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7 abr 2015

PERDÍ MI TIEMPO LEYÉNDOTE, PATÁN DE MIERDA



*Suspiro largo… como las colas de tráfico que se hacen para estas fechas, o como la cola de nuestra ave símbolo*

 

"Perdí mi tiempo leyéndote..." (¿Y qué querés que hagamos... que lo busquemos?) 

 

Cabal así dice uno de los últimos comentarios (anónimo, para variar) dejado en mi post anterior y que, en esta nueva oportunidá que me regala el Creador, Creadora o Creadorxs, me sirve de inspiración cuasi-divina para volver a escribir una “patanada” más, disculpándome de antemano si escribir en un blog personal con un estilo también personal (que me da la sensación de que para muchos “chapines” es totalmente ajeno, no sé, supongo que porque están acostumbrados a expresarse en colombiano, mexicano, argentino o chicano) es motivo de injurias y afrentas punibles contra la dignidad humana, el libre albedrío, las hidroeléctricas, los bares para gringos en la Antigua, la comunidá de judíos errantes expulsados de Sololá, el programa de tv Combate y el Estado de Derecho, porque puta, ya sólo falta que uno tenga que estar pidiendo permiso, rogando y pagando timbres aquí y acullá para medio mantener activa esta mierda de blog y entretenerse un cachito sin que fulanito o menganito se sientan VIOLENTADOS en sus fueros internos y en sus susceptibilidades de cándidas alondras agitadas por el viento despiadado (como el que viene del basurero de la Z. 3). ¡Jaaaa, puta! ¡Güelanme el hoyo! ¿Acaso estoy ECSTORSIONÁNDOLOS para que le den click al link de esta babosada y tengan que usar el tiempo que deberían estar chambiando (sí, porque para eso les pagan, pisados, no para estarse zampados en Internet hasta que den las cinco o seis de la tarde) y siendo productivos para sacar adelante a su GUATELINDA, pues? ¿Los estoy obligando? No, en serio, contéstenme. ¡No, verdá! ¿Entonces qué putas? Además, yo cuando agarro un libro y a la segunda o tercera página veo que no me gusta o no es mi rollo (pela la verga si lo escribió Saramago o David Unger, lo dejo ahí o lo tiro a la verga (menos los de Vivian Marroquín o Jorge Bucay porque esos me han servido muchísimo en mi crecimiento espiritual y en mi trabajo como asesor de campañas políticas y creación de Fundaciones contra algo, como Fundación Contra El Terrorismo Feudal o Contra Tu Puta Madre, por mencionar dos ejemplos así al azar). Lo mismo me pasa con las licas, las series, los discos, la comida, la bebida, las drogas, etc. Sólo aquél que milagrosamente ha sobrevivido y se ha hecho mayor de edad con un cerebro del tamaño de un mango tierno, pierde estrepitosamente su valioso tiempo leyendo o consumiendo mierdas que le incomodan, fastidian o irritan. Y como prueba, el susodicho autor del comentario que da título a este post, que me lo imagino como todo una lumbrera, una fuente inagotable de sabiduría, un Aristóteles… ¡Invirtiendo (y perdiendo) su tiempo en patanadas! ¡ÉL!... pero que para mí no más que un descarado que, como otros muchos, viene (sí, viene, porque yo nunca VOY, muchá; es la mara la que VIENE) a insultar con insultos. (¡Oh, Lógica, permite que mis ojos insanos se curen con tu omnipresencia!) Eso es como si alguien construyera una su casita y, en lugar de una puerta y dos ventanas, le confeccionara diez diferentes ojos de buey como  si fuera su hogar fuera un panalote y ahí vivieran cuyos o palomas, y que encima, la pintara de seis colores fosforescentes. (¡Toda una chintada!, dirían los fufurufos; ¡Cuánto daño ha hecho el LSD en la Tierra!, dirían los santurrones). Y que yo viniera una noche llevándomelas de Banksy, como un mi disfraz de Nito (o de Neto) y le pintara la frase “ridículo de mierda” en la fachada… pero con Comic Sans y faltas de ortografía. ¿ME EXPLICO? 

 

Por otro lado, me preocupa mucho que haya gente que se quede con lo superficial, con lo obvio, con lo que resalta a todas luces, con lo “intencional”, si prefieren que lo diga de esa manera. Y lo que es peor, gente supuestamente culta y con cierto criterio, como la LICENCIADA (así pone en su FB) que me dijo que si escribiera mejor LLEGARÍA MÁS LEJOS. (¡Puta, sos cohete!) “Si lo hubieras escrito sin tanta vulgaridad, habría sido mejor, fíjate”. “Lástima que muy vulgar, hombre”. “Está interesante, pero ese tipo de expresiones no ayudan en nada”. “Lo único que te recomiendo es que mejorés tu ortografía”. “Lo soez lo arruina todo, aunque vos digás que no y que es chingadera”, etc. etc. etc. Muchá, este blog lleva siendo así desde el 2005, no me jodan. ¿O acaso ustedes todavía siguen criticando a Nuestro Diario o Al Día por el tipo de periodismo que esos pisados manejan? ¿No han dado por sentado LO EVIDENTE? ¿Por qué buscan oro donde nunca ha habido ni siquiera de aquellos lenes de cobre de la época de Tatalapo? La naturaleza de este blog responde a varios motivos (muy personales) que creo que ya expliqué más de alguna vez y que ya no voy a volver a repetir por el simple y sencillo hecho de que no es necesario. Si te gusta el blog, bien, mi rey; si no, bien también y órale, seguí tu camino hacia el éxito, manito. Punto. Yo no soy un profesional en ni mierda, no tengo ni maestrías ni estudios superiores, doctorales e internacionales en ni pura verga, yo no soy experto ni formo parte de los que muy docta y sabiamente dominan el tema. NO SE CONFUNDAN. ¿O qué? ¿No les enseñaron a discernir en su Alma Mater o en su Universidad Privada All You Need Is Money and Love? Mi formación profesional la obtuve gratis… leyendo e interiorizando los comentarios, precisamente, que les hacen a los columnistas de opinión de nuestros periódicos digitales. ¡AHÍ CULMINÉ MI FORMACIÓN, a Dios gracias! ¡Ahí me hice CHAPÍN PENSANTE! Si quieren RIGOR, DESENVOLTURA, OBJETIVIDÁ, ELOCUENCIA y EXPRESIÓN CON PROPIEDÁ, ahí está Plaza Pública, Contrapoder, El Salmón, Nómada, etc. ¡Me extraña! Ahí tienen columnistas de opinión (buenos, malos y despreciables) hasta para regalar en ElPeriódico, Prensa Libre, La Hora, S21, etc. ¿Para qué putas quieren más? Y si quieren chingadera de NIVEL, puta, ahí está Canchinflín Hero, El Espurio, Ictericia, etc. ¡Toda esa mara sabe, pues! ¡Toda esa mara controla, papáaaaa! ¡Ellos logran que el gran Demóstenes se visualice como un pobre pigmeo al que le cuelgan candelas de mocos! ¡Ahí se concentra el SABEEEEEER! ¡LO TRASCENDENTAL!

 

El Muladar y el Rex Mamey son otra cosa, muchá. Sépanlo y tatúenselo, si les sobró algo de pisto después de Semana Santa. (O invítenme a chupar, si le tienen miedo a las agujas). Esto lo digo no por ese 95% de mara que, sin explicaciones ni aclaraciones, ha sabido ser lo suficientemente capaz de asimilar de la mejor manera posible las muladas que escribo aquí y la forma de fregar y de decir las ondas del Rex, sino por ese 5% por ciento de quisquillosos, correctos e inquisidores, que parece que hay que ponerles un pizarrón enfrente y detallarles, paso a paso, con lujo de detalles, cada mierda, cada frase, cada adjetivo… y el PORQUÉ, ante todo, el porqué. El Muladar, repito, no es un medio serio de comunicación, periodismo (sí, aunque yo sea el Padre del Periodismo Moderno y a causa de ello haya gente que todas noches eche espuma por el hocico y amanezca con llagas en las manos), cultura o literatura. ES SÓLO UN PUTO BLOG, cerotes, como los hay millones, así de sencillo. ¡Un blog más! Y con esto no quiero decir, ojo, que no se me pueda criticar, que no se me pueda mandar a la verga, que no se me pueda menospreciar, como muy bien lo retrata este señor A. Vargas, a quien no tengo el gusto de conocer (aunque él parece que sí), en su muy desdeñoso y jactancioso comentario en FB, atentos:





Lo único cierto de sus palabras es que soy un perdedor: he perdido tres veces mi DPI, dos cadenas de oro, dos celulares, una gorra de los Yankees, el libro de Baldizón (a propósito), una mochila, diez chalecos de The North Face origi…chafas, las llaves de mi HILUX y un talegazal de ondas más… todo como protesta sincera y abierta contra el CAPITALISMO. (Por cierto, no es que quiera sacar de contexto sus palabras -aunque si se salen ellas solas, ahí ya no culpo-, pregunto: ¿qué le hemos hecho a la Humanidá los usuarios de blogger, o sea, los que tenemos un blog(spot)? ¿Tan bagres, corrientes, pobretones, barriobajeros, chusma, mainstream… somos? ¿Estamos pecando? ¿Estamos echando a perder algo valioso nuestra sociedá? ¿Tenemos turbeculosis, no lo sabemos y estamos contagiando en silencio a quienes nos leen? ¿Nos quedamos estancados en algún período histórico non grato?)

