29 nov. 2009

PARA MULAS NO SE ESTUDIA, SE NACE


Mama, papa, ermana, ermano, lla no puedo más. Dejo heste mundo cimplemente porque estoy arto de ser un mula. Espero me conprendan. Por fabor, cuídenme al Bobi, que no se salga a la caye. Dobló la hoja de cuaderno y tiró el lapicero a la mierda. Estaba decidido. Agarró bien la cuchilla con la zurda y, jalando mocos y dejando que las lágrimas le cayeran en todo lo que son los cachetes, cerró los ojos y se empezó a fileriar la muñeca del brazo derecho. Sintió los cortes, a güevos. Sintió que le salía sangre, a güevos. Pero a parte de eso, no sintió que se le nublaba la vista, no sintió que se desmayaba, no sintió que se iba a caldo ni que se apagaban las luces ni nada parecido. Sin dejar de chiar, abrió los ojos y entonces vio su gracia: se estaba pasando la cuchilla en la parte de arriba de la muñeca, casi en el puro hueso, y no abajo, por donde pasa el tendón y las venas. Estaba sangrando y le ardía, pero nada más. Sangre del pellejo y del músculo. Del susto, de verse todo el brazo rojo y porque eran las doce y no tenía ni mierda en el estómago, le dio un vahído y cayó de espalda metiéndose un gran vergazo en el inodoro. Y ahí lo encontró el Bobi, su chucho cóquer, inconsciente, pero no muerto. Lo empezó a lamer (sí, como en las licas) y paró en el hospital y toda la onda. Una semana después, la anécdota se había vuelto chiste y él mismo la contaba y la contaba y la contaba en el desayuno, en el almuerzo y en la cena, cagándose de la risa como si sus tatas nunca ‘bieran estado a punto de que les diera un derrame por su culpa. Ah, no, el nene risa y risa, con la jeta toda embadurnada de frijoles volteados, chipustes de queso duro y migas de pan francés. Y los pobres tatas, riéndose por puro compromiso, sólo para que el pisado no se sintiera rechazado y volviera a hacer otra de sus muladas.

(La última había sido: indigestión por consumo desmedido de pastillas —Bebetinas, para no andarnos con pajas—, que fue lo primero que encontró en el botiquín y que, para que no se le quedaran pegadas en el cielo de la trompa, se zampó con un botecito de leche condensada que le güevió a la hermana, amenizando el momento con músicón así bien depre: Vuelve, de Alux, que tuvo a bien grabar seguida en todo un lado de un caset de 90, para no tener que estar regresándola. El lavado de estómago que le hicieron al mula en el hospital todavía le sigue provocando náuseas).

El caso de Juan Ramón Andrés Ricardo (así se llama aquél) no es paja, Rex no se lo está inventando. Hace un par de días me enteré de su última gracia, la de la notita que escribió cuando supuestamente se iba a cortar las venas. Al pisado lo conocí en un grupo de mara católica al que fui cuando tenía como 15 años y en donde casi me gano una mi beca para estudiar en el Cielo y graduarme de Querubín en Rezos y Villancicos. Y ahí fue donde nos enteramos de su clavo. Cuando le tocó pararse enfrente y compartir su testimonio (si no pasabas te mandaban a la mierda), tartamudeó un cacho pero de ahí empezó: eh… jóvenes… bueno, pues yo… este… (se presentó como el resto)… desde que tenía como nueve años… yo… (contó alguna mamada de la infancia)… pero bueno, para resumir… ¿cómo les pudiera decir?... mi clavo es que soy… o sea… el clavo que tengo pues es que… soy… ¿qué les diré?... la cosa es que sufro porque soy… este… (empezó a hablar como si ya chiara)… porque pues… no sé… yo creo y siempre he creído que soy… o sea… a mí me han dicho… (aquí pone cara de no saber cuánto es 342 × 17.5 ÷ 9)… yo… este… ¿qué era lo que les iba a decir?... este… ¡ah, sí!... que mi clavo es que soy mero mula… y lo dijo así, como lo oyen. Y puta, los que pensábamos que iba a decir: hueco, bolo, drogo, caco, marero, matón, tahúr, vago, etc., tuvimos que aguantar la risa y ver para otro lado. La mara se le quedó viendo como diciendo: ¿Y vos quéeeeeee putas mano? Juan Ramón Andrés Ricardo no aguantó la presión y soltó un aullido y empezó a chiar como si le ‘bieran amputado una pierna sin una gota de anestesia. Sí, se puso a chiar enfrente de todos. Y el coordinador, Don Pelos, aguantándose la risa, tuvo que acercársele y abrazarlo, para que se calmara. De ahí en adelante, todos sus testimonios tenían un hilo conductor: soy un mula, es que por mula, mero mula, yo tan mula vos, no se me quita lo mula, para mula no se estudia, yo de mula, mula que es uno…

La verdad es que si Juan Ramón Andrés Ricardo fuera un ermitaño a lo mejor no se sentiría tan presionado por su clavo, pero la onda es que la vez que tiró el cigarro y se quedó con el cuete, haciéndose mierda tres dedos de la mano derecha, no estaba solo: estaban sus veintipico de primos. Tampoco estaba solo cuando por llevársela de graciocito corrió detrás de una burra para irse colgando de la escalera, olvidando limpiarse las manos después de haber hartado pollo frito; la grasa, ni modo: los raspones en la ficha tardaron un vergo en volverse costra y tuvieron que ponerle un par de dientes nuevos. Nunca estaba solo; siempre había más de algún testigo. Como la vez que en la fila de un conciertón pérez estuvo a punto de ganarse la discografía completa de Pablito Ruiz, pero se la arrebató el locutor móvil porque en lugar de decir: “… y un saludo para toda la mara —estaba al aire— que está escuchando la Marca”, dijo: “…la Atmósfera”. Ya se imaginan lo que media Mulamala dijo, gritó o se le pasó por la ñola. Tampoco estaba solo la vez que se le olvidaron las llaves de su casa y se le ocurrió saltarse la paré a las tres de la madrugada, parándose en unas láminas que sólo tenían un par de vigas apolilladas debajo y viniéndose con todo y ramas de un cipresal donde intentó agarrarse, sobre el gallinero de doña Teco, la vecina. Como iba algo a beibi y del putazo no podía decir quién era y por poco me lo linchan. Tampoco estaba solo la vez que dijo: “yo no beso a las putas, muchá, qué asco; yo sólo me las trinco”. Ni cuando sacó su celular de 600 pesos (en aquel tiempo) en una 40R para contestar una llamada de un número desconocido (que a güevos se había equivocado) y bajara sólo con un puño de fichas que llevaba en la bolsita pequeña del pantalón y sin celular, mochila, billetera y lentes. De todos modos, el tono de llamada (Mujer Amante, de Rata Blanca) a volumen desconsiderado lo hubiera delatado en cualquiera otra burra, o donde putas fuera que hubiera cacos. No estaba solo cuando se quedó cuajado en el baño de un chupadero con la puerta abierta, con el pantalón a media asta. Ni cuando para no ensuciarle el piso a la nana, hizo guacalito con las manos para echar el buitre y lo salió a tirar al corredor: se le olvidó pensar que cuando uno vomita no echa sólo una bocarada. Ni cuando se tropezó con una cubeta y se fue de bruces encima de una alfombra para Semana Santa, media hora antes de que pasara la Prose. Ni cuando salió despetacado un sábado a las 5 de la mañana a esperar la burra para ir a la U y se montó en una en donde sólo iba mara a vender verdura al mercado: no cambió la hora en su reloj con el cambio que hacen dos veces al año (eran las 4) y además creyó que era lunes.

En fin, la lista es extensa muchá. Baste decir que con Juan Ramón Andrés Ricardo quedó instaurada definitivamente (esto tiene mucho mérito, no me vayan a decir que no) la expresión: ¡Muuuulaaaa!, que acostumbramos a emplear cariñosamente cuando alguien se cae en público (JRAR: 37 veces), bota la chela en la mesa y empapa a la traida llena-de-mierdas de algún cuate (JRAR: 13 veces) o se mete talegazos en la burra cuando se levanta o sale por la puerta de atrás (JRAR: 22 veces). Juan Ramón Andrés Ricardo es el prototipo del “buen mulamalteco”, de lo que realmente somos. Porque, aunque no lo queramos aceptar, así somos: mulas. Y hay mulas en la calle y en el Congreso. Hay mulas por todas partes. Juan Ramón Andrés Ricardo cree que tiene un problema grueso y aunque le cueste aceptarlo, no le queda otra y le hace güevos. Rex cree que Juan Ramón Andrés Ricardo somos todos y por eso nacimos donde nacimos. La diferencia entre él y el resto es que, al menos, él ya ha aceptado su condición y el resto NO. El resto cree que es la mera mierda, con sus títulos, con sus familias bonitas, con sus carros, con sus trabajos, con sus vacaciones, con sus amigos cul, con sus partis, con su nivel intelectual, con su personalidad, con su: “a mí no me comparen”. Ese resto es una especie de plaga. Y están diseminados. Y son los que figuran. Y son los que mandan, los que controlan, los que dicen qué se hace y qué no. Por eso Mulamala es lo que es. Es el destino, muchá. Hagámosle güevos.


Pd. El de la foto no es JRAR. Es otro cuate al que le valen verga los significados y los simbolismos, y que lo único que le interesa es la moda. Verse bien, básicamente. Porque ÉL sabe.

