
Disdioy, saliendo de la tienda en donde me junté con Lipe a refrescarnos del calorón pisado que está haciendo a mediodía, paré la oreja y alcancé a medio oír el siguiente diálogo:
MAJE 1 (disfrazado de futbolista y más panzón que Remache): —Vos, Tono, ¿qué vas a hacer entonces? ¿Vas a comprarle el celular a tu traida o qué?
MAJE 2 (también disfrazado de futbolista, pero algo fisiquín, tirándole a Cáceres): —Quería vos, pero ya nel, es que el cuate que me lo quería transar es un greñudo pisado y vale verga hacer bisnes con mara así… Vos me conocés, yo con pisados así no hablo…
Como yo sé que soy más hijoeputa que él y como una vez anduve greñudo también (no porque quisiera ser como Saúl Hernández, no, nada qué ver, a lo macho) me dieron ganas de irlo a agarrar a pura punta de verga, pero Lipe me calmó y mejor nos fuimos, de todos modos yo tenía quir a misa y qué güevos ir así, alebrestado y embadurnado de sangre, mala onda con Tatachús y los laicos.
Y es que muchá, por esas mierdas estamos como estamos pues: yo, gordo; ustedes, a lo mejor... N’ombre, ya en serio: en Mulamala nadie quiere hablar con nadie que no sea exactamente como él, ella o usted; o sea, con una especie de clon o de gemelo. Yoni Carías es el modelo de quien quiero hablarles. Este cara de mi güevo no habla con greñudos si anda con su pelito parado y hasta la mierda de Moco de Gorila; con pobretones si ya va ya viene en su Be Eme; con tatuados si lo único que tiene es la mongólica en el culo; con feos si se la lleva de conductor de Putos G (cf. Putos Güecos) y usa camisas Adolfo; con jipis si se baña tres veces al día y usa Jiugo Bos Moshion antes y después de acostarse; con ignorantes si está sacando una su maestría en ontofilosofía y teosofía aplicadas a las relaciones átomo-individuo; con drogos si lo único que ha probado en su puta vida son un par de bebetinas y un reconstituyente de rábano porque de güiro era tóo entelerido; con incultos si siempre anda con su Cien Anos de Soledá bajo el brazo y su cuadernito de notas y cursilerías; con huecos si se la lleva de machito y chía y chía por un culo cuando le ponen una de Chente; con vagos si tiene un par de chances más o menos y trabaja adonorem los fines de semana, en una maquila; con fanáticos del deporte si lo que cree es que el fut, por ejemplo, es un entretenimiento para masas y gentuza de ésa; con nerdos si lo único que sabe hacer es escribir BOLOS con los números de su calculadora; con bolos si se embola con aqueas gallito de malta o con uno de esos pastelitos, borrachos, que les dicen; con los indios si anda presumiendo que su tata es francoespañol y su nana mitá irlandesa mitá maltesa… en fín, Yoni Carías sólo habla con Yoni Carías, porque si no, ¡qué va a decir la mara, pues!
¿Entonces ese tal Yoni sólo habla solo o cuando se mira en el espejo, vos Rex?, me pregunta Yerri y yo le contesto que no, que no sea mula, que Yoni sólo habla con los de su especie, con los de su clase, con los que son igual a él, pues. Y ahí está el vergueo, muchá. ¿Qué esa mierda de ay, yo no le hablo a esos ni yo a aqueos? Yo no les voa hablar pajas. A mí me cae en la verga un pijo de mara, en serio, pero llegar a esos extremos, de no hablarle a alguien por sus fachas o sus gustos, ahí sí nel, muchá. Y es que, según me he dado cuenta, resulta que el roquero no le habla al popero, el fresa al muco, el viejo al ixto, el ingeniero al arquitecto, el de la Marro al de la San Carlos, el de los Cremas al de los Rojos, el machista a la feminista, el católico al mormón, el canche al moreno, el trajiado al bohemio, el santurrón al ateo, el estudiosito al pélex, el citadino al pueblerino, el ladino al indio, el de aquí al de allá, el… y VICEVERSA, porque tampoco es unidireccional esta mierda, váa.
Bueno, si alguno de ustedes conoce en persona a un chamán que le entre grueso al peyote, a un luchador libre con máscara dorada, a un taxidermista clandestino, a alguien que ponga inyecciones y sueros, al dueño de la fábrica de jabones DK-12, a un eunuco que se eche rolas de soprano, a una chava con tres chiches y bigotillo a lo Cantinflas… ¿a quién más?, ¿a quién más?... vamos a ver… ¿quién putas me falta?... Ah, orita no me acuerdo bien. La cosa es que si los conocen, díganles que tengo ganas de hablar con ellos, porfa. Háganme esa campañaza, ¿quieren? Es que antenoche soñé que para el 2045 ya había hablado con el todo el mundo, incluso con Bush y Portío, y a güevos, también con los animales y con una que otra piedra en el camino. Dios se los pague.
Foto cortesía de Yajú.