En fin, siéntanse bienvenidos/as, los que así lo deseen. Los demás, ubíquense y esfuércense en cultivar su espíritu en cosas que verdaderamente valgan la pena, no en esta pocilga de la vulgaridad y la patanería. No en este altar de lo soez. A pesar de todo, sepan también, que jamás serán censurados y que aquí estaré, siempre, para cuando tengan ganas de caer en el lugar común de sacarme la madre gratuitamente, sin conocerme, sin procurar ver “un poquitío más allá”. Si eso les produce felicidá, más que lástima y misericordia, siento verdadera admiración y pleitesía por ustedes, por ser honestos, coherentes y sacar al sol su identidá. Así, tal cual son, como los educaron sus tatas, sin miedo, sin neuras, sin traumas. Ricas y bendecidas bendiciones para ustedes, pues, y felices pascuas, esperando que no se reproduzcan como conejos,

Su hamigo (Felix), 

Rex Mamey, Aquel Que Surgió De Entre El Ripio Y El Piedrín

19 may 2010

¿QUÉ TAL VOS PEDAZO DE MIERDA?


Más allá de la vulgaridá y la patanería que nos caracteriza a los mulamaltecos, está el cariño y el afecto que le tenemos a nuestro prójimo, especialmente si es de nuestra prole o de nuestro círculo de confianza, o sea, familia y amigos. Porque ese cariño es inmenso, se lo demostramos maltratándolos, dándoles un su vergazo o mandándolos a la verga. ¡Y no hay clavo pues! ¡Todo es de cariño! Como dirían los curas: ¡Ah, pero qué dicha! Bien, ahora que están de moda las redes sociales y tanta mamada de ésas, me llama mucho la atención la manera en la que nos expresamos y cómo, a lo largo de los últimos veinte años, hemos transformado el lenguaje. En el mentado Tuiter, por ejemplo, la mara escribe cada caballada para responder una simple pregunta: ¿Qué estás haciendo? (En mulamalteco sería: ¿Qué haciendo?, omitiendo el verbo-no-sustantivo, como diría Ricardito). Pero olvidémonos de lo virtual, en donde todo son puras poses y la mara se mata con sus propias “frasesitas” y vayamos a la realidá. Una simple pregunta, de las que vienen en todos los putos libros para aprender idiomas, y el vergo de respuestas que confeccionamos con nuestra divina sabiduría popular y mundana, conforman uno de nuestros más preciados tesoros como aborígenes mulamaltecos. La pregunta estándar (¿Qué tal?) y las respuestas estándar (Bien, Mal, Más o menos) han quedado prácticamente refundidas en las enaguas de la Historia para dar paso a una gama (como las galletas) de variantes que, vayamos a donde vayamos, nos identifican igual o más que la maña de hartar Pollo Campero con tortillas o de echarle limón y sal a las frutas, estén verdes o ya no tanto. Para ejemplicar lo que estoy diciendo, vamos a suponer el inicio de una conversación ficticia en la que Pajunche (Egmidio Gallina Molina) llama por teléfono a Yensi (Yensi Lionel Búcaro), cuates desde que se chupaban los dedos (no juntos, aclaro; nada que ver con "estimulación temprana").

Miremos:

El Pajunche podría empezar así: ¿Qué tal vos pedazo de mierda? ¿Qué putas vos cerote? ¿Ónde andás vos mierda? ¿Qué tal vos talega? ¿Qué pasiones rey? ¿Qué uts? ¿Qué haciendo vos caca? ¿Por qué no contestás esa tu mierda? ¿Qué pasó vos caraculo? ¿Qué putas vos condón usao? ¿Qué tal vos miel? ¿Va’ber algo vos Tono? (Yensi se llama Yensi, no Tono; Tono es el güeco que vende chicles en la esquina) ¿Qué tal amanecistes chula? ¿Qué putas maje? ¿Qué onda vos atol? ¿Qué dice el Yensi? ¿Qué te hicistes añoche vos pisao? ¿Qué putas máster? ¿Vas a venir vos hijuelaverga? ¿Ideay? ¿Qué onzas? ¿Qué se va a hacer? ¿Ónde repisaos andás metido vos? ¿Qué ondas loco?

Y el Yensi podría contestar así: Dos qué tres, fijate. Regular tanteado. Pelándome la estaca. Echando la güeva. Con un sueño de la gran puta. Bien pisao de la goma. Haciendo como que chambeo. Palideando hambre. Sin billete. Cagón desde del domingo. Atalayando a aquea. Tranquilón. Con dolor de ñola. Hartando un cacho. ¡Cuajuando vos hijueputa!. Echándome una chela. Aquí, mirá, para vergazos. ¡Bien tronado, jajajajajaja! Viendo culos en el parque. Sin un len, vos mierda. Con clavos en la casa. Maleado con mis viejos. De puro peluche. No tengo batería. Jalé con aqueos y de ahí me vine a la casa. Aquí pasándola. Enputado con aqueche. Viendo qué putas harto. Sin ni verga que hacer. De relax. Dando vueltas en el carro. Hasta la verga, ya sabés. Arralado. En el chance, ¿dónde más? No puedo hablar, viejo, orita te llamo. Algo azulón. Hasta el queque. Con el culo en la mano, a aquea no le viene. Cagándome del frío. Dizque estudiando. Lustrando mis rieles. Viendo tele. Desvelao, maje. Bien cerote del catarro. Echado, rascándome los güevos. Buscando chance. Haciendo cola pa’ pagar la luz. Orita llego, sólo me echo un baño. Bajándome musicón. Con dolor de muelas. Ya algo entonado. Bañando a la chucha. Lavando el carro. Malo del estómago. Con un calorón de gran puta. De bajón. Paranoiando. Echando puta, cerote. Todo adolorido. Quitándome la goma. Papaloteando. Bien jodido, fijate. ¡Bien a verga viejooooo! Haciendo unos mis chapuces. Algo garañón. Libando con aqueos aquí abajo. Todavía ando ganosón. Friqueando. Alegrón. Viendo a quién sangro. Yo, nada, ¿enprestáme diez varitas? Aquí, mirá, bien portado. Yo hoy ni ver el guaro puedo.

En fin. El Pajunche podría preguntar cualquier mierda y el Yensi podría contestar cualquier otra mierda. Exactamente como lo haría cualquier pisado de nosotros, ¿o no? Los ejemplos que les comparto son pocos, son los que se me ocurren ahorita, pero hay un chingo. Cada pisado tiene sus frases preferidas y la verdá es que a la hora de la hora, cada quien se expresa como le sale del culo. Bueno, también depende del día, de la hora, del estado ánimo, de dónde andemos. Como les mencionaba antes, a Rex le da mucha curiosidá esa onda del Tuiter. Sí, porque te permite algo que en Mulamala casi no hay: libertá de expresión (siempre y cuando la sepás usar, eso sí), pero la mara (la mayoría pues) no lo usamos bien y no lo aprovechamos. En lugar de poner lo que rialmente estamos haciendo, nos dedicamos a poner estupideces creyendo que así somos más interesantes. Nos la llevamos de puetas (Cantinflas dixit), filósofos, sociólogos, psicólogos, políticos y un vergo de mierdas más, chafiando citas citables y cursileriando, pero raramene decimos exactamente lo que estamos haciendo (comiéndome las uñas, sonándome los mocos [y/o reciclándolos, que hay ser ecológicos], quemándole el pan a la mújer, entretenido viendo Porky, acabando de cagar y sin papel, carroceando a la puta de mi suegra, echándome el respectivo cigarrito [después de un palito], dando un mi colazo onde las leidis, viendo ónde consigo algo de monte, chatiando con diez reinitas que no conozco pero que parece que sueltan, escaniando todos los álbumes de fotos que hay en la casa para zamparlos al Feisbuc, volándome una paja con los catálogos de ropa interior de Avón, saliendo de Agencias Way de enganchar una mi estufita, rasurándome la verga para que se vea más grande, esperando a mi nana que no se apura con la cena, eccétera, eccétera, eccétera)

¿Qué nos cuesta ser sinceros, majes? ¿Nos preocupa el qué dirá la mara, el qué van a pensar de nosotros? ¿Sí, vaa? Eso es lo más cague de risa, porque en realidá diga lo que uno diga, escriba lo que uno escriba o ponga lo que uno ponga en cualquier red social, blog o lo que putas sea, siempre NOS estamos delatando. Según uno, la mara se lo cree todo. Según uno, la mara no lee entrelíneas, no intuye, no observa. Pues yo que yo, no me confiaría. Una frase pisada o cien, da igual, pueden decir un vergo de nosotros. Es así, muchá. Un arma de dos filos. Un machetío de dos filos, tipo cuma esa mierda, de las que usan los maistritos pa’ podar la grama. ¿Y todo este vergueo a qué viene, vos Rex?, me preguntan el Pajunche y el Yensi vía teleconferencia desde sus respectivos palacios. Pues en que a veces el mismo lenguaje, esa riqueza de jerga que manejamos, incluso, nos puede ayudar para simplemente no decir absolutamente NI VERGA. Hay tanta información rolando en el espacio virtual, pero poco contenido. La mara pone por poner, habla por hablar, actualiza por actualizar, saluda por saludar, copipeisteya, repite, pero en realidá no está diciendo ni verga, no está diciendo nada nuevo, no está comunicando. Un puro bla, bla, bla. Un “mírenme, aquí estoy yo también”. Hay quiénes simplemente NO tienen ni verga qué decir, pero dicen. ¿Y qué hacen al final? ¡Se dan color! Hacen pública su condición, porque en muchos casos es una onda que se percibe. ¡A eso me refiero, muchá! Saturan el espacio virtual. Caen en la terquedá, en el ridículo, en la lástima. ¡Y aburren los pisaos! Y sí, para que no se me vayan a poner para vergazos, YO también me incluyo.