23 sep. 2009

SANA, SANA, CULITO DE RANA




Hoy quiero hablar de algo que de alguna o otra manera nos gusta a todos. Bueno, eso digo yo, tampoco me pasen mucho balón porque a veces sí como que nel. Es una de las palabras estándares, pilares, símbolo, insignia e infaltable baluarte de nuestra controvertida y sacro-jocosa cultura mulamalteca. Etimológicamente NO es familia de las milusos: mierda, puta, pisado, cerote, pipe y pusa, pero como que lo fuera. Rica en sí misma (lo digo sin albur, que conste) es también un cúmulo (¿contracción del culo de mulo?) de derivaciones con un montón de usos y significados presentes en nuestro diario vivir y en nuestros momentos especiales (¿Ya vieron cómo me expreso? ¡Ja, chila mierda!). Del latin culus, estamos hablando aquí de la carne blanda que conforma el fin del espinazo y el nacimiento de lo que son los muslos. Viéndolo como lo vería un güiro (y muchos de nosotros), nos referimos a dos porciones uniformes (aunque no siempre) de carnasa redonda divididas por una raya y remachadas ―como en los respaldos de algunos sillones de cuero, con sus botones hundidos― por un hoyito arrugado en el mero centro (véase: hoyo, ojal, anófeles, fundío, centroide, Óscar, anillo), por donde hacemos popó y por donde a las chavas y a los huecos “les remueven los cereales” o ya sea “los chiquitean”. Así es el culo, ¿no? O al menos, yo así me lo imagino. Tapado o no, es una parte de nuestro cuerpo capaz de provocar un bonito abanico de sensaciones, desde hambre hasta asco. Aunque lo veamos por ahí pintado o dibujado en alguna paré de algún baño o en las burras, como si fuera un garabato hecho por cavernícolas (dos “u” juntas o una “m” invertida casi siempre acompañada de alguna patanada o del dibujo de una verga en pleno estado de erección y lista, a veces hasta chagüiteando, para introducirse; al menos ésa es la idea), su imagen nos viene a la mente cuando oímos palabras como: cubilete, culantro, cubierto, cuchillo, culpable, cubil, traste; y ya desde chavitos aprendimos a asociarla, sin caer en esa vulgaridá pecaminosa, con cutete, trasero, cucu, culiche, pompis y fundis, dependiendo de dónde nacimos o cómo nos criaron.

Según estudios recientes realizados por un equipo de psicólogos y sociólogos de la Universidad Rex Chichicaste, el culo ha sido parte de muchos momento imborrables en nuestra vida: la primera vez que se nos escaldó, la primer cagada en nica de peltre (fría), la primera vez que nos jalamos algo que nos colgaba, un como hule, se lo enseñamos a nuestro hermanito y lo tiramos en la nica (véase: lombriz doméstica), la primera nalgada de parte de nuestra santa madre, la primera cinchaceada de parte de nuestro señor padre, el primer reglazo de parte de los hijos de puta del profe o la seño, el primer supositorio, la primera inyección de penicilina, el primer sentón (véase: caer de culumbrón), el primer bajón de pants en el centro del patio en el mero recreo, el primer sacacacas, el primer pedo premiado (en pleno acto de graduación de sexto primaria, recibiendo el respectivo diploma), la primera vez que nos arralamos y se nos fue el culo, la primera pateada y/o patineada, el primer grano (véase: nacido) debido al exceso de comidas grasientas, la primera vez que echamos mano (o nos echaron), la primera vez que la traida nos vio en pelota y nosotros a ella, la primera paja (viendo y relamiéndonos por el culo de la Lina Santos), la primera vez que nos lo mordió un chucho, la primera vez que nos sentamos en una banqueta y se nos pegó un chicle, la primera vez que íbamos en un elevador sólo con otra persona y creímos que el pedo sordo que nos echamos no iba a oler... en fin muchá, tantos y tantos momentos en donde quiera que no el culo siempre jugó un papel determinante, ¿o no?

Por si fuera poco, de la palabra culo se han derivado algunos vocablos de uso diario que el que nos lo use o haga como que no los usa, ya podía haber nacido fuera de Mulamala, como por ejemplo: culitos o culits, para referirnos a las muchachas en general y no sólo al tamaño de sus partes (aunque no les guste y mal nos paguen; Chente me dijo que dijera esto último), y que algún pisado quiso camuflar con aquella frase idiota de «litos-cu para mar-chi», aunque para disimular un cacho ya haigan salido otras variantes menos descaradas como cubiertos, reinitas o quesos, a ver si con ésas no se malean; culazo, para referirnos a toda aquella Hija de Eva, de la Madre Tierra o de la Luna que se salga del común denominador y destaque por su belleza y por sus dimensiones sin importar que haiga nacido en un barranco o que tenga una maestría en Anatomía de Greis, en Jarvar; culona, para referirnos, especialmente, a aquellas chuladas que por razones genéticas y/o alimenticias, (¡esos malditos descuidos!), haigan pasado de la etapa celulítica al desbordamiento, en lo que se llama “la maldición del apaste” o “la mutación del ballenato”; culero/a o culey, para referirnos a todo aquel individuo que se caracteriza por su habilidá para traicionar, trocear, chingar, echar de boca, humillar, abusar y jugársela a la mara; encular, para referirnos a ese sentimiento maravilloso que sentimos cuando, por ejemplo, miramos o tenemos algo que nos gusta un vergo, que nos llega: culitos, carros, chupes, chivas, rieles, series, licas, grupos musicales, trama, etcétera. Y no sólo vocablos sino que también categorías anatómicas, según la forma de tan preciada parte, como por ejemplo: culoepato, culo pache, culo caído, culo gordo, culo parado, culo arisco, culoezompopo, culoevieja (ideal para los calzones de ese tipo), culo amorfo, culoecostal, entre otros. Lo que quiere decir que en Mulamala vale verga la cara, vale verga la sheca, vale verga el alma. Lo que mide, en especial a las chavas, es eso: el culo.

Pero como no sólo estamos hablando del bando femenino, aunque sean las poseedoras de dicho tesoro, Rex les incluye la siguiente tabla indicando varios de los sentimientos relacionados con el culo, usados tanto por mulamaltecos como por mulamaltecas: MOLESTIA, DECEPCION: ¡Mejor güélanme el culo cerotes! HAMBRE: ¡Uhhh, mira ese culo, viejo! ¡Rica esa mierda! (Efecto: babeo; Intención: Beso negro). CALENTURA, DESEO: ¡Yayay, qué culo más rico mamaíta! (Efecto: erección; véase: Síndrome de la Talanquera). ENVIDIA, CELOS: ¡'Chás culo vaaaa! (Ellos) (Puede confundirse con ADMIRACIÓN, CHAQUETERÍA). ENVIDIA, CELOS: ¡Ja, de seguro se puso diez calzones o un montón de esponja! (Ellas). ASCO: ¡Junnnn, te yede el culo va chatío! LÁSTIMA, PENA: ¡Ahhh, culo más cerote vos! SARCASMO: Ese culo está bueno fijate... (¡pero pa' patearlo!). ENOJO, IRA: ¡Desgraciao, vaya a tocarle el culo a su nana! (Ellas). AMENAZA: ¡Te voa quebrar el culo maje! Como ven, del culo pueden salir muchas mierdas, ¡valga la redundancia! Aunque ahora que lo pienso ya ni me acuerdo por qué empecé a hablar del culo ni para qué. ¡Ah sí, ya di! La cosa es que estoy entrenando porque me ofrecieron un puesto honorífico en la Academia Mulamalteca de la Lengua (y de las Malas Lenguas) y para el acto conmemorativo y toda la babosada, uno tiene que echarse una su disertación pérez sobre las palabras que más efectos causan en nuestra sociedá, pero como la disertación de MULA ya la tengo echa (me la mandaron del Congreso, un resumen de anécdotas sacado de las sesiones más representativas de los últimos años) me decidí por CULO y por eso estoy practicando. ¿Y cómo fue que le ofrecieron al mierda del Rex ese puesto honorífico?, se preguntarán ustedes. Uno, pues porque soy Rex, Su Excelencia. ¡Me extraña pisaos! Y dos, porque me dieron ganas. Ya saben: CULO VEO, CULO QUIERO.



Fotía cortesía de: http://edusanchez.blogspot.com/2008/09/me-pesa-el-culo.html

27 ago. 2009

¡CON AQUÉL NADIE SE METE VOS! (EFECTO MONTONERO)


Pongámole que Marcelino, en plena flor de su juventú, un día decide “cortar” amablemente su relación amorosa con Rosita, debido a la aparición en escena de Sindy, y considera que lo más sensato es no caer en la infidelidá y, elegir, según él, a la que más le conviene; Sindy, en este caso. Rosita no lo entiende y huye destrozada de la escena de la desgracia (la incómoda mesa de un Burger King) y, como pasa en las telenovelas para cuarentonas mal chimadas, busca consuelo en sus allegados. El bando femenino arremete contra Marcelino con lambisconas frases como: vos te merecés a alguien mejor; no te pongás así por un pisao, no vale la pena; de todos modos ese era un muerto de hambre. El bando masculino, en cambio, y para reivindicar la esencia que nos hace ser mulamaltecos, nos dedicamos a hacer alarde de las mil formas que hay de ir a atalayar al “hijo de puta” (así le decimos de cariño) de Marcelino y enseñarle al “hijo de puta” (esto se vuelve cantaleta) que nadie se mete con la magnánima, angelical y virginal (ajá) Rosita, que más le vale al “hijo de puta” (no les digo pues) desaparecer del mapa si no quiere que le quiebren el culo. A Marcelino, de profesión: repartidor de esquelas, sentir que le pueden hacer algo, no le será desconocido. Por su chance sabe que la muerte es el pan francés de cada día. Hasta aquí nada, digamos, fuera de lo que son y vienen siendo las típicas reacciones del ser humano, especialmente en Mulamala: hacerle güevos a un ser querido y pegarle un agüevón o una buena verguiada al que se haya metido con él. Pero a ver… ejem… por… ejem… ¿haber cortado con la pisada? Aquí la onda ya empieza a yeder como a pedal de charamila con indigestión de desperdicios encontrados en bolsas de basura y goma ácida de nueve días (no lo he güelido, pero me imagino).

Bueno y si eso ya de por sí güele mal, más mal güele la indiada pisada de que por una mierda así de insignificante (para Rex es así) y hasta cotidiana, tenga que ir no uno sino tres o cuatro pisados a darle verga a un pobre maje. Por mierdas así de ridículas es que cada vez hay menos nichos libres en el cementerio. ¡A lo macho! La mara mata por cien varitas y no anda preguntando qué hizo el futuro finado. Los motivos sobran. Pero Rex no quiere hablar de eso. Rex quiere hablar de lo que es y viene siendo el EFECTO MONTONERO, pintoresca práctica mulamalteca en la que confluyen varios de los perfiles más exquisitos de nuestra idiosincrasia: el carretero, el machito, el verguiador, el bochinchero, el salsita, el brinconcito, entre otros. Y es que cuando la onda se trata de dar verga en desigualdá de condiciones, sobra la mara. Yo no digo que si la causa lo amerita (no me opondría a que dos o tres pisados le dieran verga a un violador de güiritas, por ejemplo, y máxime cuando la víctima es alguien de tu familia, la nena que te dice “papi” todas las mañanas, tu hermana pequeña o tu sobrinita) no recurramos a lo que es y viene siendo el linchamiento. Pero ésa es otra onda. Yo me refiero a casos más estúpidos que no necesitan el uso de las provocaciones ni mucho menos de la violencia con desenlaces fatales, como el del amor roto, en vías de sucumbir ante el olvido, de Marcelino y Rosita. Cuando pasa una onda así, o más o menos parecida, parece que se nos encienden las antenas del salvajismo a todos juntos, al mismo tiempo, y lo único que queremos es encontrar al pisado para desahogarnos con él… o con quien nos topemos en el camino y… nos haga mates. ¿Hablo lo que es o creen que estoy exagerando? Vos no preguntés, Rex, ¿desde cuándo mano?, me dice el primo de Marcelino, ilusionado porque según él, con estas palabras, estoy haciéndole la pala al otro. Shute el cerote. Como si le estuviera preguntando a él.

