15 sept 2008

ME VEO RIDÍCULO, ¿SÍ O NO?, COMO DECÍA PACO



¡Salve Guatemala en tu día de la Independencia de España y tu
posterior dependiencia de Estados Unidos! ¡Dichoso vos, en cambio, Reyno de
Mulamala, que seguís siendo libre, soberano y autóctono!


Lo noté en mis primeros años universitarios. Las chavitas cool (1) andaban con sus botellitas de agua pura de arriba para abajo. De las botellitas pasaron a las botellas de litro y de ahí a los tambitos dia dos litros o más. Llevaban más agua a la U que cuadernos, como si fueran bomberas las pisadas. Tomar agua así era símbolo de estar in y de llevárselas de saludables. ¿Quién putas dijo que a la U se iba a tomar agüita en los arriates y no a chupar y hacer desvergues? ¿Quién ah? La cosa es que, según mis datos, ése fue uno de los primeros síntomas de lo que ahora llamamos New Age o lo que putas sea. Es la época de lo verde, de lo light, de cuando se arrejuntan los astros, de la paz, del Save the planet, del crecimiento interior. A mí lo que me gustaría que me creciera un poquito es la verga, me interrumpe Chico Chicote. Tené paciencia, le digo, Horus, Gandalf o Shiva fijo que también hacen milagritos, viejo. Sigamos. De repente empezó a aparecer la mara herbívora, vaa. Aqueos sí, miren muchá, lujo. ¿Quiénes vos? Los zacateros, hombre. La mara que sólo afrecho o concentrado, pues. Los que sólo cogollos de naranja, puntas de güisquil y picao de rábano, hombre. Ahhhh, los vegetarianos. Sí, esos. Antes había pocos, podríamos haberlos subido a una lanchita, bien amarraditos, y enviarlos a Sri Lanka, pero ahora ya no, ya se han reproducido los muy cerotes. Su ideal: convertirse en vacas sagradas o en chuchos indigestos. Abundan los fanáticos de los tés, las infusiones, la leche de soja, los inciensos, la homeopatía y las ensaladitas de puerro, perejil y rodajitas de nabo tierno con limón de huerta. ¿A quién le gustan las tofu-hamburguesas? Para Rex todas estas mierdas se traducen en una sóla palabra: POSES, putas POSES.

Al mismo tiempo, empezó a circular el rollito ecológico y de ahí en adelante se les ocurrió ponerle el prefijo eco- a toda mierda. Ecoturismo. Ecobolsa. Ecofiestas. ¡Ahora hay hasta ecosexo!, para la mara que chima al aire libre, entre el monte o en algún barranquito tupido de cipreses y frecuentado por zopilotes y sicarios. ¡Pélenme tres cuartos de moronga! No contentos, de la onda Gym, o ya sea Fitness, salieron los adoradores del mundo Sugar free (¿Ray Leonard está preso?), Fat free (¿liberen al Gordo?) y Alcohol free (¿barra libre?). Orgasmos y mojadas de calzón de Diet Coke, Coca-Cola Zero y Pepsi Light al mezclarse con bebidas isotópicas, lechita descremada y sacarina. Nada que tu revolcao, tus pishtones y tu vasito de Toki. Eso es para pueblerinos y para los que se hartan como salvajes y no saben ni verga de este mundo de fibra, aromaterapia y Omega-3. Por su parte, los hippies y la mara rollo optó por fumar mota en puta, inventarse dioses para llevarlos de collares, nadar en pelota en San Juan La Laguna, vestirse de inditos, tocar guitarra en los parques, no bañarse, entrarle a la cusha, dejarse rasta y chimar con fines espirituales. ¡Pa’ qué vergas!, son un cague de la risa, me dice Chico Chicote. La realidá no sólo es cierta sino triste, dándole vuelta al título de aquea rolona de Metallica. Por todos lados te encontrás a un pisado que te dice: nel, vos, yo sólo como saltamontes, viejo. O: no, gracias, mano, mi religión no me permite hartarme longanizas. O: Rex, no tenés un yogur natural por ahí en lugar de chela. Vergüenza les debería de dar. Pero como es mara que anda con antifaz, pues, o sea, medio ciega por tanta mierda que la sociedá les mete por el culo, tampoco se les puede decir nada porque saltan tus amores, te empiezan a contar una retahíla de mierdas naturistas y esotéricas que han leído por ahí o, como se la llevan de pacíficos, te dejan hablando sólo y huyen indignados a meterse en los fustanes de sus nanas o a rezarle a Buda por nuestra mediocridá y nuestra ignorancia. Huyen pensando en una frase al estilo de “Perdónales porque no saben lo que hacen” como si quien la dijo una vez fuera un imbécil como ellos. ¡Pfff, por favor, háganme la caridá de no ser tan payasos, cerotes!