Rex encabeza la lista.
Rex es el ejemplo perfecto.
Rex debería de ser el primero en hacer sho.
Lo que Rex diga a Rex le pela la verga.
¡Aleluya hermanos!

Pero volviendo al tema, ¿qué se cuentan, mis bellezas?, ¿todo bien?

¡Digan algo majes!


La fotía, como siempre, extraída de algún blog ajeno: http://transformaelmundo.files.wordpress.com/2010/02/conversacion.jpg

24 abr 2010

MÁS DE AQUÍ QUE DE ALLÁ, ¿ASÍ ERA VOS INDIA MARÍA?


Anónimo said… Tan ridículo: ahora dice que habla como español, ya se le olvidó donde nacio, crecio y aprendió a hablar! parece paulina rubio.... dijo alguien por ahí refiriéndose a mi persona después de haberme oído hablar vía Escaip. Y muy bien. Sea quien sea, al menos tuvo los güevos de decirlo. Si hubiera sido más cabrón para decirlo, le habría contestado ahí mismo, pero como lo único que veo (ustedes podrán pensar lo que quieran, ya saben) es que es un pobre imbécil, quise mantener la compostura y venirme aquí, a mi casa, a compartirlo con la mara. Voy a dejar pasar las tildes, por hoy. Lo del anónimato no es nada nuevo. Ya sabemos cómo somo muchos mulamaltecos de cobardes. Así que no le voy a dar más vueltas al asunto. Es más, antes de que siga, aclaro: a Rex esos comentarios le pelan la verga; lo estoy usando nada más, ya que es rial, para fundamentar una entrega más del Muladar. Sigamos. Dado que por razones personales no vivo en Mulamala desde hace ya unos cinco años, reconozco que mi manera de hablar se ha visto afectada por mi vida aquí, en Mulaña. Es algo que pasa simplemente porque ya no hablás ni te relacionás con mulamaltecos como lo has hecho toda tu vida. Es un fenómeno lingüístico —disculpen tanta seriedá, muchá, pero tengo que decirlo así—, que está relacionado con la integración y la sobrevivencia. (Conozco gringos, alemanes, ingleses, etc. que hablan puros mulamaltecos… ¿Malinchismo? Nel: Integración, chavos.). Para quienes NO lo saben: NO ando de turista. VIVO aquí y hago todo lo que hace cualquiera que VIVE en el lugar donde VIVE. Y los que YA NO viven en Mulamala, como yo, saben perfectamente a lo que me refiero, no me vayan a decir que no, cerotes. Porque encima de que uno está lejos y muchas veces solo, tiene que aguantar estas mierdas. ¡Ja, puta! Lo que el pobre imbécil cree saber y da por hecho, como si me conociera y supiera qué putas pienso o qué putas siento, es que porque mi acento haiga cambiado un poco, me la llevo de mulañol y ya me olvidé de donde vengo. ¡Ja, mírenselo al cerote! O sea, el nene (como muchos más, lo más seguro) se atreve a afirmar algo que no sólo no es cierto sino que contradice totalmente el estado en el que mucha mara que vive lejos de Mulamala (no todos) se encuentra: con unas ganas de la gran puta de regresar… ¿o me van a decir que no?

Por necesidá o por voluntá propia, vivir fuera no es fácil ni tampoco significa que uno se olvide de sus raíces (¡serás güisquilar, pues pisao!). Eso no se puede, muchá. ¡Ni los exiliados, que tienen sus motivos, pueden! Pero por lo que se ve, todavía hay mara que como que no lo digiere. Los que me conocen bien saben que muchas de las mierdas que hago, el Muladar es un claro ejemplo, son precisamente porque necesito mantener viva esa conexión con Mulamala, con el ambiente, con las chingaderas, con las muladas, con mi familia, con mis cuates. ¡Y lo he dicho un vergo de veces! Es más, en esa entrevista que me hicieron, también lo digo. Hablo de esa nostalgia pisada por tu tierra. Pero parece que hay pisados que no saben ni qué putas significa esa palabra y menos lo que se siente. Se fijan en detalles mierdas (como el acento o tu forma de hablar) y ya con eso se creen con derecho a decir mierdas sobre vos y a señalarte. Si nos ponemos con ésas: ¿por qué no le tiramos mierda al pijazo de mulamaltecos que viven en los Yunaited y que hablan inglish, espanglish, chapín o una mezcla de todo junto, conviviendo incluso con más mulamaltecos? ¿Qué? ¿No decimos nada de su americanización ni de su chicanización, que es más pisado todavía? ¿AH? ¿No, verdá? ¿Por qué? Porque entendemos que YA no viven en Mulamala y que le están haciendo güevos ahí y, aunque no lo haigan querido, se les pegó esa mierda de acento y ya estuvo. Al menos yo lo entiendo. Porque también soy inmigrante, sé cómo es esa mierda. Como también entiendo que le pase lo mismo a los que viven en Argentina, en México, aquí, en Francia o en Cuba. ¡El acento local aplasta al acento que llevás de tu terruño, maje! Es así, muchá. Está comprobado. Y ya dependerá de uno si es cabrón o no para saber hablar de una forma o de otra dependiendo en donde se encuentre. En el caso de Rex, a los dos días de poner pie en Jocotesburgo, ya no le vas oír ni un puto «vale» ni una conjugación en «vosotros». Y así, un cambio de chip y tapada la marimba.

Ahora bien, lo preocupante y ridículo (y ojalá el mentado Anónimo se diera cuenta de esto y lo recriminara) es que VIVÁS en Mulamala y pretendás hablar como extranjero. Eso sí, y coman mierda los que me lleven la contraria, eso sí que es realmente PATÉTICO. Y no me refiero al inglés, muchá. Ésa es otra historia, que a ver si la platicamos otro día más despacito. Porque, no me vayan a dejar mentir, hasta donde yo sé, en Mulamala nunca hemos dicho: pinche, pibe, mola, curro, pendejo, boludo, ché, hostia, concha, pana, chido, guay, cul, luser… ¿o sí? Porque por mucho que chambiés, chatiés o te relacionés con mara de otros lados, ésas NO son nuestras palabras ni nuestras expresiones. ¿En qué quedamos? Y muchá, si no saben a lo que me refiero, es porque no están en Feisbuc o no tienen Tuiter. Los que sí, fíjense bien en las caballadas que muchos mulamaltecos VIVIENDO en Mulamala ponen a diario. Ahí es donde uno dice: ¿Qué putas? Moda o no, ganas de llamar la atención o no, ¿hay que aceptarlo, así, calladita la boca? O sea, no hay que decir nada cuando un pisado, porque le da la gana o porque pretende ser alguien que NO es, se expresa como NO mulamalteco pero hay que pegar el grito en el cielo cuando alguien que VIVE fuera lo hace por necesidá o para facilitar el hecho de ser entendido en el ámbito en donde se desenvuelve día a día. ¿Así es la mierda? ¡Pues excelente entonces! ¡Me cago de la risa! Estén de acuerdo conmigo o no, tengo que decir que independientemente de tanta explicación pisada (esto va para vos Anónimo y para todos los mierdas como vos que piensan o han pensado así de mí o de cualquier otro cerote): yo me expreso según mi entorno, siempre tratando de ser coherente con lo que soy, con lo que pienso y con lo que considero. Y si no te gusta, pajiate o algo. ¿Qué soy yo? ¿Tu dador de placer? ¿Te tengo que gustar? ¿De veras pensás que me parezco a Paulina? Mi vida en Mulaña es un hecho circunstancial, nada más. Aunque pase cien años aquí, en Croacia, en Guinea Ecuatorial o en el mismísimo fundío de tu madre, sé quién soy y sé perfectamente de dónde vengo y, aunque en Mulamala siga habiendo babosos como vos, Anónimo, y por mucho que me caiga en la verga que la onda sea así, estoy orgulloso de compartir mi identidá y mi idiosincrasia con vos y con todo aquél que se parezca a vos, o que piense como vos. ¿Qué te parece? Y ya para despedirme, sólo una cosita: si tu comentario tiene algo que ver con patriotismo, me vas a disculpar bastante, pero estás muy… pero muy aventado a la mierda. Estamos en el Siglo XXI, tatita.

Adiós pues muchá, siempre por la sombra.

Fotía del mero archivo perso… anal.