Para explicar el EFECTO MONTONERO, volví a mis época de alumno de escuela rural mixta y urbana para varones, sintiendo que hoy me tocaba exponer, y me eché un mi cartelito pisado en un pedazo de cartulina amaría que le quité al primo del Marcelino. Pongan atención pues pisados, de ahí no quiero que me estén preguntando.

A → MARCELINO (ILUSO, ROMÁNTICO, DESNUTRIDO. SU ERROR: DECIRLE: YO DIGO QUE MEJOR AHÍ LO DEJAMOS) (A ROSITA, CLARO)

VERSUS

B → HERMANO DE ROSITA (26 AÑOS, VENDEDOR DE PRODUCTOS AVÓN Y FISICOCULTURISTA FRUSTRADO)

C → PRIMO DE ROSITA (25 AÑOS, HÁBITAT: HUESERAS Y ENDERAZOS Y PINTURA. JANDICAP: LO CONFUNDEN CON EL ESMAILI)

D → AMIGO DE HERMANO DE ROSITA (24 AÑOS, PEINADO: FLAP TOP, ENAMORADO JAMÁS CORRESPONDIDO) (DE ROSITA, CLARO)

E → AMIGO ÍNTIMO DE ROSITA (18 AÑOS, CONFIDENTE, AFEMINADO, CHISMOSO COMPULSIVO. JOBI: LAVARSE LAS MANOS)

F → VECINO (25 AÑOS, EX ADOLFO V. JOL. PROFESIÓN: CARNICERO. DEFECTOS: LE FALTA EL MEÑIQUE DE LA MANO DERECHA Y SUDA MUCHO)

Pues resulta que una tarde cualquiera, ya oscureciendo, días después de “la catástrofe” (iba a poner “hecatombe”, pero ya sé que no tiene amansaburros a la mano) cuando de la pura rabia Rosita pensó: Vas a ver Marcelino, ésta me la pagás, por hacerme esto, los cinco susodichos salieron de cacería. Encontraron a Marcelino repartiendo esquelas, lo subieron al picop y se lo llevaron a un campito de fut, tipo La Pólvora (véase Terminal de Buses, Antigua Mulamala) y me lo agarraron como si fuera piñata al pobre atarantado. La camiseta que llevaba B decía: SAN CLAUD VAN DAM. La de C: SAN ESTALÓN GT. La de D: SAN CHO QUI CHIS PIZZA NORRIS. La de E: nada, porque llevaba blusa; mero huérfano tu amor. La de F: SAN ESTIVEN SIGAL. B (por ser familia), C (por ser cosas de hombres), D (para vengar el amor no correspondido) y F (por shute) se dieron gusto pijeando y patineando a A mientras E (por motivos personales) aprovechó para demostrar sus dotes femeninas con jalones de pelo, pescozones, grititos de puta con cosquillas, risitas histéricas y escupidas de chirmolera. En resumidas cuentas, ¡me lo hicieron tastaseado! ¡4 pisados y medio! ¡A un pobre entelerido con manchas blancas en la ficha y brazitos de chirivisco! Pan nuestro de cada día.

Y ahorita caigo en que no sé ni por qué empecé a hablar de eso… ¡Mula que es uno vaaa!

Ah, sí, ya me acordé. Yo sólo les quería preguntar si habían visto un video de hace ya unas semanas en donde el EFECTO MONTONERO llegó (creo que desde Corea o China, donde es normal y está decretado en la Constitución) a la casa de los Hijos del Pueblo, o sea, al Congreso. ¿Lo vieron? ¡Lujo esa mierda! Empujones de dos o tres majes a un don ya mero veterano con vasito de agua en cara de manos de una cholojera. Yo no los conozco. Ni sé sus nombres ni me importan. Créanme. ¡Lo mejor fue el público del palco RIP, digo, VIP! Embajadores y cuerpos diplomáticos de poray. Voa mover pitas con los del INGUAT para ver si incluyen ese material en las Campañas Pro-Guatemala. ¡Tu-ru-rú! A mí me la pela. Yo no vivo ahí. Y en mi mundo, Mulamala es otro pedo.

¡Besitos guapachosos! ¡Yayay Rex, mirá cómo me ponés!

Fotía cortesía de: http://carlosalvarez.blogia.com/upload/20080222204126-pelea.jpg

13 ago. 2009

TENGO MIS MOTIVOS, DICE EL REX

Una de las desventajas de ser Rex Mamey, háganme caso de lo que les digo, y tener el cargo y las responsabilidades que, como comprenderán (o no), se tienen, es el vergazo de compromisos públicos y actividades (casi todas más igual o peor de aburridas que la vida de muchos de nosotros: Convenciones Pro-Derechos de las Sexo-Servidoras que Sufren Acoso Sexo-Laboral Remunerado, Sobrevalorado o de Dudosa Procedencia; Conciertos a Beneficio de los Tramitadores de Finanzas y/o Ministeriales por Insólitos Parecidos con Ex-Diputados que en Realidad eran Travestis Esquizoides con Antecedentes Penales; Banquetes a Favor del Uso del Cabello Largo y de Accesorios Artesanales No Reglados en la Sierra Lacandona; Inauguraciones de Centros Especializados y de Asistencia para Escauts Jubilados y Policías de Tránsito con Daltonismo Severo y Complicaciones Coronarias; Grandes Quermeses Pro-Ayuda al Emo Desplazado con Síndrome del Falso-Vampiro-Albino y Repulsión a la Obesidad Mórbida; Bailes de Caridad Contra el Cáncer de Uña de Sastre y/o en Meñique a Causa de Exceso de Cerumen Contaminado por Toxinas Presentes en Telas Sintéticas; Galas de Honor a Favor de la Infancia Afectada por las Alergias a la Cal en las Tortillas y a los Libros de Texto de Santillana) que requieren de su magnánima y controversial presencia. Es por eso mismo que Rex ha brillado por su ausencia en la Muladar desde el emotivo y sonado (por que algo tenía que ver con la música) post dedicado a Maicol (QEPD) y reaparece ahora por dos claros motivos: el primero y el segundo. ¡Gracias!

26 jun. 2009

DIOS VAYA CON VOS, MAICOL


Sí, Maicol. Dios te acompañe en este viaje, mano. El último trip. El mero mero. Aquí en el Muladar siempre te mencionamos, fijate. Maicol Yacson. Puta, ¡cómo que no! Saludános a E.T., por vida tuya. Y a Fredi Mercuri. Y a Curt. Y a Miguelito Asturias. Y a todo la marufia que mirés por ahí por donde vayás. Te lo agradezco. Ahora que te fuiste a caldo, la mara se malea y no entiende por qué tanto alboroto por un pisado como vos, que según las malas lenguas, tenía debilidá por los chavitos, era exageradamente hipocrondríaco (bonito palabro) y no le atinaba en qué lado armar su casa de campaña, si en el los pisados o en el de las chavas. Normal, va viejo. La mara sólo quiere ver tu lado oscuro. La mara sólo quiere recalcar que pelabas cables, que eras un trabado, un loco cerote, un mal ejemplo. Normal, va viejo. Normal para un mundo en donde, por lo que vemos, todos son unos santos, todos tienen su parcelita o su lotecito en el cielo. Y vos no, porque te pelaste, porque se te fue la onda, con tu Neverlan y con tu necedá de querer ser un pequinés (por tu nariz, Maicol) y blanco.

Los errores de los demás no cuentan, Maicol. A la par de los tuyos, no cuentan porque se pierden y se esconden entre el vergazo de errores y cagadales de la plebe. Los cagadales de los demás no son nada al lado de los tuyos. Por eso, ¿para qué tanta mierda con tu muerte? ¿Por qué chillar por alguien como vos, que no tuvo infancia, que sufrió las indiadas de su tata? Normal, va viejo. Así somos. Aquí y en Marte, en donde a lo mejor esté E.T., Píter Pan y algún clon de Macoley Colquin. Así mejor que ya no estés, fijate. Yo también quisiera un montón de mierdas que no tengo y pelo cables cuando ando a verga. Y conozco a un vergo de mara que hace exactamente lo mismo. Mara que ya no haya ni qué hacer con su vida. Es la angustia de estos tiempos, Maicol. La humanidá está perdida Maicol y no hay tiempo para apreciar ni mierda. ¿Sabe la mara que fuiste el artista que más pisto regaló para mierdas humanitarias? 220 mil millones de quetzalitos, viejo. Nel, la mara no lo sabe. Porque fuiste un mal ejemplo, un pervertido, un descarriado. Eras una oveja negra que acabó siendo blanca.

Gracias por Güi ar di guorl, Esmuz críminal, Bit it y Yam, Maicol. Gracias por tu música durante aqueos años en los que pegamos el estirón y quisimos imitarte. Calcetines blancos no nos faltaron. Tampoco mocasinas bien lustradas ni guantes blancos, los mismos de cuando salíamos de cucuruchos. Gracias por llenar nuestras tardes con tus rolonas y el vergueo ese que hacías bailando. Gracias por hacernos el culo así con Tríler. Mis hermanas y mis primos nos juntábamos algún fin de semana para los ya míticos "ensayos" y nunca faltabas vos, viejo. Nunca faltabas. ¡Cómo putas! Tenías clavos, viejo, como Rex, como todos. Tenías clavos como todos... COMO TODOS. Pero para la mara no se anda con babosadas y cuando se trata de apedriar, sobran los pretextos. A lo mejor no creen que fueras humano, fijate. A lo mejor creen que eres un alien, como E.T. O una escoria, como Bush o como Chávez. Por eso pela, va Maicol. Por eso pela tirarte mierda. Ahora que no estás, hay que hacerte mierda. Sos sólo un icono más de una cultura absurda y decadente. Sos el revés del sueño americano.