El colmo viene siendo esa maña pisada de volverlo todo moda o relacionarlo todo con ciertas actitudes que no tienen ni verga que ver. Por ejemplo: lo que les acabo de contar va de la mano con el rollo bohemio, pseudo-intelectual y neo-socialista mulamalteco. Lo ridículo es que de los mil pisados que se la llevan de mierdas, sólo unos cuántos pelados son los que verdaderamente viven la onda y son coherentes, los demás, ya no hallan ni qué hacer para llamar la atención ni cómo esconder su hipocresía. Que Green peace. Que Amnistía. Que PETA. Que WWF. (Chico Chicote cree que hablo de la lucha libre gringa, el muy imbécil). Resulta que ahora todo el hijueputal tiene “causas” para defender en la vida y redimirse. Si no estás en la onda ONGs no valés ni mierda y sos un desconsiderado. ¡Sí, cómo no, pasen adelante, cómanse mi trama, pónganse mis rieles nuevos, chúpense mi chela y llévense los discos que quieran! ¡Habráse visto! Lo que tienen que hacer ese puño de ridículos culeros es ver si pueden ser ellos mismos (casi como pedirle a Colom que no hable así, pues, como janano) y dejarse de mierdas. Mi recomendación es: 1. Hartar sólo producto nacional los tres tiempos (chuchitos, pepián de tres carnes [coche, marrano y puerco], tamalitos de cambray, jocón, pacayas en vueltas en güevo, hichintal, atol de plátano [ceballos], mole, hilachitas, shucos, sopita de frijol con apasote y pedacitos de francés, piloyes, pishtoncitos con chirmol, huevos duros, caldo de pata con chiltepitos tiernos, güisquíl cocido, incaparina, chorizos [metiche], picoegallo, peruleritos con sal, etcétera, etcétera, etcétera y entender que de nada sirve tanta mamada orgánica, “moderna” y extranjera. 2. Cada vez que salgan a la calle llevando su garrafón de agua, sus modelitos ligeros, su Vanidades o su novenario de Osho, y un chipuste de humus insípido metido en uno de esos chunches herméticos, procuren pasar en frente de un gran escaparate y mírense, sí, aprecien lo que son y háganse la siguiente pregunta: Me veo ridículo, ¿sí o no?

3. Ahórrense la respuesta e imaginen que de mi trompa sale un SÍ del tamaño de un elefante macrocefálico y obeso, seguido de un CEROTE (la palabra, no el objeto) y un eruto bulímico, gonorréico y/o cirrótico.

Que la paz sea con todos ustedes. ¡Así sea!

Con cariño fraterno, Rex Mamey Decimonónico.


(1) Me van a dispensar muchá, pero para que la onda salga así bien veri nais voy a escribir en inglés original, sólo por esta vez, a ver qué putas. ¡Este post se lo merece!


La imagen la encontré http://www.roicopy.com/

28 ago 2008

¡CHIMANDO, QUE ES GERUNDIO!


Volar güevo, como muy curiosamente decimos y que no tiene ni verga que ver con volar barrilete, es uno de los más ricos placeres carnales que existen (aparte de chupar, cuajar y cagar), díganme si no. Los mulamaltecos tenemos fama de mosquitas muertas, mojigatos y santurrones, pero ésa es una de las casacas más grandes que hay en nuestra "inmaculada" (ajá, si pues) sociedá, por no decir suciedá. El territorio nacional siempre ha estado y está cundido de chimones, chimonas, putas, putos, cerdas libidinosas y marranos pervertidos. La mara, aunque se diga lo contrario, no le atina. ¿De dónde putas sale tanto chirís pisado? (miren la tasa de natalidá del 2000, por ejemplo) Según sé, en Mulamala, zopes sí, pero cigüeñas como que nel, ¿o sí? ¿Por qué ni bien acabado los básicos las ixtas ya andan en valija? Según me han contado, en algunos pueblitos la mara no le hace feo ni a las gallinas ni a las cabras ni a las yegüas ni a las vacas. Nuevo eslogan para playeritas, cachuchas y propaganda del INGUAT: Mulamala, el país de la eterna chimadera. ¿Será vos Rex atol?, me dice Richi. Algo así, Richi, pero ya que estamos hablando de grandes casacas, hay que decir que a la par de toda esa mara que le gusta el zoque y que no dejan pasar una para encaramarse, está la partida de mierdas fanfarrones que se anda inventando cada paja sobre sus “relaciones sexo-genitales” (bonito palabro, Rex), o como ellos dicen: hazañas, proezas, hombradas... Ahora que lo pienso, creo que el problema no es tanto la mentira sino la exageración pisada. Ayer me cogí a la Mirna (paja, pero qué pisados, se acepta como cualquier otra). Ayer eché un par de palitos con la Mirna, en la mera noche le di pa' su dulces a la prima y acabé enmotelado con la suegra (exageración, respectiva sacada de madre y un efusivo “pelame la verga” en do mayor cantadito).