23 sept 2009

SANA, SANA, CULITO DE RANA




Hoy quiero hablar de algo que de alguna o otra manera nos gusta a todos. Bueno, eso digo yo, tampoco me pasen mucho balón porque a veces sí como que nel. Es una de las palabras estándares, pilares, símbolo, insignia e infaltable baluarte de nuestra controvertida y sacro-jocosa cultura mulamalteca. Etimológicamente NO es familia de las milusos: mierda, puta, pisado, cerote, pipe y pusa, pero como que lo fuera. Rica en sí misma (lo digo sin albur, que conste) es también un cúmulo (¿contracción del culo de mulo?) de derivaciones con un montón de usos y significados presentes en nuestro diario vivir y en nuestros momentos especiales (¿Ya vieron cómo me expreso? ¡Ja, chila mierda!). Del latin culus, estamos hablando aquí de la carne blanda que conforma el fin del espinazo y el nacimiento de lo que son los muslos. Viéndolo como lo vería un güiro (y muchos de nosotros), nos referimos a dos porciones uniformes (aunque no siempre) de carnasa redonda divididas por una raya y remachadas ―como en los respaldos de algunos sillones de cuero, con sus botones hundidos― por un hoyito arrugado en el mero centro (véase: hoyo, ojal, anófeles, fundío, centroide, Óscar, anillo), por donde hacemos popó y por donde a las chavas y a los huecos “les remueven los cereales” o ya sea “los chiquitean”. Así es el culo, ¿no? O al menos, yo así me lo imagino. Tapado o no, es una parte de nuestro cuerpo capaz de provocar un bonito abanico de sensaciones, desde hambre hasta asco. Aunque lo veamos por ahí pintado o dibujado en alguna paré de algún baño o en las burras, como si fuera un garabato hecho por cavernícolas (dos “u” juntas o una “m” invertida casi siempre acompañada de alguna patanada o del dibujo de una verga en pleno estado de erección y lista, a veces hasta chagüiteando, para introducirse; al menos ésa es la idea), su imagen nos viene a la mente cuando oímos palabras como: cubilete, culantro, cubierto, cuchillo, culpable, cubil, traste; y ya desde chavitos aprendimos a asociarla, sin caer en esa vulgaridá pecaminosa, con cutete, trasero, cucu, culiche, pompis y fundis, dependiendo de dónde nacimos o cómo nos criaron.

Según estudios recientes realizados por un equipo de psicólogos y sociólogos de la Universidad Rex Chichicaste, el culo ha sido parte de muchos momento imborrables en nuestra vida: la primera vez que se nos escaldó, la primer cagada en nica de peltre (fría), la primera vez que nos jalamos algo que nos colgaba, un como hule, se lo enseñamos a nuestro hermanito y lo tiramos en la nica (véase: lombriz doméstica), la primera nalgada de parte de nuestra santa madre, la primera cinchaceada de parte de nuestro señor padre, el primer reglazo de parte de los hijos de puta del profe o la seño, el primer supositorio, la primera inyección de penicilina, el primer sentón (véase: caer de culumbrón), el primer bajón de pants en el centro del patio en el mero recreo, el primer sacacacas, el primer pedo premiado (en pleno acto de graduación de sexto primaria, recibiendo el respectivo diploma), la primera vez que nos arralamos y se nos fue el culo, la primera pateada y/o patineada, el primer grano (véase: nacido) debido al exceso de comidas grasientas, la primera vez que echamos mano (o nos echaron), la primera vez que la traida nos vio en pelota y nosotros a ella, la primera paja (viendo y relamiéndonos por el culo de la Lina Santos), la primera vez que nos lo mordió un chucho, la primera vez que nos sentamos en una banqueta y se nos pegó un chicle, la primera vez que íbamos en un elevador sólo con otra persona y creímos que el pedo sordo que nos echamos no iba a oler... en fin muchá, tantos y tantos momentos en donde quiera que no el culo siempre jugó un papel determinante, ¿o no?

Por si fuera poco, de la palabra culo se han derivado algunos vocablos de uso diario que el que nos lo use o haga como que no los usa, ya podía haber nacido fuera de Mulamala, como por ejemplo: culitos o culits, para referirnos a las muchachas en general y no sólo al tamaño de sus partes (aunque no les guste y mal nos paguen; Chente me dijo que dijera esto último), y que algún pisado quiso camuflar con aquella frase idiota de «litos-cu para mar-chi», aunque para disimular un cacho ya haigan salido otras variantes menos descaradas como cubiertos, reinitas o quesos, a ver si con ésas no se malean; culazo, para referirnos a toda aquella Hija de Eva, de la Madre Tierra o de la Luna que se salga del común denominador y destaque por su belleza y por sus dimensiones sin importar que haiga nacido en un barranco o que tenga una maestría en Anatomía de Greis, en Jarvar; culona, para referirnos, especialmente, a aquellas chuladas que por razones genéticas y/o alimenticias, (¡esos malditos descuidos!), haigan pasado de la etapa celulítica al desbordamiento, en lo que se llama “la maldición del apaste” o “la mutación del ballenato”; culero/a o culey, para referirnos a todo aquel individuo que se caracteriza por su habilidá para traicionar, trocear, chingar, echar de boca, humillar, abusar y jugársela a la mara; encular, para referirnos a ese sentimiento maravilloso que sentimos cuando, por ejemplo, miramos o tenemos algo que nos gusta un vergo, que nos llega: culitos, carros, chupes, chivas, rieles, series, licas, grupos musicales, trama, etcétera. Y no sólo vocablos sino que también categorías anatómicas, según la forma de tan preciada parte, como por ejemplo: culoepato, culo pache, culo caído, culo gordo, culo parado, culo arisco, culoezompopo, culoevieja (ideal para los calzones de ese tipo), culo amorfo, culoecostal, entre otros. Lo que quiere decir que en Mulamala vale verga la cara, vale verga la sheca, vale verga el alma. Lo que mide, en especial a las chavas, es eso: el culo.

Pero como no sólo estamos hablando del bando femenino, aunque sean las poseedoras de dicho tesoro, Rex les incluye la siguiente tabla indicando varios de los sentimientos relacionados con el culo, usados tanto por mulamaltecos como por mulamaltecas: MOLESTIA, DECEPCION: ¡Mejor güélanme el culo cerotes! HAMBRE: ¡Uhhh, mira ese culo, viejo! ¡Rica esa mierda! (Efecto: babeo; Intención: Beso negro). CALENTURA, DESEO: ¡Yayay, qué culo más rico mamaíta! (Efecto: erección; véase: Síndrome de la Talanquera). ENVIDIA, CELOS: ¡'Chás culo vaaaa! (Ellos) (Puede confundirse con ADMIRACIÓN, CHAQUETERÍA). ENVIDIA, CELOS: ¡Ja, de seguro se puso diez calzones o un montón de esponja! (Ellas). ASCO: ¡Junnnn, te yede el culo va chatío! LÁSTIMA, PENA: ¡Ahhh, culo más cerote vos! SARCASMO: Ese culo está bueno fijate... (¡pero pa' patearlo!). ENOJO, IRA: ¡Desgraciao, vaya a tocarle el culo a su nana! (Ellas). AMENAZA: ¡Te voa quebrar el culo maje! Como ven, del culo pueden salir muchas mierdas, ¡valga la redundancia! Aunque ahora que lo pienso ya ni me acuerdo por qué empecé a hablar del culo ni para qué. ¡Ah sí, ya di! La cosa es que estoy entrenando porque me ofrecieron un puesto honorífico en la Academia Mulamalteca de la Lengua (y de las Malas Lenguas) y para el acto conmemorativo y toda la babosada, uno tiene que echarse una su disertación pérez sobre las palabras que más efectos causan en nuestra sociedá, pero como la disertación de MULA ya la tengo echa (me la mandaron del Congreso, un resumen de anécdotas sacado de las sesiones más representativas de los últimos años) me decidí por CULO y por eso estoy practicando. ¿Y cómo fue que le ofrecieron al mierda del Rex ese puesto honorífico?, se preguntarán ustedes. Uno, pues porque soy Rex, Su Excelencia. ¡Me extraña pisaos! Y dos, porque me dieron ganas. Ya saben: CULO VEO, CULO QUIERO.



Fotía cortesía de: http://edusanchez.blogspot.com/2008/09/me-pesa-el-culo.html

22 ene 2009

¡AGARRÁNDONOS DE MULAS, QUÉ PISADOS!


Mirá lo que me compré vos Rex, me dice Chilo, y me enseña una estuchito con diez desarmadorcitos de varias formas y tamaños. Le pregunto que para qué pisados los quiere y me contesta que no sabe pero que pela la verga porque sólo le costaron cinco varas. Chilo es el típico cerote que lo que ve quiere, tan fácil de engatusar que si fuera puta ni cobraría. En su cuarto tiene una mesa repleta de mierdas que compra en las burras: bolsitas de menjurjes y montes para malestares múltiples, llaveritos de fantasía, lapiceros de ocho colores, set de tijeritas para uñas encarnadas, libros de cómo rellenar documentos importantes (incluyendo cartas de amor, ojo), billeteras de cuerina de lagartija, libros para pintar (de Dumbo, Teletubis, etc), pulseritas multicolor anti-toda-mierda, encendedores chafa, ungüentos quitamanchas, discos piratas de Pimpinela, dulces, chicles y confites de dudosa procedencia (ojalá les zamparan drogas, imagínense el pijeo que se volvería en las burras), etc. Si hiciéramos cuentas de todo el pisto que se ha gastado el cerote en tanta mierda inservible, le alcanzaría, por lo menos, para pagar un par de lirios de vez en cuando. Ah no, pero el mierda prefiere “ayudar a la mara” y comprar ondas “que en cualquier momento puede necesitar”. Uno nunca sabe, vos, me dice, el otro día me salió una ronchita en el güevo y me eché una pomadita pisada de esas y al día siguiente como si nada, vos. Eso sí, olía como a ajo y me ardió un cacho, pero qué pisados.