Con unos mis cuates, con mis cuates de la infancia, con lo que representan para mí los mejores años de algo que nunca va a volver a pasar, nos hacíamos tres vergas bailando con tus rolas, cranieando mímicas para salir en la escuela, haciendo ruidos con el hocico para a ver si nos salía algún beat de tus rolas. ¿Patéticos, no Maicol? Más adelante, la mara le empezó a llamar Maicol a sus chirices, fijate. Sí, en la tierra de Juan Caca, Juan Culo y Juan Miados, empezaron a aparecer los Maicols. ¿Curioso, no crees? Da igual, viejo. Así es el mundo. No te lo digo para que te alegrés, porque vos no tenés ese derecho. El Rey Del Pop No. ¡Puaj, a la pero qué banal, qué superficial, qué capitalista! Normal, va viejo. Parece que cuando más no acercamos e intentamos pepenar algo de tolerancia, salen a relucir más las actitudes que dicen todo lo contrario, Maicol. La pre-historia sigue aquí, viejo, no nos preocupemos tanto.

Hoy Rex está de bajón, viejo. Así de claro y pelado. Yo no miro tendencias, las connotaciones me las paso por el culo, para mí no hay blanco ni negro. Yo no me flagelo. Yo no me auto-excluyo bajo ideas y berrinches reinvindicativos. Y me da envidia, fijate. Vos ya estás con E.T. y yo sigo aquí, sin ser nadie, haciéndole güevos, tratando de llevar dignamente una onda que se llama Mulamala. Y mientras más oigo la rola de Jil di guorl, esa donde decís que hay que curar el mundo, hacerlo un mejor lugar, para vos, para mí y para la toda la humanidá, que hay mara muriendo (pienso en mi propia Mulamala, en Oriente Medio, en África) y que si rialmente nos importa la vida, que hagamos de esta mierda de mundo algo mejor, más chillo, fijate. Chillo porque yo no hago ni mierda. Soy Rex y me la pela. Gracias, Maicol. Gracias por dejarme tener 16 años otra vez. Porque oyéndote puedo ver mi chante como era antes. Puedo ver a mi mara como era antes. Porque puedo estar en donde ya no estoy ni estaré. Gracias, ¿oíste?


Dios o en quién hayás creído vaya con vos, Maicol.


Caminando en la Luna,

Tu fans, Rex Mamey

15 jun. 2009

¡YA TE DIMOS COLOR, MAJE!


Para quienes crean y malamente piensen que este SU servidor sólo rascándose los güevos vive, déjenme decirles que no están lejos de tener razón, pero tampoco hay que dar las mierdas por sentadas. Mucha mara sabe quién soy, pero no todos. ¿Qué pasaría si les dijera que Rex no es el que ustedes creen que es? No voy a entrar en detalles, pero quédense con la espinita pisada y sáquensela cuando se les haya quedado un pedacito de carne entre las muelas y no tengan un palillo a la mano. Desde hace un buen rato para acá, he estado estudiando los rigurosos informes que mis delegados del Departamento Clandestino de Acción contra el Usuario de Internet (DECACUSI) realizaron desde que, luego de la intensa actividad y la proliferación de basura informática [Querido yik: lo que para vos es espan para mí es blog y/o perfiles en redes sociales, gracias por no intervenir con tus elevadas apreciaciones], no tuve otra que reunir a un grupo de expertos mulamaltecos (pornoadictos, blogadictos, cyberadictos y transtornados mentales con pobres y/o escasas relaciones interpersonales) y contratarlos para conformar el Departamento y ver qué putas está pasando con el usuario de Internet en Mulamala. Me llevó puta. La mayoría temblaba al saber que iba a tener que pasar diez horas lejos de sus cuartos. ¡A sus treinta y la madre de años! Les rolé cheques en blanco (con fondos mínimos: el más cabrón cobraba primero y los demás comían mierda) y les ofrecí instalaciones debidamente diseñadas para satisfacer sus necesidades: sonido envolvente, aire acondicionado, hieleras con Red Bul, muñecas inflables-multirraciales, rótulos en neón con frases intermitentes tipo: Adiós Abrazos, Hola Secon Laif acompañados de imágenes obscenas de Futurama y Famili Gai, y cubículos en forma de confesionarios para que pudieran “tocarse” con intimidá y rendir al máximo.

Sí, ya lo sé, hay gente muriéndose de hambre en las calles, hay mara palideando, pero ESTO es IMPORTANTE.

Como comprenderán, encerrar a esta partida de escorias en un cuarto lleno de compus y del más innovador equipo informático y de sano entretenimiento fue haberlos encaramado a una nave, como en Estar Trec, y mandarlos directamente al Paraíso. Los nenes se sentían en su mera salsa, pero la onda fue que sólo disfrutaron del festín y nada de chance. Se lo advertí, me dijo Güilson, mi mano derecha. Para quienes todavía no lo sepan aquí les va una primicia mundial: Sí, los mandatarios también tenemos un poco de mulas. Igual que cuando miro que la mara deja chelas a medias, me dolió, pero tuve que hacerlo: los mandé a la mierda. Querían finiquito. ¿Bolsa negra o costal?, me preguntó Güilson. Aunque sabían mucho, no les mandé a matar pisados, no sean mal pensadotes. Les mandé a regalar ropa que yo ya no uso, porque a la verga, es cierto que no les llega salir y prefieren olerle los fustanes a sus nanas, pero tampoco es para andar como que son pastores ambulantes, hombre. ¡Miren cómo soy de buena gente! Después del mal trago y aprendida la lección, le dije a Güilson que ya no contratáramos a ningún pisado y que, como siempre, nos encargaramos nosotros del trabajo sucio. Lo único rescatable de los informes del DECACUSI fueros los listados de las direcciones IP de un vergazo de usuarios mulamaltecos. Las conseguimos pisteando a los proveedores de Internet y convenciéndolos de que se trataba de un tema de seguridad nacional y no de espionaje. ¡Porque eso sí que no!

Por si conocen a alguien que trabaja en el sector y notan cierto cambio en su nivel de vida (palco vip para ver los Clásicos, tarjeta vip ilimitada en Le Club, cubetazos para aquea mesa y para aquea otra, viajes cada fin de mes, etc.), descarten lo de narco.

¿Qué es dirección IP?, nos preguntó un primo de Güilson que se ofreció a hacernos la pala (según Güilson, a su primo le gusta mantenerse en los baños de los centros comerciales viéndole la verga a la mara cuando mea, así que había que mantenerlo ocupado). Es onde viven los Ijos de Puta que estamos buscando, se me adelantó Güilson. [Querido jáquer: ¿quién te dijo que eras único?] ¡Como ven, el DECACUSI estaba más vivo que nunca! ¡En octubre ajustamos ya nuestro primer añito! Así que nos pusimos las pilas y empezamos con las labores de rastreo, análisis de tráfico, material subido a la red e identificación de usuarios. ¡Esa mierda de Big Broder no es ni verga! Si les contara de toda la información (100% fiable y de primer nivel) que pudimos obtener, se cagan, muchá. ¡Se ca-gan! Yo que ustedes, me cuidaría las espaldas y andaría ojo al Cristo. Si en Guatemala todo es posible, en Mulamala pior.

“Ha llegado el fin de los instigadores sociales que se escudan en el anonimato y se inventan identidades. El pez por su propia IP muere”. (Neo-Apocalipsis 23, 3-5)

¡No me digás! Sí, sí te digo. En DECACUSI sabemos quién sos vos. Sí, vos, tus anonimatos y tus falsas identidades. Ya no nos creemos esas pajas de “el qué dirán”, de “me da clavo lo que piensen los demás”, “es que en Mulamala somos muy salvajes, por eso no doy la cara”. ¡Pre-tex-tos! Sabemos que escribís blogs sobre sexo pelado porque entre verte pasar a vos desnuda, los albañiles prefieren mil veces chiflarle a dos perros que estén volando güevo. No sos seisi. Coger así te friquea. Si fueras puta y te gustara, ¿para qué ocultarlo? Sabemos que escribís blogs sobre política subversiva porque en el fondo quisieras gobernar vos o de acuerdo con tus intereses, porque sos lo suficientemente cabrón para tener todas las soluciones de lo que hay que hacer y lo que no. ¿Ya cachaste el verdadero concepto de ser mártir? Sabemos que escribís blogs sobre trips con drogas y desvergues porque es lo que has visto en la tele: sos un Testigo de Jehová reprimido con barros en la cara que se entretiene en grandes chingaderas con sus cuates: un lorito, un par de canarios y un cuyo. Sabemos que tenés varias cuentas de correo y de blogs para, según vos, chingar a la mara sin darte color. ¡Pisaste, viejo! Sabemos que tu perfil no es tu perfil. Sabemos que te güeviás las fotos y te hacés pasar por otro, que sin Fotoshop tu imagen pasaría desapercibida y no le interesaría a nadie porque NO sos chulo. NO sos chula. Sabemos que chafiás ideas para que tus comentarios llamen la atención porque NO pensás NI sos interesante. Sabemos cómo te movés en la blogósfera y en Internet, según vos, haciendo de las tuyas y tirando piedritas sin ser visto. Desafortunadamente, ya lo sabemos. Si pensás que los gobernantes no hacemos ni mierda, ¡estás mal! ¡He aquí la prueba!

¡Para DECACUSI lo más lógico sería que fueras uno más, como la mara normal, sin levantar sospechas… pero como no, pues no!

Atentamente (de atentar),

¿REX O NO REX? ¡He ahí la cuestión!

La imagen presuntamente está en: www.firgoa.usc.es/drupal/node/37039

11 may. 2009

¡JA, VE QUÉ DIAZOMPOPO!


