
No sabemos ni quién pisados fue Valentín, santificado sepa putas cuándo ni por qué, pero da pela el riel, es su día y hay que celebrarlo. Es el día de los enamorados, del cariño, de la
amistá. Ahora es cuando para demostrarle a nuestra gorda, a nuestro
cuchi-cuchi, a nuestro culito, a aquea, a nuestro papi, a la pisada que le estamos cayendo desde hace meses y no hay manera, a nuestro príncipe azul, a nuestro
pior es na…lgas tiene un flaco, que nos importa y que no podemos vivir sin ella/él. Hoy es cuando, muchá. Ahora es el momento de sacar a la luz nuestros sentimientos más puros y sinceros. ¿Acaso tienen la naríz tapada o qué putas para no sentir ese aroma de romanticismo y CURSILERÍA BARATA que flota en el ambiente como si fuera un pedo del mierdita ese de Cupido, Amorcillo, Angelito Siux con Arco y Flecha o como putas se llame? ¿NO LO SIENTEN? Pues está en los centros comerciales, en las librerías, en Internet y en culo del mundo. Es la época de disfrazarnos de
Susanita (la cuata de
Mafalda) y llorar un poco con alguna escena de
Corin Tellado o un poema de amor
chafiado (mezcla Neruda-Benedetti) que nos declamó el Jairo con el corazón en una mano (y la verga en la otra). Es la época en la que los más cultos y refinados alquilan
Casablanca y cenan sushi y vino tinto y la prole se va a hartar a
Campero, a echarse unas
chelas (donde
haigan cubetazos o
japi auer) y a acabar
enmotelados o en carro prestado allá en lo oscurito.
¡Es la época en la que no hay excusas para que no
cene Pancho! Bueno, depende. Si aquea quiere esperar hasta que estén casados y se vayan de luna de miel a
Esquipulas, los bendiga el
Arzobispo Metropolitano, compren una casa de dos pisos, otro carrito, un perro y una olla de presión + un
dvd para los suegros. Si está separada de un narco, tiene tres
güiros (con hambre), dice que no chupa, que se le olvidaron las llaves, que vive con la nana, se la lleva de recatada (
huy, no, qué vas a pensar de mí), es alérgica al látex y encima le vino la
ruler.
¡¿Valió verga Pancho, no?! Bueno, tampoco es el objetivo. El amor y el respeto ante todo. Los hombres podemos ser comprensibles, ir a dejarlas a la puerta de su casa, beso de
cachetío de despedida, saludos para la familia y de ahí, directos
pa’ la casa… pero de la Antonieta Soledad Fernanda (así le gusta que le digan, se la lleva de actriz de telenovelas venezolanas, tu amor), que se conforma con una cadenita de oro (de
onde la Presidenta) y un póster del
Sol de México o del
Potrillo (pecho bronceado y mojadito, al aire, en una playita, de preferencia). Eso sí, si llegás oliendo a mujer, que es lo más seguro, pensátelo dos veces, aquea sí es celosa, cosa rara en Mulamala.
Retomando el tema…
Es el momento para romper la alcancía y ver qué putas le regalamos a nuestro bomboncito. No hay que ser agarrados. El 14 de febrero es un día especial, muchá. Gracias a Dios y, aunque nos quedemos sin billete hasta fin de mes, hay tarjetas postales con amenos diseños y mensajes que harían soñar y estremecerse de ternura a cualquiera, hay peluches y muñecos de felpa para no perder la tradición de convertir el cuarto de la Luisa en un pequeño y colorido ZOOLÓGICO (dueña incluida), hay globos de todas formas y tamaños con fantásticos colores y frases que harían que una sonrisa durara un día entero, hay ramos de rosas rojas y arreglos florales de todo tipo capaces de inundar de pasión la mirada de nuestra media naranja y de transportarla a un viaje por extensas y verdes praderas acompañada de traviesos conejos y bellas mariposas, hay chocolates de múltiples sabores en sorprendentes diseños para deleitar el paladar y el delicado y devorador apetito de nuestra GORDIS, en fin, hay un lágrima, un te quiero, un beso, una foto, un disco, una canción, una caricia, un clavel, un perfume, un pintalabios, un recuerdo.
¡Ayayay Maruca, vives en mí, te quiero! ¡Mi alma no puede más! ¡Sufrooooo! Se me pone la piel de gallina sólo de imaginarme, muchá. Esto no es como la
Navidá, que sólo consumo es. No, muchá, esto es especial, es inolvidable. ¿Qué haríamos sin San Valentín? Yo me desmayaría, fijo. Seguro que me da algo… un patatús, un derrame, un ataque de nervios. Me acabo de encontrar una estampa de aquel albúm de “Amor es…”
¡Ya chilloooooooo!
Por eso, porque ya me emocioné, tengo que confesarles algo: lo ÚNICO que no me gusta de esta celebración es la
superficialidá. ¡Ya no más peluches! Regalemos algo
rial, que valga la pena. Hay tanto chucho callejero para regalar, muchá. Los ositos, leoncitos, delfinitos, monitos, etcétera, no sé de dónde los podríamos sacar, pero los chuchos, gatos, patos, vacas y coches abundan y nos sacan del apuro. Las tarjetas las haríamos nosotros mismos, pero ni mierda de usar esa mamada del
Banner, no, para eso hay cajas de cartón (las de
cornfleics, por ejemplo) y encajes de calzones viejos de nuestras antecesoras y/o vecinas. En un lugar de chocolates o dulcitos, compramos el cacao puro (en
Nebaj venden) y la panela pura, en bodoque, para que la suegra se entretenga un poco en la cocina, la vieja zorra. En lugar de rosas rojas mejor frijoles, maíces o semillas de flor de izote para que las metan en un frasquito, con algodón y cachito de agua en el fondo, y las vean germinar y crecer junto a una foto de nosotros tamaño cédula. En lugar de globos, condones inflados, y si hace falta el mensaje, pues los usamos y ahí va el mensaje incluido. ¡MIERDAS RIALES, PUES! ¿YA? Bueno, Rex sólo les da algunas ideas, pero confía que puedan tener la suficiente creatividad e imaginación para hacer algo mejor, pues. Ah, se me olvidaba, en lugar de las típicas rolas románticas propongo una buena sacudida de esqueleto al ritmo de
Marimba Internacionales Conejos, que está arribando a sus 125 añazos de vida. ¡Éxitos pues y Felíz día del Cariño en Sábado, jejeje!
Pd. La imagen me la encontré una vez en algún perfil de
Hi5, pero no me acuerdo en cuál. Como es época de
amistá, ¿hay que compartir, no?