La mierda es que en Mulamala, supuestamente, todos nos estamos muriendo de hambre. Sé que hay mara que la verdad es que está palidiando, pero también sé que hay otros que en la pobreza han encontrado su modus vivendi. ¡Ahí está el detalle!, diría San Cantinflas de los Bigotíos de Axila. ¡Cuánto pisado no se sube a las burras a vendernos babosadas, muchá! Mareros mierdas que se convirtieron al Evangelio y con esa su casaca pisada de “no vengo a robarte, mi hermano” creen que “tema resuelto, cómo no, borrón y cuenta nueva”. Te ponen una cara los pisados y entre cita bíblica y testimonios de a cuántos pisados asaltaron a punta de cuete, te dejan ir los talegazos (mensaje subliminal, pues, como en los discos de Thalia al revés) para que les des pisto y vos, con tal de que no vayan a pelar cables los hijos de puta, acabás dándoles billete a cambio de una calcomanía con algún dibujito y una frase cursi. Agarrándonos de mulas. ¿Qué más? Ah, sí, si no son mareros o drogos, son predicadores. Cuando sentís, entre cabeceo, acelerón y frenazo, ya se subió un pisado, biblia en mano y/o guitarra, a echar casaca sobre el fin del mundo, el arrepentimiento, las buenas acciones y la gran puta. Según vos, el cuate sólo va echar punta con alabarés y no va a lucrar porque su misión en este Valle de Lágrimas es e-v-a-n-g-e-l-i-z-a-r, pero resulta que no, que no es ésa su misión. Igual que Cash Luna (…de Xelajú), su pedo es sacarte vara, un par que fichitas, aunque sea. Lo que sea tu voluntá, varón, Dios te devolverá el doble, te aseguran poniendo cara de mango mallugado. En fin, agarrándonos de mulas.

Si no son esos mierdas, es la mara que supuestamente se quedó sin su pasaje de retache (con todo y la fanta) a un lugar que “siempre” queda hasta la verga, y resulta que no han comido desde ayer y resulta que les pusieron allá por el Trébol y resulta que ya sólo les falta no sé cuánto y resulta que hoy por ti y mañana por mí y pata-tin, pata-tan… Agarrándonos de mulas. O si no, los pobres ixtos que se hacen los sordomudos y pasan de lugar en lugar dejandote chivas en las piernas. Algunos a lo mejor son “originales”, pero no todos. Cuando el güiro haya pasado de su lugar, díganle: ¡vos, chavo! y ahí me cuentan. O si no, los eternos enfermos o sus supuestos familiares: el cuate que necesita medicina carísima porque sufrió un accidente, el don que tiene a su patoja internada en el San Juan de Dios o, como la última, la doña que anda recolectando para una caja de muerto. ¡Llevan meses con el mismo cuento! ¡Resulta que a la doña cada sábado se le muere alguien y no tienen pa’ la caja! Te enseñan un vergo de papeles con firmas y sellos (que no vas a leer, a güevos) y ¡pum!, ya vas sacando un quetzalito para que la mara no diga que qué desalmado, que qué pura mierda o que qué agarrado es uno. ¿Díganme si miento? ¡Y sólo estoy hablando de los que se suben a las burras! ¡Faltan los callejeros! ¡Puta, noooooo! Agarrándonos de mulas. Así de fácil.

Dicho lo dicho, cualquiera de ustedes me estará sacando la madre. Va, lo acepto, en lugar de corazón tengo un adoquín, pues. El corazón se lo di en trocitos a los marranos de mi difunta tía Julita y por eso soy así. La mierda es que en Mulamala se muere de hambre el quiere, el que espera que le caigan las mierdas del cielo. ¿Acaso no somos lo suficientemente mulas para agarrarnos de mulas entre nosotros? Piénsenlo bien. Es una cadena pisada. Así vivimos. Pistío fácil. Casaca fina. Al suave, viejo. No me ignorés. No voltiés a ver a la ventana. Al güiro que por lástima le das pisto, lo está esperando su viejo para pedirle cuentas y al viejo lo están atalayando los dilers, por ejemplo. Un pequeño eslabón de un engranaje pisado gigantesco. ¿A dónde putas va a parar rialmente el pisto que nos sacan? ¡Sepa putas! Pero raras veces creo que sirva para lo que supuestamente nos dijeron. Antes era otra cosa. Se subía un pisado o dos por semana, como mucho. Pero ahora, ahora la mara tiene hasta organizados sus trayectos. Hay sindicatos, horarios y comisiones. Hay vergueos si alguien se cambia de zona sin previo aviso. Hacen convivio navideño. Hay compadrazgo y también orejas, para que no haiga tushte. Hay una cúpula intelectual: los que cranean las “casacas” y los “inventos” para salir a agarrarnos de mulas. En fin. Otro orgullo de Mulamala. Al menos no andan güeviando, me dice Chilo, que acaba de usar un quitacheles (comprado en la 40R) y tiene los ojos como si ‘biera estado cuajado tres días, todos puspos. Ahí sí, Chilo, toda la boca atascada de razón, le digo más o menos convencido.


Ilustración de Fermín Solis © 2007

14 feb 2008

¡'CHÁS CULO, VAA!


Para afrontar el día a día en Mulamala, esa realidá culera que tenemos que hartarnos envuelta en güevo y bueno, para callarle el hocico a los habladores (hombres) y a la sociedá de turno, los mulamaltecos (hombres) procuramos mantener una imagen intacta de nuestra masculinidá (por no decir “machismo declarado”, Dios se los pague papas) cosechando el mayor número posible de conquistas sexuales (agarres, manoseaditas, chimes, traidas, novias, esposas, amantes, amigas con derecho, pupis caras, pupis gratis…). Ante todo, hay que ser hombres; si no, pa’ que vergas. Según un cuate que se la lleva de Froid, se trata de “una forma inconsciente de imitar a los hindúes y a algunas culturas centro-orientales”; o sea, los hijos de puta chiman con 30 reinitas así de pelaos, sin tanto pedo; y aquí, bueno, pretendemos hacer lo mismo, sólo que a escondidas y metiéndonos en camisa de once varas.

Cuando ando aplanando calles, me imagino la siguiente escena: todos los pisados que van como ganado de un lado a otro, pasando a la par mía o enfrente, llevan nubecitas de colores en la ñola, como en los chistes, con los siguientes pensamientos: chimar con aquea; echar un polvo con ésa, encaramarse al ayotal, echarle mano a la secre; agarrarse a la Telma, cogerse a la hermana del Chino; trincarse a la Doris, arriconar a la que atiende en el Burger; echar un palito; uy, una mamadita, mi reina; volar güevo; darle duro a la de la librería; removerle los ceriales a la Silvia; remojar la hilacha; darle pa’ sus dulces a la Lupe; tronarle los huesitos a la Canche; dediar a la Ana; bajarse al pozo; chiquitiar a la Juana… y ahí es cuando caigo en la cuenta de que valen verga las chelas y el fut. Las compus no, porque los yiks son muy estrictos los pisados. ¡¿Somos unos grandes marranos, va vos Rex?!, me dice Fito. ¡TALVEZ NOOOO! ¡JA-JA-JA!, le grito sólo para seguirle la corriente. Y es que los dos estamos como apastes, pero claro, no estamos hablando de eso, ni de la caspa, las canas, los piojos, las liendres, las cicatrices, las rastas y los chinchones, sino de lo que rialmente llevamos en la mula. Para las puritanas, la onda es perversa; para las feministas, denigrante; para las putas, ¡lotería! Si hubiera una dirección onde quejarse, yo mismo la rolaría, pero como no hay, no queda más que hacerle ganas. Esto lo digo para ser solidario con mis pocas lectoras, aunque tampoco deberían poner cara como de osh-los-hombres-sólo-piensan-en-eso porque cuando están en plena faena, ahí sí no, ahí sí todo es un paraíso, como si estuvieran metidas en una rola de Rudy la Scala y una catarata de Shangri-Lá con pétalos de rosa se les viniera encima.

Pero el vergueo no es que el mulamalteco se la lleve o sea un puto, un mujeriego o un chimonazo. No, el vergueo está en que es ¡exigente el muy talega! O sea, da igual si es un chibolón mierda (como Richi), un panzón deforme (como Fito y yo) o un espinudo aplastado con tres pelos en la jeta (como Fredy), porque el nene no se conforma con cualquier culo (uso “culo” para referirme a las mamis como ellas algunas vez habrán usado “garrote” para referirse a nosotros, ojo Lu!), no, él quiere un buen culo, si no, ¿qué va a decir la mara, pues? (De preferencia: alta y canchita). Andar de la mano de un culazo en Mulamala significa “yo soy la mera verga, el doble de Cluni, de Pit o de Carlos Peña”, mensaje subliminal que al resto de cerotes nos provoca odio, envidia, babas, erecciones, desconcentración, desaires con nuestra chava (como si ella tuviera la culpa) y, en casos extremos (como el de mi gran cuaz, el Serbelio), una quiotra manuelita en los baños de un Mac o donde se le meta el mero devil. ¡Aquél si no le atina muchá!