Yo no te pido la Luna, tan sólo quiero amarte, quiero ser esa locura que vibra muy dentro de ti, yo no te pi… Los gritos del hijueputa de Paco me sacan de mi trance erótico con Daniela Romo, bajo el volumen y le grito: ¡Aquí estoy! ¿Qué querés? La puerta del baño se abre y la cara de zopenco del mierda se me queda viendo y me hace ojitos. ¿Qué haciendo vos culey?, me pregunta. Aquí, pensando un cacho en Doña Concha, le digo. Concha es su nana, pero Paco es de los mierdas que les podés decir que acabás de meterle un pepino en el culo a su propia traida y es como si no te oyeran. Venía para ver si le prestaba unos discos. La onda es que cuando salí, ya los llevaba en la mochila el hijueputa. ¡Ahí te los paso al rato vos hueco, junto con tu gorra de los Bulls!, me dijo dándose la vuelta y zafando bulto. Bajando libros, me acordé de que nunca le había prestado mi gorra. Lo más pior es que el Paco no es ni cuate mío. Es el entenao de la doña que le lava ropa a mi vieja. Y no lo digo por eso. A mí me la pela que sea hijo de quien sea. La onda es que, sólo porque más o menos somos de la misma edá (él 20 y yo 22), mi vieja lo deja entrar cuando quiere y desde hace unos meses para acá, el cerote cree que somos cuates de toda la vida y ha llegado al punto, como les cuento, de entrar, tratarme como si fuera mi compadre y llevarse mierdas prestadas sin permiso ¡Ja, ve quediazompopo!, diría mi abuelita, que en paz descanse.

En Mulamala abunda este tipo de gérmenes. El maje que sin ton ni son, ya se ha hecho tu cuate o eso cree. El que sin conocerte, en un abrir y cerrar de ojos, ya te está soltando un: ¿te acordás, vos pisado?, o un: comé mierda, mano. ¡Y todo es risa y risa! ¡Y hay que celebrarlo! El maje que saludás por cortesía y ya va el abrazo y el somatón de espalda. El que le rolás un cigarrito y se sienta en tu mesa a echar chela, sin pisto. El maje que te conoció una vez, por medio de otro cuate, y ya cree que puede ir a tu casa, prender la tele y sentarse a ver… a tu hermana. El que nadie lo invitó al toque y es el primero en llegar y maltratar cuando no se apuran con la trama o cuando ya no hay guaipe. El maje que de la noche a la mañana cree que tu viejo es dueño de la Texaco o que la gasofa te sale de la verga para andar dándole jalón todos días desde el chance hasta la quinta mierda. El que da por sentado que por el simple hecho de ser mulamalteco y chingón (como vos) ya cree que puede sacarte la madre y que encima se malea si a vos no te hace la más mínima gracia. El que se monta en vos, como que fueras caballito de los que había en La Aurora o en Esquipulas parece hacerse fotos. El que por darle la mano (o hacer como que se la das), te agarra el brazo y te hace manita de coche. Llámesele confianzudo, llámesele suela, llámesele descarado, llámesele aventado o como putas sea. En fin, la verdad es que sólo de imaginar ejemplos me pongo para vergazos. A lo mejor pensarán que uno es lleno de mierdas, pero nel, no se trata de eso. Y si así fuera, ya saben que a Rex las opiniones de la mara son como piquetes de zancudo: mira la ronchita, se rasca, le hace una crucecita con la uña y cuando siente, ya tiene el brazo como si nada. Pero no se trata de eso, muchá, se trata de abusar de la confianza y no saber respetar. Y también de no saber diferenciar las mierdas. ¿Quién dijo que porque nos tratemos de vos seamos cuates?

Los que leen esta onda del Muladar desde sus inicios, allá por el 2005 (de un brinco te la hinco), saben que aquí el mero vergueo es la chingadera y órale, yo no voy a ser el me ponga ahora con moños. Con tanto blog pisado que hay, uno se puede hacer una idea de que hay mara que sólo entra a sacarle la madre al dueño, a llevárselas de gracioso, a criticar lo que supuestamente ha leído, a meterse con los otros que comentan y lo que es más culero, a exigir mierdas. ¡Habráse visto! Hacéle güevos, Rex, es parte de tener un blog, cerote, me dijo una vez un caraeverga. Sí, a güevos, uno escribe sus muladas tratando de alegrarle un poco el día a alguien, a cualquiera, a uno mismo (como es mi caso), y encima aparece mara a decirte cómo tenés que reaccionar y qué es lo que tenés que aguantar de toda esta mierda. ¡Y le tenés que hacer güevos! Es para cagarse de la risa, muchá. Como ya dije, una cosa es aguantarles la chingadera a tus familiares, a tus cuates, a tus conocidos, etc., y otra es tener que aguatanarle la casaca a Perico el de los Palotes, que del aire aparece con sus reclamos y sus incorfomidades absurdas, como si por haber leído tus mierdas ya tuviera el derecho a sacar su cartulina (tipo pancarta) y protestar ahí tan tranquilamente, en tu blog, como si estuviera en el patio de su casa. Si lo pensamos mejor, esa puta maña de agarrar confianza y de criticar muchas veces sin fundamento es un claro reflejo de cómo somos los mulamaltecos y de por qué estamos como estamos. Por respeto y a petición del propio afectado, no puedo ponerles un ejemplo fehaciente del que tengo constancia y que me dejó con el hocico abierto. Un onda así bien gruesa, muchá. A raíz, precisamente, de unos putos comentarios en un blog y de esa necedá pisada de la mara de creerse dueños de esta mierda, sacándose “reglas” de no sé dónde putas, tergiversándolo todo, creyéndose con la potestá, sin ser más que unos pendejos incultos con ínfulas de grandilocuencia, de ir por ahí, tirando mierda a su sabor y antojo, poniéndose de tú a tú, como si la vida fuera caldo de moronga.

No, no, no, nenes. Así no vamos a ningún lado. ¡Y yo que quería domar mi temperamento, muchá! Pero es que es por demás. ¡No se puede con la campiña! Los dejo. Me voy a remendar mi traje de REX 2000 ULTRA TALISHTE para combatir el mal y ver cómo le hacemos para evitar más epidemias, como el de la CONFIANZA PORCINA. ¿O es INFLUENZA? Ustedes me entienden.


Pd. Paco, si leés esto, tomálo por el lado amable. Te regalo mi gorra de los Bulls, mi rompecabezas de 500.000 piezas y los calzoncillos que se llevó tu mamá la semana pasada. Pensándolo mejor, te cambio la gorra por una buena bolsa de zompopos de mayo, ¿te parece? Un saludo, amigo.

27 abr. 2009

¡ÓRALE PUEEEE VOS TOLO!


Muchá, fíjense que por motivos puramente editoriales las últimas dos (creo que dije que era una más, pero son dos) entregas de El Elegido ya no van a poder ser “posteadas” en el Muladar. Me han recomendado que ya no siga poniendo más si mi intención es publicarla en papel impreso, que con estas cuatro entregas ya es una buena muestra y la mara (ustedes) se puede hacer una idea de cómo es la novela y el posible libro. Y como la idea es sacarla en papel, pues hasta aquí llegó Bartolo, jeje. Háganme la campañaza de disculpar al Rex y espero que no se vayan a malear, pero así son estas ondas. Y si se malean, pues ya saben. El Muladar es así. Para los que han leído los 4 capítulos aquí posteados, les agradezco sus comentarios y su disposición para leerlos y disfrutarlos. Y bueno, para los que esperaban un final, acuérdense de que es una novela y que aquí sólo estoy poniendo un cinco por ciento más o menos del texto en total, así que el mero final, como que todavía nel. Lo que sí puedo decirles es que en las dos entregas que ya no van a poder leer, el Bartolo no se muere; si no, imagínense: ¿de qué va a tratar el resto de la novela sin su protagonista? A partir de la otra semana, digo yo, el Muladar volverá con sus “posteos” de siempre.


Imagen tomada de www.perrosymascotas.com

26 mar. 2009

MULAMALA FELIZ QUE TUS BALAS...


¿Usté es panameño, verdá?, me preguntó un don que venía conmigo en el avión y, en vez de meterle un talegazo por ridículo, le dije: Yo soy Rex, Rex Mamey. Con esa “contestación”, aterricé en el cordial y remodelado Ariopuerto mulamalteco, me llené de hormigas el hocico por imitar al Papa besando la tierra que me vio nacer un día, me puse una mi gorra, unos mis lentes oscuros y salí haciéndome toda clase de bestia para despistar a los fotoreporteros de Nuestro Día que se habían enterado de mi arribo y se estaban peliando por una instantánea. Sólo por no ser culero con esos muertos de hambre, me paré e hice como que me amarraba los rieles, para que me vieran. Y empezaron a caer los flashazos, pues. Tienen buen ojo los pisados, pensé. Pero no. La onda era que detrás de mí venía un tal Fabiolita, de La Academia. Con casaca, saqué mi celular e hice como que llamaba mientras la patoja pasaba y los flashazos se iban con ella. Para mí mejor. Eso sí, no pude evitar verla bien y darme cuenta de que está riquita la pisada. Pero lo importante no era un culito famoso sino que por fin, luego de un par de años gobernando desde Mulaña, había regresado a Mulamala y, aunque sabía que tenía que asistir a un vergazal de eventos y actos oficiales, lo único que quería era empezar a poner orden en cuestiones de logística y suministros para celebrarlo. Ya estoy aquí cerotes. Un sms con múltiples destinatarios: Castillo, Botrán, Gran Joch, Tuco, Lipe, Rigo, Richi y un vergo de elementos más.

El tiempo no me cundió como yo quería, pero en un mes y medio pasó un poco de todo. No quisiera hacer alarde de ni mierda, pero bueno, ahí les van algunas de las actividades y reconocimientos en donde el nombre de Rex Mamey ondeó en alto y vibró en más de algún corazoncito: Doctor Honoris Causa en Grado Ultra por Guaqueros Anónimos y la Fundación Rex Buitre Mayor (el día del acto uno de los meseros tuvo la osadía de pedirme que abandonara el recinto debido a los no pocos adornos estomago-biliares que tuve a bien expulsar a petición de los presentes, lo que desencadenó una justa trifulca con resultados favorables para mi persona y no tanto para el susodicho); Orden del Coche Vitalicio y de las Gloriosas Pocilgas y Bebederos por la Cofradía de los Santos Mulamaltecos, friens an famili (dado que el denominador común de mi estacia fue el alcohol y sus derivados y, aunque no tengo el mismo aguante que algunos de mis prójimo-broders de Las Grandes Ligas, el pueblo mulamalteco se pronunció y lo consideró así, dándome un ejemplo de civismo y de cariño que me hizo un nudo en la garganta y me sacó un par de lágrimas. ¿Así cómo putas iba a negarme? Me vi en la obligación de aceptarlo con mucho orgullo y con la frente sudada en alto); Mulamalteco Insigne y Distinguido de las Malas Artes, Muladas y Ridiculeces por los Señores de El Mero Chonguengue (aunque sólo pude juntarme con dos de sus honorables miembros, la emoción fue grande, los guaros efusivos y la cuenta a pagar un cacho elevada, pero puta, los impuestos de los mulamaltecos son los que pagan, así que me van a disculpar pero había que aprovechar; además, había que celebrar que, aunque yo iba vestido de Alfredito —greña afro y toda la onda—, Güilson, un pisado que estaba en el mismo lugar, me reconoció y se acercó, de la mano de su señora esposa, para saludarme y pedirme un autógrafo; me prometió enmarcarlo y ser el primero en comprar la edición impresa de El Muladar, cuando saliera; incluso me dijo que podía conseguir patrocinio: tengo unos cuates que les va bien con una su cadena de carnicerías en toda la Bolivar y la Aguilar Batres, me contó; los tuve que invitar a su güisquilazo).

