
Uno de los males que más aquejan a nuestra querida Mulamala de la Asunción Penados del Barrio Solar Granadino es esa maldita manía de andar por ahí de rollo guana-bi, muchá. El pobre mulamalteco se pierde buscando identidades; el o la pobre mula siempre quiere ser, porque si no es, qué huevos, no está en ni mierda. Y de esa preocupación salen las cagadas, pues. Los frijoles no se cuecen bien, la ropa no se seca y yede, las matas de apasote no retoñan, los patojos salen tarugos. Y los que no, luego luego se idiotizan. La adolescencia los echa a perder y, una vez llegan a la U, la decadencia se hace más evidente que las costillas de un chucho de la calle. Cualquier mierda que nos llega a los oídos, la aceptamos. Que si el Che vive, amén, así sea. Que si Ríos Montt es el mero chamuco, amén, así sea. Las ideologías entran en nuestro sistema como un virus, como un pedo invisible pero potente, de aqueos que se gestan después de ponernos coches de atol de ceniza, tostadas de guacamol y chuchitos (onde tus meras primas). ¿Quién rialmente se compromete por lo que dizque cree? Respuesta: un dos por ciento. Los demás somos una partida de habladores y de alborotadores que lo único que nos interesa es llamar la atención y creer que estamos sentando algún precedente. Pero nel, en la Historia los que valen son los mártires y, o me estoy quedando choco o ando en la luna, pero de ésos ya no quedan. Y no es que haigan habido un pijazal. Eran contaditos los pisados… (♫ estábanos comiendo rábanos… ♪ y nos cagábanos, nos pedorriábanos… ♫) ¿Quién putas llama al celular?
YO: Pinchazos “Nalga Negra”, aquí Nabucodonosor, dígame…
ANÓNIMO: Estoy leyendo lo que está escribiendo. ¿No le parece que se está yendo por la tangente? ¡Pedazo de…!
YO: ¿Detergente?
ANÓNIMO: Déjese de mierdas…
YO: Bueno, sí, exagero. ¿Algún problema? Un mi cuñado es talibán, así que… ¡cuidadito pues!, como diría Shara.
ANÓNIMO: No, si tampoco es pa’ que se exalte…
YO: ¡Entonces no me chingue! Si exagero es porque la mara sólo así agarra la onda. Me gustaría incluir fotos de La extra para ambientar un poco…
ANÓNIMO: ¿Y qué pisados tiene que ver el rollo guana-bi con los pobres mártires?
YO: Ah, tampoco me salga güevonote… ¡Lea, pisado!
¡No digo pues! Deberían echar Racumín Ultra de vez en cuando en algunas ciudades. Hay sobrepoblación de tacuacines y no estaría mal desinfectar un poco el ambiente. Ustedes son testigos. Yo estoy aquí tranquilo escribiendo mis muladas y la mara sólo llama para alterarme. Después que no se anden quejando. Pero bueno, prosigamos. Del hecho al dicho, hay mucho nicho, como diría el Chapulín Colorado. Entre decir algo y hacerlo, está el camote. Andar por ahí diciendo algo y no hacer ni mierda, es pior. Hacer gala de creer en una causa (social, para no andar con rodeos) y no comprometerse diadeveras, es más pior. Jactarse de apoyar una causa y no saber ni por qué, me suena al típico a-dónde-va-Vicente-laif-estail del guana-bi mulamalteco; o sea, a cosa hueca, como a tecomate… ¡Y es lo que precisamente me cae en los güevos! El otro día, un cuate me preguntaba sobre la Guerra Civil, las masacres, el genocidio, etcétera, etcétera, incitándome a que “escribiera” sobre eso. ¿Y yo qué putas voy andar sabiendo?, pensé. Y es que lo único que pude decirle fue lo que viene en los libros. Yo no viví nada de eso y no me acuerdo de esos tiempos. No puedo hablar de guerra si no he sufrido una. Tampoco de pobreza, si no soy pobre. Lo que trato de decir es que, para mí, apoyar una causa o hablar de ella NO es suficiente: hay que meterse de lleno en la onda. Para entender al pobre, por ejemplo, habría que ser (aunque sea por un día) pobre, ¿me explico? Es muy fácil denunciar y adoptar una postura social, y de ahí regresar a la casa, abrir la refri, ver que está repleta, encender el tiatro en casa y echarnos en el sillón a descansar, con una chela en la mano y el control remoto en otra, sonriendo, sintiéndonos en paz porque no nos hace falta nada y la vida es un algodón de feria, un capirucho que encaja perfectamente en el palito, un aguinaldo eterno… (♫ estábanos comiendo rábanos… ♪ y nos cagábanos, nos pedorriábanos… ♫) ¿Diosa puta, otra vez?
YO: Marranería “Cucurumbé”, le atiende Franclin, ¿cuánto de frita le ponemos?
ANÓNIMA: Eh… no, disculpe… ¿No estoy llamando al Muladar?
YO: No, señora… creo que’s aquí a la vecindá.
ANÓNIMA: Pero es que a mí me dieron este núm…
(♪..tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu-tuu…♪)
Pues sí. Les decía que así pa’ qué vergas. Conozco mara (contaditos también) que ha decidido sacrificar un montón de ondas para echarle una mano a otro y ha metido las manos al fuego, y ha sufrido, y ha dado la cara y, detalle admirable, lo ha hecho calladita la boca. Puta vos Rex, pero la intención es lo que cuenta, ¿no? Ahí está el vergueo. Si tu intención es “que los demás sepan que tenés conciencia social y hacés algo por tu país”, estás pisao. La idea es hacerlo, saber por qué lo hacés y tratar de que ESO repercuta en tu vida. ¿Y por qué digo esto? Porque ayer, cabalmente, me encontré a un conocido mío que, de primas a primeras, me salió con… lo de la Menchú me parece “masivo”, vos; o sea, es lo que necesitamos. Le pregunté por qué y un patético porque sí fue su respuesta. Le pedí razones. Me contestó que “eran obvias” y que muchos de sus cuates estaban emocionados con la onda, que hasta iban a empezar a sacar playeras chingonas. Y esa la fue la gota que rebalsó el vaso, pues. Pude haberlo pescoceado, pero me aguanté. Niño-bien-guana-bi-urbano-con-ínfulas-de-yo-comprendo-al-campesino. ¡Nahhh!, pensé, ¡mejor dame el culo! Pelmazos como éste, abundan. Gente bien pretendiendo reivindicarse, ¡habráse visto! Y luego anda el montón de pisados “yo a Mulamala la saco de donde está”, pis an lov, siempre hacia delante, qué role, si pues, veri nais. Y me parece perfecto. Sólo me gustaría que algún día se dejaran de tanta pose mierda, hicieran sho y fueran más coherentes. Pero es sólo mi opinión. Así que no me hagan mucho caso. También dije que el 2000 era el fin del mundo y opiné que todos los nacidos en año bisiesto debían quebrarse el culo y ¡miren onde andamos!
Cuadro de Carlos Echeverría Kossak © 2005