Una vez, un cuate que le decíamos Vanila Ais y que se le llevaba del típico mierda que a todo lo tiene que sacar chiste y que lo único que lograba era que la mayoría de pisados le sacáramos la madre y olímpicamente le echáramos vics, por poco va a parar al hospital por la verguiada que le iba a pagar el Turo. Turo acababa de venir de los Yunaited y una tarde nos fue a buscar a donde la Toya. Llegó en una Suburban alquilada (sólo iba a estar 15 días), se parquió, se bajó y le fue a abrir la puerta a una madre que venía con él. Los que lo conocíamos ya sabíamos que era su hermana, que se fue de Mulamala pura chimoltrufia y regresó qué Dios me guarde. Para meterle la verga al Vanila, que era nuevo en el grupo, todos empezamos a gemir por la pisada y a sobarnos los güevos como si estuviéramos calientes. Al mierda se le empezaron a salir los ojos. ¿Quiénes son esos cerotes, vos?, me preguntó. El Turo y una su casera, le dije, es un maldito pa’ los culos, seguro que ya algo entonados, nos da un colazo, ¡como le sobran! Ni bien había entrado el Turo, cuando ya tenía enfrente al chucho mierda del Vanila. ¡Bienvenido vos!, le dijo. Oh, si, gracias, dijo el Turo, algo extrañado, con su acento chicano. Detrás de él entró la Alma, contoniándose y buscando no sé qué putas en su bolso. En eso, el Vanila le pasa encima el brazo al Turo, para abrazarlo, y le gritó: ¡’CHÁS CULO VA, PAPÁ! Acabando de decirlo y Turo ya lo tenía arriconado en un sillón al mierda… ¡ALMA ES MI HERMANA, 'JOPUTA! Entre tres tuvieron que calmar a Turo. Mientras, yo le endulzaba el oído a la Alma en la cocina, jurándole que ya había madurado y que qué rica estás y qué por Dios que si Rigo y que ay, ay, ay, ¿todo eso es tuyo, Alma?, y que mirá, pues, no siás así, tan cuzca, y que… uhh... y, ¿qué llevás debajo de… si yo siempre te he querido, Almita, a lo macho, honbre… nel, el Turo agarra onda… uy, uy, uy… date la vuelta, a ver...

Ejem, ejem... ¿de qué pisados estaba hablando, muchá? ¿De que se fue a caldo Paco Stanley?


Foto hallada en Guguel Imágenes al poner en el buscador: modelo hot.

23 dic 2007

¡ANDÁ HABLÁ CON LA VIEJA!


Para estas fechas, cuando el año ya está casi colgando los tenis, la mara engasada a los programas de tv y de radio no duerme con tal de no perderse ni un solo de los mil TOPs no sé qué pisados que empiezan a aparecer por todos lados. Las 50 mejores rolas del año, los 50 videos más chingones del año, las no sé cuántas imágenes más impactantes del 2007, las películas más taquilleras del..., en fin, un solo vergueo de estadísticas pisadas y elecciones pura mierda de pseudo-profesionales que ni siquiera a la U fueron… Como a mí me sobra el tiempo y ya estoy algo aburrido de rascarme el culo y sacarme los jutes viendo tele, se me ocurrió compartir con ustedes las 10 FRASES QUE APRENDÍ ANTES DE IR A PARVULITOS. ¿Otro top, vos cerote?, se preguntarán algunos. Que yo recuerde, hasta ahora no he puesto ni uno, así que háganle güevos y si no, ya saben, un clic por ahí arribita y ai nos vidrios. Lo que está en azul léanlo con voz ronca y acento fuerte, como si fueran locutores de la Tropicálida; el resto, como si estuvieran algo azules, sólo por chingar, más que todo.

1. CON EL CULO EN LA MANO: Dícese de un estado de ánimo provocado por un miedo intenso y patológico, como cuando resulta que a la Olga (prima tuya en segundo grado) ni a putas le viene la regla luego de estarte encaramando todos los jueves; como cuando te ponés perro con la pisada de las tortillas y se entera el traido cuque o el hermano salvatrucha; como cuando, sea por despiste o por falta de experiencia, nos subimos a una burra en la Capirucha, nos echamos una cabeciadita y vamos a parar a una céntrica calle de El Gallito cuando ya mero está oscureciendo…

2. ORITA VENGO, SÓLO VUIR A ECHAR UNA MI ARAÑA: Dícese del típico pretexto y/o excusa para ausentarse o evitar alguna responsabilidad contraída, como cuando están a punto de decirnos cuánto es donde La Dálmata y hay que pagar aquel litrajazal pisado; como cuando hay que hacer oficio en la casa y en la esquina nos está esperando la mara para ir echar una chamusca; como cuando el Tono te dice que le hagás la pala para salir con unos culitos y a vos te toca la más pura mierda y encima no pide chela sino… ¡tequila!... ¡y del rebosao!...

3. ¿LA MARA NO LE ATINA, VAA?: Dícese de un estado de asombro o expectación ante cualquier situación ridícula, desagradable o controvertida, como cuando leemos La Extra, Nuestro Día o Al Diario y nos enteramos de las graciosidades y los entrenimientos que nuestros “conciudadanos” se dedican a hacer a diario, los muy hijos de puta; como cuando a la pobre gorda del grupo ningún hijoeputa la alza a ver y vos ya a verga te la llevás a lo oscurito y le prometés “amor eterno” sólo para desaguar la boa; como cuando te enterás que tu vecino fue a empeñar las escrituras de la casa porque no tenía para echarse un su trancazo quitagoma…

4. EL QUE NO SALTE ES HUECO: Dícese de una clara incitación al movimiento corporal en un ambiente de excitación colectiva, como cuando vas al estadio a ver un Clásico o uno de tantos partidos en donde a tu equipo le vuelan verga y a la salida salen vergazos; como cuando hay un mierda que nos cae mal y lo encontramos chupando en el parqueo de un Súper 24, solo que en un lugar de “hueco” decimos “Maco”, por ejemplo; como cuando nos visita el Míster Jorge Arbusto y la mara se congrega en la Embajada de los Yunaited y se arma la de San Quintín para sacarle la madre al talega ese…

5. A VOS QUE TE CREA LA VIEJA: Dícese de un estado de total incredulidad ante lo contado o referido por parte de nuestro interlocutor, como cuando Juancho te cuenta que en su casa se zamparon un gordito entre dos y salieron algo sholones a seguir chupando; como cuando Fredy (quien nos deleita con un parecido impresionante a Golun, sólo que en moreno-tizne) te describe con lujo de detalles los cinco polvos seguidos que le echó a la Mónica (la mamita de la colonia) y termina con un “al final le tuve que decir que se calmara, vos, porque tu amor quería seguir dánd…”; como cuando el muy respetado don Pipe Parado o la muy ponderada Fundío Sucio se suben a una tarima toda pura mierda y te quieren convencer de que votés por ellos, porque ellos sí son gente honrada y están dispuestos a dar la vida para sacar al país del hoyo (yo diría barranco) en el que estamos…

6. ¡ES QUE YA NO MUY MICAS!: Dícese de la incapacidad para distinguir algo o a alguien y a los problemas en general del sentido de la vista, como cuando acabás de meterle un talegazo a otro carro y es lo único que se te ocurre decirle al don que ya mero te vuela verga, como si esa su mierda de Mercedes no tuviera arreglo; como cuando en pleno agazajo, con la luz apagada y guiándote sólo por la calentura y el reflejo que entra por la ventana del foco de la calle, intentás penetrarle el ombligo a la Rosa o ya sea el púbis, por culpa de esa mata pisada de pelambre que impide que Yunior entre como Juan por su casa; como cuando a las tres de la madrugada entrás a la casa aventando todo a la verga y cabeciando macetas colgantes de la gran moronga que llevás y al día siguiente en el desayuno salís con la mierda de “yo digo que ahora si pido cita con este Radamés, papa, ¿qué tal es?, dicen ques un buen oculista, ¿no?”…

7. HACEME UNA VOLADA, VIEJO: Dícese de la petición expresa e incluso piadosa de algún favor, ayuda o asistencia a segundos, como cuando andás palidiando pisto y te encontrás con el típico cuate de familia de billete y le contás que la bamba es para comprarle un regalito al sobri de tu chava, cuando en realidá es para pagar una de Zacapa Centenario que se te cayó de las manos anoche; como cuando tenés quirle a dar pa’ sus dulces a la Toya y la pisada vive hasta la mierda y quesi, saliendo de tu casa, cicle en mano, pasa Chofo con el carro de su viejo; como cuando oís que ya botan la puerta de tu casa y salís por la ventana y es Burrunche, el vago-caco-buena gente infaltable en todo ámbito mulamalteco, y te cuenta que lo tienen que operar de una uña encarnada y que los últimos queczalitos que le quedaban se los tronó en unas guayabas que…

8. ME LLEVÓ LA GRAN PUTA: Dícese de la rememoración de una acción adversa o nefasta en la que la suerte no nos favoreció en lo mínimo, como cuando cabal saliendo del putero (diciéndole a la Yesenia que qué rico le güelía el pelo) pasó tu señora esposa del brazo de su nana (o sea, tu mera suéter) y entre las dos te pegaron una verguiada digna de la aprobación de la Señorita Laura; como cuando te pusiste a verga en la U, perdiste la mochila, te pusieron cuando ibas a miar, te dejó la última burra y te tuviste que ir a jalón a San Lucas y de ahí a pata hasta La Antigua; como cuando por llevártelas de verguiador le brincaste a un pobre maje en un chupadero de San José Pinula y resultó que era hijo del dueño y que entre unos, digamos, seis cerotes te sacaron a pura puntaeverga de ahí y los bomberos de poray andaban de convidio…