Además de la Premiación del Concurso El Muladar es así, ¿y?, en donde tuve a bien conocer e intercambiar puntos de vista con algunos de los asistentes (la mayoría mulafans y bolos de rigor) y acabar seriamente perjudicado por los excesos alcohólicos (¿?), fui invitado a bautizos, entregas de niños, quinciaños (mi habilidá para sobornar impidió que me agarraran de mula para que saliera de chambelán), fin de posaditas, acabos de novena, churrascos, alegres quermeses, baratillos, bendiciones de casas, chiniques, cuarenta días, zafarranchos, graduación de comadronas, ensambles de marimba, limpias, inauguraciones de “puntos” y “mataderos”, aperturas de pacas, velorios y entierros, confirmaciones, casorios, etcétera… rico todo, la verdá. Eso sí, no quise reunirme con Colom porque para qué. El pobre está ahí y órale, no le queda de otra. No tenemos nada en común. ¿De qué íbamos a hablar? ¿De “Poder”? En lugar de eso, preferí a los cuates de toda la vida. Y la pasamos diagüevo. Disfruté, más por el asombro que otra cosa, de frases como: ¿Sabés a quién le quebraron el culo? ¿Adiviná quién se fue a caldo, vos? ¿Ni te imaginás quien se fue horrible? ¿Te contaron que aquel pisado que vivía ahí por donde… apareció muerto hace como quince días? Una tarde entera de esquelas en boca de mis cuates. El Obituario Informativo. Y entonces caí en la cuenta de que mi MULAMALA se estaba perdiendo del mapa hueco y estaba dejando que saliera otro territorio, uno más culero: GUATEBALAS.

Y aquí es donde se me revuelve el estómago, muchá. Aquí es donde la sensación de asco se me acumula en la jeta y me dan ganas de echar hasta lo que no me he hartado. Es una mezcla de asco, rabia y lástima, como cuando pensás en el Congreso, en la partida de mierdas que nos han gobernado desde hace años y que andan por ahí como si ni mierda o en la chavita que siempre nos rechazó y ahora anda con algún narco, dándole el culo a los cuates del pisado y a quien la carrocee en un Mercedes del año. Guatebalas es una selva pisada en donde cualquier salvaje hijodeputa hace lo que le sale del culo, en donde la vida vale verga. ¿En qué momento se les pudo meter a la cabeza a estos cavernícolas de mierda que hay que andar por ahí como si estuvieran en una lica de Estiven Sigal? ¡No están en una lica, pisados! Yo tengo mis soluciones, muchá, pero por respeto a la Comunidá Internacional, me las voa reservar. Talvez más adelantito. Como ven, tratando de recordar mi viaje a Mulamala y viendo cómo están las cosas (la ola de violencia ya parece tsunami esa mierda), sólo me sale decir: ¡pa’ qué vergas!, y hasta se me que quitan las ganas de escribir muladas. Por hoy, eso es todo. Lástima que Estalón ya está viejo, si no lo contrataba. ¡Simplemente no hay respetación! Mal sabor de boca, la verdá.

3 mar. 2009

PENSANDO EN MIS AMIGOS DEL ALMA


Se me ocurre, ahorita que no tengo ni pura mierda que hacer, que una de las condecoraciones oficiales que, como tatascán de lo que es Mulamala, me gustaría proponer (mentalmente ya se le he entregado a algunos de mis allegados) en lugar de esa mierda de Orden del Quecsal (si ni pisto hay para las chelas, mencionar la moneda nacional es un insulto y al ave símbolo hay quirla a ver hasta Baja Verapaz, mejor vayan pasando) es la muchísimo más prestigiosa Orden del Coche. Sí, no se hagan las bestias y levanten las cejas como si no supieran de lo que estoy hablando. En abundancia, el coche vendría siendo como hermano de sangre del mulo y la mula, así que ¡cuantimás! La mierda es que se nos volvería un solo vergueo con lo de los candidatos: hay un pijazo. Sería un galardón del Pueblo y para el Pueblo, no como el otro, el del Quecsal, que si no sale anunciado en el periódico, uno ni se entera. La Orden del Coche, ya de por sí, está íntimamente amarrada (con nudo ciego) a nuestras costumbres más básicas y “milenarias” (para que se suene como si estuviera hablando de los mayas o algo así): tramar, chupar, asiarse y chamusquiar, entre otras. Según el departamento de estadística, TODOS más de alguna vez nos hemos ganado la inscripción en el Tribunal Supremo como dignos “candidatos” a la Orden. ¡Y no me vayan a salir que con que no, con que “depende vos”!

[Hasta me imagino una letanía, para darle un toque más solemne a la Orden, en pleno Acto de Entrega:

Maistro de Ceremomias: ¡Coooooche mierda!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr la vieja
Maistro de Ceremomias: ¡Shuuuuuco pisado!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr tu madre.
Maistro de Ceremomias: ¡Marraaaaaano hijueputa!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr la más santa
Maistro de Ceremomias: ¡Ceeeeerdo cerote!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr la más joven
Maistro de Ceremomias: ¡Cochiiiiiino desgraciao!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr la más quieta
Maistro de Ceremomias: ¡Pueeeeeerco maldito!
Multitú congregada: Rrrrrruega porrrrr la más desveturada

Las posibilidades de combinaciones son bastantes. Las contestaciones sólo son ejemplos: que cada uno ponga (diga) los suyos de acuerdo a su nivel cultural. El mío, como ven, es pulcro y elevado]

Pues sí. Es que puta, no sólo somos mulas sino además coches, muchá. Esa es la realidá. Más allá de las comparaciones físicas (gordo = coche), eso quién no lo sabe, ya ni siquiera ofende. Doña Ofe compra 5 pesos de pan para la cena y ¿qué hace Selvin, su hijo? Se aplasta a ver Los Sinpsons y se vuela los 5 pesos de pan el coche mierda. ¿Y de güiro? Ja, de güiro era ejemplar el mierda. Nada más empezó a gatiar y, a parte de creer que la tierra de las macetas era pastel de chocolate, se comía las hormigas y los chicles que encontraba tirados o pegados debajo de las sillas. De ahí se aficionó a los jutes, a los gusanitos de las naranjas y al duropor. Siempre hablaba con la boca llena, se tiraba pedos en los almuerzos familiares y, cuando se encerraba a cagar en el baño, se echaba unos eructos que se oían en toda la casa (las dos primeras líneas del himno nacional y los nombres completos de sus tres hermanos los podía decir eructando). Con 10 años quebró a un pisado y a su primo chamusquiando, y a otro le botó dos dientes de un codazo jugando Tenta pajarito. De ser un simple puerquito asalvajado, pasó a un terreno más profundo. Ahora es especialista en mezclar la comida (banano machucado con crema y sal; frijoles duros con sirope y pedacitos de champurrada; etc.), en usar el mismo pantalón de lona dos o tres semanas (sin ni siquiera sacudirle el ruedo) y en tirar todo tipo de basura en donde le ronque el culo.

[Plus Aprendé con Rex Mamey: ¿Sabías que Porcel no viene de “porcelana” sino de “porcino”?]

En sus momentos íntimos, se quita el sebo que se le acumula en el capote y de ahí se güele los dedos (lo mismo cuando se rasca el hoyo) y se pajea a diario viendo bailar a las putas de Con buena onda o con los catálogos de ropa interior de Avón mientras se toma un su tazón de arroz con leche (reconoce que a veces no calcula bien y de la emoción para salpicando el tazón y de ahí se empina lo que queda) Pela, es mi atol, qué pisados, se ríe. Como diría la Mafer: ¡A la pero qué cochino, osh, qué asco! La última vez que me lo encontré, estaba desparramado en una banca de un parque, con una bolsa plástica negra. ¿Qué cargás ahí?, le pregunté. De todo un poco —me dijo—, probá estas galletitas. Era concentrado de chucho con quetchup. Una vez me contó que por curiosidá probó sus miados (véase: efecto “ahí en la fuente había un chorrito”), sus cheles y su cerumen. A los 17 años contabilizaba 2 litros (sólo él) para ponerse a verga y ahora, a sus 25, con 4 anda coquetón y con 5 ya tambalea. Eso sí, si se cuaja una su hora o dos, de ahí se levanta y sigue como si ni mierda, aunque ya no quiera chela sino guaro. De jueves a domingo. De cochino pasó a reverendo coche. ¡Admirable! ¡Simplemente admirable! ¡¿Qué muchachona no quisiera pasar el resto de su vida con Selvin?! Selvin es, sin querer entrar más en detalles, el prototipo del perfecto coche que encajaría a cabalidá con la Orden del Coche que quiero instaurar en lugar de la otra. Yo creo que es justo y necesario, muchá. En lugar de que sólo un pisado (casi siempre extranjero) se lleve las palmas y los laures, habiendo miles de prójimos nuestros esforzándose cada día por ser los mejores cerdos posibles, como que no muy me llega.

[Plus Aprendé con Rex Mamey: ¿Sabías que en realidá el nombre del bataquero de Bronco era Coche y no Choche?]