9. VOS SÍ QUE DIUNAVEZ, HONBRE: Dícese de la exclamación posterior a una mala acción, un error, una estupidez o un acto de mala fe cometido por segundas personas, como cuando ya algo a Bety, se te cruzan los cables y te da por brincarle a tus cuates, a tus viejos y acabar con las dos manos quebradas por darle verga al poste de luz de la esquina; como cuando maliado y dolido por los desplantes de la Estefani, te tomás un pulmoncito de Indita solo y te intentás cortar las venas cabal donde están… ¡los dedos!; como cuando por llevártelas de chichudo les das verga a tu hermanito en frente de tus cuates, para que aqueos crean que sos la mera verga, cuando no saben que después tu viejo te muele las canías a puro varejonazo limpio…

10. ¡ANDÁ HABLÁ CON LA VIEJA!: Dícese de lo que… me tendrían que decír a mí por llevar más de un año contando muladas y porque para estas fechas lo más lógico es que escribiera algo alusivo a la Quema del Diablo, las Posaditas, los Convidios, las Guerritas de Cuetes, los Nacimientos, los Tamales y el Ponche, la Nochebuena, la Misa de Gallo, la Navidá y el Año Nuevo, pero se van a quedar con las ganas porque desde el 12 agarré fuego y no me siento muy en mis cabales para hablar de ondas serias hasta después del 6 de enero, más o menos. De todos modos, salú, paz y amor para todos y todas, ¡Feliz Navidá y Próspero Penados… o sea, Próspero Año Nuevo! Con lágrimas en los ojos (ni modo que en la boca) y un nudo ciego en el mero gaznate, se despide de ustedes,


Yo, o sea, REX, el Mula Mayooorrrrrrrrr.


Foto gentilmente cedida por www.crazyweb.com

2 ago 2007

LA ONDA ES CRANIAR LAS ONDAS, MAJE


Uno de los clavos más grandes que llevamos a cuestas los mulamaltecos es la identidá, muchá. Podemos ser unos grandes zopencos en muchas babosadas, pero para imitar estamos ranquiados en los primeros lugares. Eso, por una parte. Por otra, la idea de querer identificarnos con algo que, según nosotros, nos va a diferenciar del montón. ¡Error, Edson! Vayamos a la escena del crímen: Rivelino acaba de cumplir los dieciocho y este viernes que viene le entregan su cédula. Ya sabe en qué puestito de esos del mercado la va a emplasticar. Con ese papel mierda, el nene ya se siente hombrecito y está listo para hacer lo que se le dé la puta gana alegando que ya es mayor de edá y que por lo tanto: mama, papa, a mí no me estén chingando porque cuidadito, pues. Creído de que esa pelusa pisada que le sale en la jeta se llama bigote y de que en unos días desaparecerá el vergo de barros que luce en la frente (y esconde en la espalda), sale a la calle y se siente capaz de todo. Es un rey andante, chichudo, güevudo, grueso, cabronazo, pilas y cuánto adjetivo pisado haiga para sentirse gallo (o palomo). Pero como nos ha pasado a muchos, se da cuenta de que tiene que ser “alguien” (¿o debería decir más bien “algo”?), de que tiene que encajar, tener identidá propia. Entonces llega la hora de la primera cagada: Rivelino hace el ajustón y va onde el Coche a tatuarse. En esta época en la que hasta el chucho del vecino lleva su corazoncito atravesado por una flechita, al imbécil de Rivetonto no se le pudo ocurrir otra forma más infantil de parecerse aún más a los demás. El colmo: tatuarse un ancla con el nombre de su chava y abajo el suyo en letras japonesas (el Coche lo majió, porque lo que en realidá dice ahí es: “guán tan” y no “guerrero incansable”) No tengo nada en contra de los tatuajes, pero sí de la idea que tenemos de buscar identidá en actividades alienantes (bonito palabro, vos Rex talega). ¿Acaso no sería mejor no tatuarse? Si juntamos a cien tatuados, los enpelotamos y ponemos a un maje sin tatuajes en el centro, ¿qué pasa?

―¿Le vuelan güevo?
―A lo mejor, Chepe, a lo mejor. Pero la respuesta no es ésa. La respuesta es que el maje se distingue porque es diferente, ¿entendés? El resto es como una mancha negra; él no.

Claro, todo tiene que ver el concepto de “estar a la moda”, que no es otro más que el de uniformarnos y, entre casaca y casaca, masificarnos (agarráme de mula con tus palabros, pues); todo lo contrario de lo que supuestamente andábamos buscando, ¿no? Si no son los tatuajes, son los los pircins o… la greña, los morralitos típicos de Momos y los caites de los jipis reinvindicativos (véase: síndrome gandhi-menchú-guevara); las playeras negras, las pulseras y las Rhino de los roquers (véase: síndrome “garra” chapina de tacuazín azadoniado); los sombreros, las hebillotas y las botas vaqueras de los que se la llevan de ganaderos (véase: síndrome perito agrónomo jaripiado); las camisitas de cuello levantado, el pelo tieso de pura gelatina y las mocasinas bien lustradas de los frezoides (véase: síndrome guana-bi capitalino) a los que perfectamente se le unen un puñajazal de síndromes más (chole-breic patineta, emo-gotic mausoleo, rasta-nidoerata mariguano, latin lovel-salserín tu tausen, nerdo-yik porno-evangélico, pseudoartista bohémico-subhumano, etc, etc) hasta convertir toda Mulamala en una verdadera peste de hijos de puta buscando (inconscientemente o no) el tesorito del Capitán Garfio en donde sólo hay un costal con cachivaches y papeles viejos que pensábamos sacar a quemar el próximo 7 de Diciembre, día en el que supuestamente nos tronamos al señor Don Chamuco (Sí, a güevos). Luego de rayarse, como se dice, Rivelino está listo para el segundo cagadal: escoger uno de los anteriores síndromes mencionados y empezar a vivir así, uniformado, aunque según él, identificado. Las opciones para cagarla son muchas, pero la idiotez de Rivelino sólo una y es tan grande como un Hiper Paíz o el mismísimo fundío del Sperisen.

¿Qué putas hacer entonces vos Rex? ¡Puta muchá, tampoco es que tenga le respuesta en la punta de la lengua! Yo digo las mierdas; pero raras veces doy respuestas, porque si no nos malacostumbramos, honbre. Lo que hay que hacer es craniarla, muchá. Ir, cuando todos vengan de regreso y venir, cuando la mara vaya. Todos llevamos un Rivelino dentro y si ya vimos el ejemplo, pues ahora craniémola y a ver qué sale. Eso sí, tampoco caigamos en el abandono. Hay que tener cuidado con cagadales de otro tipo, como andar en pelota o con la ropa de nuestros abuelos. En ese caso, veamos mejor el caso de Baldomero: 18 años, medio listo, medio bruto, sin traida, con braquets, peinado hongo y malhablado. Tiene las ideas claras de que para ser “él” mismo no necesita parecerse a nadie. Cien puntos pa’ el pisado. Por eso, decide crear su propio estilo:

-Bermuda tropicalona de alegres colores o pantaloneta trincada, de algún equipo de fut de cuando tenía 13 años, para que se le marque su tetunte.
-Camisa de vestir (Adolfo, blanquita, de preferencia), de manga corta, a la cual le añadirá el pin de alguna hermandá o alguna otra mierdita decorativa.
-Mocasinas negras (las de su graduación, mínimo; adquiridas por aviones en “Zapaterías Estuardito”) sin calcetines. [Para el día]
-Sandalias tipo extranjero (con calcetines blancos) o yinas del mercado (con calcetines blancos o de rombitos). [Para la noche]
-Gorra con vivos estampados de los Luni Tuns, viscera recta (Guardianía estail: ¡levantame la talanquera, vos!)
-Tres cadenas de oro (chafa) en cuello abierto, para exhibir dos tres pelos y una cicatriz de cuando estuvo en las Reservas Militares.
-Billetera de cuero incrustrada en el elástico de la bermuda/pantaloneta (en dónde lleva hasta el último recibo de la luz el hijueputa y fotos tamaño cédula de sus enamoradas, con dedicatorias todas).
-Lentes oscuros, al muy y grato estilo “moscón de mierda asoliada” o “avispón de desagüe a la intemperie”.
-Celular (Estartac, emplásticado y adornado con una calcomanía de Los Pitufos) metido entre el calcentín (cuando lleva) o en la bolsita de la camisa.