Y por si piensan que no muy estamos influenciados por la figura porcina (casi igual o más que por la figura mular)… díganme, ¿a qué les suena esto: moronga, longaniza, chorizo? ¿A trama, chupe y chime? Rex no es ningún Leonardo Da Vinchi, muchá, como para andar inventando. De ahora en adelante, quiero sentir ese orgullo pisado por un valor desprestigiado: ¡la porcicultura! ¡Y ay de aquél que reniegue, muchá! Acuérdense que a cada coche le llega su sábado y no hay mal que por bien no venga. Despidámos pues al Quecsal y démosle la bienvenida al Coche, que más méritos tiene y más… ¿A quién le dicen Quecsal de apodo? ¿Y Coche?

¡Ganamos, cerotes!

Pd. La foto es de su servilleta.

13 feb. 2009

PARA TODOS LOS TERRONCITOS DE AZÚCAR


No sabemos ni quién pisados fue Valentín, santificado sepa putas cuándo ni por qué, pero da pela el riel, es su día y hay que celebrarlo. Es el día de los enamorados, del cariño, de la amistá. Ahora es cuando para demostrarle a nuestra gorda, a nuestro cuchi-cuchi, a nuestro culito, a aquea, a nuestro papi, a la pisada que le estamos cayendo desde hace meses y no hay manera, a nuestro príncipe azul, a nuestro pior es na…lgas tiene un flaco, que nos importa y que no podemos vivir sin ella/él. Hoy es cuando, muchá. Ahora es el momento de sacar a la luz nuestros sentimientos más puros y sinceros. ¿Acaso tienen la naríz tapada o qué putas para no sentir ese aroma de romanticismo y CURSILERÍA BARATA que flota en el ambiente como si fuera un pedo del mierdita ese de Cupido, Amorcillo, Angelito Siux con Arco y Flecha o como putas se llame? ¿NO LO SIENTEN? Pues está en los centros comerciales, en las librerías, en Internet y en culo del mundo. Es la época de disfrazarnos de Susanita (la cuata de Mafalda) y llorar un poco con alguna escena de Corin Tellado o un poema de amor chafiado (mezcla Neruda-Benedetti) que nos declamó el Jairo con el corazón en una mano (y la verga en la otra). Es la época en la que los más cultos y refinados alquilan Casablanca y cenan sushi y vino tinto y la prole se va a hartar a Campero, a echarse unas chelas (donde haigan cubetazos o japi auer) y a acabar enmotelados o en carro prestado allá en lo oscurito.

¡Es la época en la que no hay excusas para que no cene Pancho! Bueno, depende. Si aquea quiere esperar hasta que estén casados y se vayan de luna de miel a Esquipulas, los bendiga el Arzobispo Metropolitano, compren una casa de dos pisos, otro carrito, un perro y una olla de presión + un dvd para los suegros. Si está separada de un narco, tiene tres güiros (con hambre), dice que no chupa, que se le olvidaron las llaves, que vive con la nana, se la lleva de recatada (huy, no, qué vas a pensar de mí), es alérgica al látex y encima le vino la ruler. ¡¿Valió verga Pancho, no?! Bueno, tampoco es el objetivo. El amor y el respeto ante todo. Los hombres podemos ser comprensibles, ir a dejarlas a la puerta de su casa, beso de cachetío de despedida, saludos para la familia y de ahí, directos pa’ la casa… pero de la Antonieta Soledad Fernanda (así le gusta que le digan, se la lleva de actriz de telenovelas venezolanas, tu amor), que se conforma con una cadenita de oro (de onde la Presidenta) y un póster del Sol de México o del Potrillo (pecho bronceado y mojadito, al aire, en una playita, de preferencia). Eso sí, si llegás oliendo a mujer, que es lo más seguro, pensátelo dos veces, aquea sí es celosa, cosa rara en Mulamala.

Retomando el tema…

Es el momento para romper la alcancía y ver qué putas le regalamos a nuestro bomboncito. No hay que ser agarrados. El 14 de febrero es un día especial, muchá. Gracias a Dios y, aunque nos quedemos sin billete hasta fin de mes, hay tarjetas postales con amenos diseños y mensajes que harían soñar y estremecerse de ternura a cualquiera, hay peluches y muñecos de felpa para no perder la tradición de convertir el cuarto de la Luisa en un pequeño y colorido ZOOLÓGICO (dueña incluida), hay globos de todas formas y tamaños con fantásticos colores y frases que harían que una sonrisa durara un día entero, hay ramos de rosas rojas y arreglos florales de todo tipo capaces de inundar de pasión la mirada de nuestra media naranja y de transportarla a un viaje por extensas y verdes praderas acompañada de traviesos conejos y bellas mariposas, hay chocolates de múltiples sabores en sorprendentes diseños para deleitar el paladar y el delicado y devorador apetito de nuestra GORDIS, en fin, hay un lágrima, un te quiero, un beso, una foto, un disco, una canción, una caricia, un clavel, un perfume, un pintalabios, un recuerdo. ¡Ayayay Maruca, vives en mí, te quiero! ¡Mi alma no puede más! ¡Sufrooooo! Se me pone la piel de gallina sólo de imaginarme, muchá. Esto no es como la Navidá, que sólo consumo es. No, muchá, esto es especial, es inolvidable. ¿Qué haríamos sin San Valentín? Yo me desmayaría, fijo. Seguro que me da algo… un patatús, un derrame, un ataque de nervios. Me acabo de encontrar una estampa de aquel albúm de “Amor es…” ¡Ya chilloooooooo!

Por eso, porque ya me emocioné, tengo que confesarles algo: lo ÚNICO que no me gusta de esta celebración es la superficialidá. ¡Ya no más peluches! Regalemos algo rial, que valga la pena. Hay tanto chucho callejero para regalar, muchá. Los ositos, leoncitos, delfinitos, monitos, etcétera, no sé de dónde los podríamos sacar, pero los chuchos, gatos, patos, vacas y coches abundan y nos sacan del apuro. Las tarjetas las haríamos nosotros mismos, pero ni mierda de usar esa mamada del Banner, no, para eso hay cajas de cartón (las de cornfleics, por ejemplo) y encajes de calzones viejos de nuestras antecesoras y/o vecinas. En un lugar de chocolates o dulcitos, compramos el cacao puro (en Nebaj venden) y la panela pura, en bodoque, para que la suegra se entretenga un poco en la cocina, la vieja zorra. En lugar de rosas rojas mejor frijoles, maíces o semillas de flor de izote para que las metan en un frasquito, con algodón y cachito de agua en el fondo, y las vean germinar y crecer junto a una foto de nosotros tamaño cédula. En lugar de globos, condones inflados, y si hace falta el mensaje, pues los usamos y ahí va el mensaje incluido. ¡MIERDAS RIALES, PUES! ¿YA? Bueno, Rex sólo les da algunas ideas, pero confía que puedan tener la suficiente creatividad e imaginación para hacer algo mejor, pues. Ah, se me olvidaba, en lugar de las típicas rolas románticas propongo una buena sacudida de esqueleto al ritmo de Marimba Internacionales Conejos, que está arribando a sus 125 añazos de vida. ¡Éxitos pues y Felíz día del Cariño en Sábado, jejeje!


Pd. La imagen me la encontré una vez en algún perfil de Hi5, pero no me acuerdo en cuál. Como es época de amistá, ¿hay que compartir, no?

22 ene. 2009

¡AGARRÁNDONOS DE MULAS, QUÉ PISADOS!


Mirá lo que me compré vos Rex, me dice Chilo, y me enseña una estuchito con diez desarmadorcitos de varias formas y tamaños. Le pregunto que para qué pisados los quiere y me contesta que no sabe pero que pela la verga porque sólo le costaron cinco varas. Chilo es el típico cerote que lo que ve quiere, tan fácil de engatusar que si fuera puta ni cobraría. En su cuarto tiene una mesa repleta de mierdas que compra en las burras: bolsitas de menjurjes y montes para malestares múltiples, llaveritos de fantasía, lapiceros de ocho colores, set de tijeritas para uñas encarnadas, libros de cómo rellenar documentos importantes (incluyendo cartas de amor, ojo), billeteras de cuerina de lagartija, libros para pintar (de Dumbo, Teletubis, etc), pulseritas multicolor anti-toda-mierda, encendedores chafa, ungüentos quitamanchas, discos piratas de Pimpinela, dulces, chicles y confites de dudosa procedencia (ojalá les zamparan drogas, imagínense el pijeo que se volvería en las burras), etc. Si hiciéramos cuentas de todo el pisto que se ha gastado el cerote en tanta mierda inservible, le alcanzaría, por lo menos, para pagar un par de lirios de vez en cuando. Ah no, pero el mierda prefiere “ayudar a la mara” y comprar ondas “que en cualquier momento puede necesitar”. Uno nunca sabe, vos, me dice, el otro día me salió una ronchita en el güevo y me eché una pomadita pisada de esas y al día siguiente como si nada, vos. Eso sí, olía como a ajo y me ardió un cacho, pero qué pisados.

La mierda es que en Mulamala, supuestamente, todos nos estamos muriendo de hambre. Sé que hay mara que la verdad es que está palidiando, pero también sé que hay otros que en la pobreza han encontrado su modus vivendi. ¡Ahí está el detalle!, diría San Cantinflas de los Bigotíos de Axila. ¡Cuánto pisado no se sube a las burras a vendernos babosadas, muchá! Mareros mierdas que se convirtieron al Evangelio y con esa su casaca pisada de “no vengo a robarte, mi hermano” creen que “tema resuelto, cómo no, borrón y cuenta nueva”. Te ponen una cara los pisados y entre cita bíblica y testimonios de a cuántos pisados asaltaron a punta de cuete, te dejan ir los talegazos (mensaje subliminal, pues, como en los discos de Thalia al revés) para que les des pisto y vos, con tal de que no vayan a pelar cables los hijos de puta, acabás dándoles billete a cambio de una calcomanía con algún dibujito y una frase cursi. Agarrándonos de mulas. ¿Qué más? Ah, sí, si no son mareros o drogos, son predicadores. Cuando sentís, entre cabeceo, acelerón y frenazo, ya se subió un pisado, biblia en mano y/o guitarra, a echar casaca sobre el fin del mundo, el arrepentimiento, las buenas acciones y la gran puta. Según vos, el cuate sólo va echar punta con alabarés y no va a lucrar porque su misión en este Valle de Lágrimas es e-v-a-n-g-e-l-i-z-a-r, pero resulta que no, que no es ésa su misión. Igual que Cash Luna (…de Xelajú), su pedo es sacarte vara, un par que fichitas, aunque sea. Lo que sea tu voluntá, varón, Dios te devolverá el doble, te aseguran poniendo cara de mango mallugado. En fin, agarrándonos de mulas.