¡Y ahí tenemos al cerotío este! Más original que un Livais de la Sexta y más autóctono que el Cristo Negro de Esquipulas, sacándose de la manga un nuevo estilo: el baldomerismo. ¡A la verga el resto de la peste! ¡El baldomerismo sí es una muestra de identidá, quitun güevo si no! ¡Y no es que se vista así sólo para dominguiar o para chileriar en la Feria del 15! Si andamos buzos, nos podemos topar con él en: a) las burras, con sus audífonos y su pecsi en bolsa; b) los actos públicos (mítines políticos, procesiones, elección de reina, velaciones), con su montañesa de flequitos fosforescentes en timón, metido entre todo el hijueputal o encaramado en alguna estatua, ciprés o paré de adobe; c) cualquier Parque Central, silbándole a los respectivos cubiertos, echándose un su cigarrito y dándole duro a una su bolsita de melcocha o jugando capirucho. En fin, el baldomerismo está ahí, aunque todavía no sea reconocido como una peste. Y por eso mismo es que hoy, muchá, los exhorto (abortoooo) a que velemos por mantener viva esta especie y que ésta sea (¿acaso no lo es, pues?) la verdadera tarjeta de presentación de nuestra querida Mulamala, a menos que nos dejemos de tanta pose mierda (lo he dicho hasta el cansancio) y seamos, por una puta sola vez, como Baldo: originalmente locales. Aunque lo rialmente chingón sería que entendiéramos que muchas veces el pisado que más parece estar OUT, es el que más IN está… ¿Verdá usté Majo?, ¿verdá usté Pily?, ¿verdá usté Mafer? (Sí, dicen tus amores…). A ver, ¿qué creen que busca y rebusca la mara en los basureros? ¿Pisto? No, verdá. ¡Pero de vez en cuando se lo encuentran!, ¿me explico? O sea...

¡Nah! ¡Con ustedes es por demás!


Foto cortesía de Guguel Imágenes.

20 jul 2007

NO SE PUEDE CON LA CAMPIÑA, PUES (2)



Ya hace casi un año que incluí en el Muladar mis primeros tanes con el latín, gracias a la influencia del señor Abundio Schweinhart y de su sabiduría. (Para quienes son nuevos en esta mierda, pueden [deberían, si no pa’ qué vergas] ponerse al día aquí y así agarrar la onda más fácilmente). El vergueo fue que hoy amanecí todo friquiado porque soñé que era apedriado por un puño de patojos cerotes y todo porque estábamos en una especie de escuela pisada y uno de ellos, el más mamadito y salsita, se dio cuenta de que yo tenía un vergazo de faltas de ortografía en mi cuaderno de idioma; y por eso me sacaron al patio los hijos de puta y me empezaron a tirar pedazos de teja, piedrín y uno que otro chirivisco. Al rato, me senté aquí y leí un comentario que me hizo recordar que tenía algo pendiente: mi segunda lección práctica de introducción a la traducción amateur del la lengua de Rómulo (no el trabado de mi vecino) y Remo; latín, que le dicen. La verdá, se me había ido la onda. O más bien, ya no le había puesto coco. Como ahora ya sé latín, grecio y spanglish, todo me pela, ¿verdá vos Peloeverga? Aquél sólo se ríe como diciendo: vos comé mucha mierda, Rex. Cuates más pisados los de uno, en lugar de hacerme güevos se burlan. Dejémolos estar. Tomando en cuenta que últimamente (para desgracia de algunos) he andado un cacho lingüístico, he decido inculcarlos un poco e incitarlos a reposar en las mansas alas de ese tecolote pisado que simboliza el saber humano, para que no digan por ahí que en el Muladar sólo chingadera hay y muladas que no le ayudan en nada a nadie. ¿Será?

Bueno, igual que la vez pasada, me dediqué a traducir algunas frases célebres para empezar a foguearme en la onda. La versión que aparece en negrita es la mía; o sea, la mera mera y no la que aparece entre paréntesis, que es la del libro cerote. Esa no vale. Se las pongo ahí para que se den cuenta de los cagadales que cometen los traductores que no tienen ni puta idea de su trabajo. ¿Estamos vos Marcuto mierda? Va pues, así me gusta.

Ejem, ejem… (¡Échelo, no lo juegue!)

MENS AGITAT MÓLEM: Agitar a los hombres antes de molerlos (en vez de El espíritu mueve la materia)
MORS ÚLTIMA RATIO: Última radio de morros (en vez de La muerte es la razón última)
MOTU PROPRIO: Tuc-tuc propio (en vez de De propio impulso)
MUTATO NÓMINE: Nómina de mutantes (en vez de Cambiado el nombre, pero la misma cosa)
NESCIO VOS: ¡Qué necio sos! (en vez de No os conozco)
OMNIS HOME MÉNDAX: El hombre todo lo mendiga (en vez de Todo hombre es mentiroso)
PAULO MAJORA CANAMUS: Son mejores las canas de Pablo (en vez de Cantemos más alta materia)
PECTUS EST QUOD DISERTOS FACIT: Los pechos son como desiertas fachadas (en vez de El sentimiento hace los grandes discursos)
PEDE PAENA CLAUDO: A Claudio le apenan sus pedos (en vez de La pena de pie cojo)
PERTRÁNSIT BENEFACIENDO: Beneficios del transporte público (en vez de Pasó entre nosotros obrando el bien)
PRIMUN VÍVERE, DEINDE PHILOSOPHARI: Mi primo vive de filosofar (en vez de Primero vivir, luego razonar)
PULCHRE, BENE RECTE: ¡Bien por el pulcro recto! (en vez de ¡Bien, muy bien, perfectamente!)
QUALIS ARTIFEX PÉREOR: ¡La calidad artificial es la peor! (en vez de ¡Qué gran artista perece!)
QUANTUM MUTATIS AB ILLO: ¡Cuántas mutaciones al hilo! (en vez de ¡Cuán distinto de como era!)
QUÍA NÓMINOR LEO: ¿Quién nominó a Leonardo? (en vez de ¿Por qué me llamo León?) RÁPERE IN JUS: Rapar a Justo (en vez de Arrastrar en justicia)
RES NULLIUS: Carne prohibida (en vez de Cosa de nadie)
RUDIS INDIGESTAQUE MOLES: A Rudy lo indigestó el mole (en vez de Masa ruda e informe)
SAPIENS NIHIL AFIRMAT QUOD NON PRÓBET: Nada afirma que los sabios nacieron de probetas (en vez de Nada afirma el sabio que no pruebe)
SÉRVUM PECUS: Pecoso sirviente (en vez de El rebaño de los siervos)
STÚPETES GENTES: ¡Gente estúpida! (en vez de ¡Maravillaos, naciones!)
TAEDIUM VITAE: ¡Viva Tadeo! (en vez de El tedio, el disgusto por la vida)
TANTAE MOLIS ERAT: Tanteando la muela equivocada (en vez de Tan difícil era)
TÍMEO HÓMINEM UNIUS LIBRI: Tímido hombre de unión libre (en vez de Temo al hombre de un solo libro)
TUA RES AGITUR: Agita tu carne (en vez de Se trata de tu interés)
ÚNGUIBUS ET ROSTRO: Ungiéndote la cara (en vez de Con el pico y con las garras)
ÚTILE DULCI: Dulcemente útil (en vez de Usar, no abusar)

Y eso es todo, nenes. Lecciones magistrales de estas ya no hay. Como ya dije arriba, ahora el latín me lo paso por el fundío y ya no es aquea mierda de antes que uno decía: puta, ¿cuándo yo hablar latino? ¡Pero mírenme ahora! ¡Ja, chila mierda! Si alguien tiene alguna objeción contra mis traducciones, empiece a doblarla como si fuera una bolsita de elotitos vacía y métasela entre… la bolsa para luego tirarla en un bote de basura y no ser el típico cerdo maldito que piensa que gracia está haciendo cuando baja la ventana de la burra o del carro para deshacerse de sus porquerías, digo, por si cabal andan haciendo mandados o vueltiando.

Ah, y antes de que se me olvide. Hace un par de días recibí un ímail de un fulano (tiene blog, pero no le voy a hacer promoción al culey ése) ensalzándome pero a la vez criticando la poca continuidá con la que posteo y invitándome a que tome de ejemplo a los yiks que son los meros tatascanes de la blogalaxia, claro, publicando diez veces al día sus chorradas informáticas como si fueran acontecimientos de orden mundial y de interés público. A ver vos chancro gangrenoso en muñón de chucho de fosa clandestina, dejame que medio te explique: 1. El Muladar no es un blog desde el punto de vista de los pelmazos estos chima-compus que todo lo vuelven competencia, sino más bien una especie de bitácora personal con reglas propias y no impuestas. 2. La continuidá de las muladas la establezco YO y sólo lo hago cuando siento que tengo algo que contar y no cuando se me pasa cualquier estupidez por la cabeza o le he güeviado información a otro. 3. Aunque mi vida social no es la gran mierda, al menos tengo una y el tiempo que le dedico al Muladar es el que todo ser social (y en sus cabales) debería dedicarle a cualquier mierda de éstas: el mínimo. Con esto creo que nos iremos entendiendo de ahora en adelante, al menos que sigás necio con… que sí, que lo que pasa es que no, porque según yo hay que, porque leí que también, y si no deberíamos preguntarle a, porque si no para qué… Pero, ¿verdá que vos no sos así? Bueno, gracias. Ahí que muera entonces.

Discúlpenme muchá, pero es que a veces es mejor aclarar las babosadas, llevar la fiesta en paz y que no haigan malentendidos. ¿Verdá que sí vos Peloeverga? Aquél sólo me mira como diciendo: a vos que te crea la vieja, Rex, y, acto seguido, se saca un señor moco y me lo tira con la ya conocidísima catapulta del dedo medio.

¡‘mé mierda, pues!


Foto cortesía de Guguel imágenes.