Si no son esos mierdas, es la mara que supuestamente se quedó sin su pasaje de retache (con todo y la fanta) a un lugar que “siempre” queda hasta la verga, y resulta que no han comido desde ayer y resulta que les pusieron allá por el Trébol y resulta que ya sólo les falta no sé cuánto y resulta que hoy por ti y mañana por mí y pata-tin, pata-tan… Agarrándonos de mulas. O si no, los pobres ixtos que se hacen los sordomudos y pasan de lugar en lugar dejandote chivas en las piernas. Algunos a lo mejor son “originales”, pero no todos. Cuando el güiro haya pasado de su lugar, díganle: ¡vos, chavo! y ahí me cuentan. O si no, los eternos enfermos o sus supuestos familiares: el cuate que necesita medicina carísima porque sufrió un accidente, el don que tiene a su patoja internada en el San Juan de Dios o, como la última, la doña que anda recolectando para una caja de muerto. ¡Llevan meses con el mismo cuento! ¡Resulta que a la doña cada sábado se le muere alguien y no tienen pa’ la caja! Te enseñan un vergo de papeles con firmas y sellos (que no vas a leer, a güevos) y ¡pum!, ya vas sacando un quetzalito para que la mara no diga que qué desalmado, que qué pura mierda o que qué agarrado es uno. ¿Díganme si miento? ¡Y sólo estoy hablando de los que se suben a las burras! ¡Faltan los callejeros! ¡Puta, noooooo! Agarrándonos de mulas. Así de fácil.

Dicho lo dicho, cualquiera de ustedes me estará sacando la madre. Va, lo acepto, en lugar de corazón tengo un adoquín, pues. El corazón se lo di en trocitos a los marranos de mi difunta tía Julita y por eso soy así. La mierda es que en Mulamala se muere de hambre el quiere, el que espera que le caigan las mierdas del cielo. ¿Acaso no somos lo suficientemente mulas para agarrarnos de mulas entre nosotros? Piénsenlo bien. Es una cadena pisada. Así vivimos. Pistío fácil. Casaca fina. Al suave, viejo. No me ignorés. No voltiés a ver a la ventana. Al güiro que por lástima le das pisto, lo está esperando su viejo para pedirle cuentas y al viejo lo están atalayando los dilers, por ejemplo. Un pequeño eslabón de un engranaje pisado gigantesco. ¿A dónde putas va a parar rialmente el pisto que nos sacan? ¡Sepa putas! Pero raras veces creo que sirva para lo que supuestamente nos dijeron. Antes era otra cosa. Se subía un pisado o dos por semana, como mucho. Pero ahora, ahora la mara tiene hasta organizados sus trayectos. Hay sindicatos, horarios y comisiones. Hay vergueos si alguien se cambia de zona sin previo aviso. Hacen convivio navideño. Hay compadrazgo y también orejas, para que no haiga tushte. Hay una cúpula intelectual: los que cranean las “casacas” y los “inventos” para salir a agarrarnos de mulas. En fin. Otro orgullo de Mulamala. Al menos no andan güeviando, me dice Chilo, que acaba de usar un quitacheles (comprado en la 40R) y tiene los ojos como si ‘biera estado cuajado tres días, todos puspos. Ahí sí, Chilo, toda la boca atascada de razón, le digo más o menos convencido.


Ilustración de Fermín Solis © 2007

2 ene. 2009

¡FELIZ DAÑO, GÜEVO!



…Y mis propósitos para este nuevo año son: a] sacar más la madre y tragar menos bilis; b] convertir la casa de mis viejitos en motelito; c] guaquiar en lugares públicos (atrios de iglesia, burras, supermercados, etc.) cuando ande a verga; y d] practicar la sacrosantísima y única religión de la indiferencia (emos, mirreyes, zorritas de Hi5, pastores evangélicos, fresitas, etc.)… dicho esto, procedo a zamparme un buen putazo de lo que haiga y a escupirle el resto de hielitos que me quedan en la trompa a quien esté enfrente. ¡Feliz Año 2009! ¡Feliz Año 2009… los pelos! A mí no me vengan con esas mierdas de propósitos, buenos deseos y tanta mierda trillada, muchá. ¡Cada puto fin de año es el mismo disco rayado y la misma cantaleta! ¿Es que acaso a alguien no se le puede ocurrir algo más novedoso? No sé, ¿en lugar de tanto abrazo pisado mejor una buena verguiadera entre todos? ¿Incendiar la casa del cuate que más nos caiga mal con gasolina y unos tresciencientos silbadores? ¿Secuestrar al abuelo de tu traida y que tres días después aparezca encima del Nacimiento, en calidá de Pastor Adorador del Niño? ¡No sé, algo nuevo pisados! ¡A mí no me miren, mierdas! Sí, ya sé que son tradiciones y que sí, que la gran, pero… ¿Cuántas veces no he oído yo decir a alguno de mis prójimos que ya no va a chupar, que se va a poner a dieta, que se va a formalizar? ¡Lo viene diciendo desde que teníamos 18! ¿Y quién me explica a mí sus tres ixtos regados, su barriga XXL y su vergo de ingresos en Remar? De seguro no se hartó bien las 12 uvas, vos Rex, me dice el Arnol. Mírense a este mula... ¡No digo pues!

A lo mejor se trata de una onda de fuerza de voluntá, a lo mejor. Para mí, es sólo una forma de medio llamar la atención y de ilusionar a nuestra pobre familia, muchá. En el fondo, ya sabemos que NO vamos a cambiar, pero si lo decimos (y repetimos) en la cena de Año Nuevo, poniendo caras de convicción (tipo campaña electoral), una mano en el pecho (como en la catequesis rezando el Yo, pecador) y haciendo la señal de la cruz tres veces (tipo jugador de fut entrando al campo), ahhhh, eso ya es otra cosa. ¡A la verga el Brindis del Bohemio y bienvenido el Brindis del Pajerazo! Habrá alguien que se la crea (el shute de turno; véase: cuate que acostumbra a llegar a dar el abrazo cinco minutos antes de la cena bajo el pretexto de: feliz año diuna vez, por si después ya no nos vemos y suela se sienta a la mesa) pero ojo, nuestros viejitos no son mulas, muchá. ¡Para actores, los traiditos de La casa de enfrente! Yo, por eso, calladita la trompa, sosegadito, haciendo sho, alerta al nivel de las botellitas y controlando que nadie se pase y empiece a decir muladas, más que todo por aqueo de los trapos sucios y los cagadales. ¡Con la familia mucho cuidadito, muchá! Si rialmente quisiera cambiar algo de mi vida, ¿por qué esperar para fin de año? ¿Por qué no empezar, pongamos, un 13 de marzo o a mediados de agosto? Para fin de año hay congestión de deseos y propósitos. Piénsenlo bien. ¡Por eso no se cumplen! Al mismo tiempo que vos estás deseando ganar más, tu jefe está deseando que te quedés como estás o, incluso, que ganés menos. Si no esperaras hasta fin de año, a lo mejor se te haría… ¡Mirá qué lindo el Rex que hasta en bandeja de plata te pone la solución a tu vida pura mierda, pues! ¡Y de gorra!

Celebrar el Año Nuevo no es sólo engañarnos a nosotros mismos, crear falsas ilusiones ni seguir como borreguitos la tradición, muchá. No, es más que eso. Es como los cumpleaños: ver que nos estamos haciendo viejos y no hemos hecho nada realmente trascendente. El tiempo es como la última burra, tipo 10 de la noche, que va hasta la verga: no para. ¿Qué pasó con los deseos y propósitos de hace un año? ¿Quién cumplió lo de quebrarse a algún marero? ¿Quién se sacó la Lotería Santa Lucía? ¿Quién dejó de frecuentar puteros, burdeles y barras por problemas de salú? ¿A quién le dejaron de salir granos, hongos, caspa y espinillas con el tratamiento mezcla jabón de coche, balsámico gms y escapulario de San Hilario en pecho? ¿Alguna cuata que con un suspiro se le fue a la chingada la celulitis y se le levantaron las tetas? ¿Quién dio el primer paso de ir a los AA, aunque sea de oyente y ahora ya ni confites con piquete prueba? Que dé un paso al frente el que le haiga dejado de quemarle el pan a su traida. ¿Alguien por ahí que ya no pare gaseoso después de un buen platazo de frijoles parados? ¿Quién ahorró para comprarse un su carrito nuevo, de segunda pues? ¿Alguien que me demuestre que de esa panza chelera quin saiz ya sólo quedan unas cuantas estrías? ¿A quién le salió un bodoquito de oro en lugar de los muñequitos pisados que vienen en los Corn Flex o en las cajitas felices? ¿Quién logró resucitar a su chucho jugando güija o inyectándole mosh con vitapirena? Que me de un timbrazo el afortunado que le doblaron el sueldo, le pagaron horas extras que no hizo, le mandaron tres canastonas navideñas y se le salió zoque con la secre en el convivio? ¿A quién le desaparecieron los antecedentes penales y policiales como por arte de magia? ¡Si todo y esto y más se cumplió este año para todos aqueos ilusos pisados, que le crezca el pito al David de Miguel Ángel! Rex es como Santo Tomás… ¡demuéstrenmelo pueeee!

Para no cansarlos pisados, yo ya estoy a verga de “este año sí será provechoso” (que no falte el chupe ante todo), “este año sí se cumplirán mis sueños” (internet en mi cuarto y redtube para entretenerme), “ahora sí cierro este ciclo y empiezo con el pie derecho” (chupando más fino; adiós al clandestino), etcétera, etcétera, etcétera… ¡vivan el presente pisados y disfruten! Ah, y no sean pajeros, eso hagan. Si van a decir que van a venir a echarse una chela conmigo, de ahí no me salgan con cuentos. No sián bullangueros. Como sé que son tradicionales, deberían de proponerse eso: no picar el maíz, hombre. O mejor: no alborotar las lombrices si de ahí no les va a alcanzar el limón y el ajo para matarlas. ¡Y no es reproche, jejeje! ¡Feliz Daño, Güevo!

¡En el 2010 viene ET, cerotes... aprovechen para ir craniando deseos y redactando mejor sus propósitos... se los dice Rex Mamey, háganme caso!