Igual que con el chupe, aquí la mara mientras más casacas cuente, mejor posicionada va a quedar frente a los cuates. Entre el extenso surtido de invenciones y pajas shucas que circulan en reuniones íntimas, cantinas y bares de mala muerte tenemos: me ‘bieras visto, cerote, yo dándole duro como media hora y naranjas, la pisada me tuvo que rogar que mejor parara porque ya había acabado seis veces (dos en el carro, sólo dediándola) y yo ni en cuenta (macho-cabrío-dador-de-placer-insuperable; maestro de salsa tipo latin lovel, pendejo chimagringas o chapín por antonomasia); ja, yo a la Yanet la puse de culumbrón y le metí todo el puño, le mié la cara, le di un par de cinchazos, me hizo un rusa, me chupó los coyoles y le atolié la cara tres veces seguidas… a ella y a la hermana, que nos estaba güashando (porno-macho declarado, víctima de lo que jamás dejará su mújer ni su cashpiana que les haga en la puta vida); la canche aquea de allá, ésa de pelo largo que está con aquel gordo, la pisada de rojo que acaba de entrar, la que se acaba de levantar al baño, aquea que está en la barra a la par de la de minifalda, la vieja que me acaba de hacer ojitos, la que acaba de pasar cabal ahorita con… (macho papito-yo-me-he-cogido-a-medio-mundo, incluyendo a la Miss Jocotes de turno y a la Anyelina, una vez que vino a Mulamala; ex-alumno del Adolfo Jol); a esa tu casera la dejé con la boca abierta y la cuchara escalda, vos; la muy golosa no podía soltarse de este animalote, jejeje, ¡y como apenas si le encanta hablar por micrófono! (machito-falaz-con-síndrome-de-pijudo; se pajea frente al espejo del ropero y se rasura alrededor para que sus 10 cms. de güineíto tieso parezcan la novena maravilla) Y los ejemplos abundan, muchá, como zompopos de mayo en un patio de tierra o bolsas de plástico y gérmenes en los yacusis de Las Aguas Calientes.

Eso sí, si creemos que esta onda es sólo a nivel masculino, estamos pisados, porque también las reinitas tienen sus ataques de vanagloria y endiosamiento, aunque en menos escala. Sí, la liberación sexual femenina llegó tarde, pero las chimaderas empezaron mucho antes de que Pepita Granados encarretara a las nenas a que abrieran las patas con confianza y disfrutaran de un buen nabo. O sea que aquí la onda es pareja, pues, y a la verga las distinciones. Las pisadas, aunque rebuznen y se hagan las muy quietas, también colaboran. ¡Si no, imagínense el índice de violaciones cerotes! Eso de ay, no, cómo va a creer usté, ya quedó en el olvido y, aunque en el fondo impere el amor (la mayoría buscan eso, hay que ser claros), a las pisadas también les gusta pegarse sus revolcones de vez en cuando y de ahí contárselo a sus cuatas mientras se pintan las uñas, modelan camisones o se toman un su cafecito por ahí por el Centro. Que si el Pancho pa’ qué vergas, que ni bien me la había metido ya había acabado; que si Pancho tiene una lengua como que es culebrita eléctrica esa mierda y le fascina lamerme la cuchara; que si anoche se la chupé a Pancho y me dio un cacho de basca; que si el sábado lo hicimos cinco veces con Pancho porque mis tatas andaban en bautizo en Xela; que si Pancho me insinuó que le gustaría un trío con la Fernanda, aquea cuata que es medio zafada; que si el Pancho la tiene más gorda que el Pollo y se esmera más en tocarme y acariciarme; que si al fin convencí a Pancho para que me dejara meterle el dedo en el culo; que si me encanta que Pancho me atolee las tetas y hasta estoy pensando decirle que pruebe en mi cara; que si Pancho me encontró dediándome con la foto de una chava que creo que me gusta; que si ayer me dieron ganas de que Pancho me la metiera por detrás pero de ahí no quise; que si…

Al menos, las cerotas no exageran tanto, ahora que lo veo. Bueno, eso digo yo, pero a saber pueblo. O sea, yo del mundo femenino conozco poco. Me gustaba ver Candy y Quinceañera, pero para comprender a fondo todo el teje y maneje psico-sexual de las muchachas, ahí si nel, pa’ qué meterme en camisa de once varas, ¡ja, por mula! De todos modos, lectoras del Muladar hay, así que si se avientan a compartir sus aventuras (reales o no) con todos los patanotes que andamos vagando por aquí, buenísima onda. Hagan de cuenta que están en AA y listo. Hagan como Kafka y digan: Me llamo K y me gusta darle de mamar a mi cocker. ¡Quién va a saber que son ustedes! Compartir es un valor que se está perdiendo en la actualidá y, igual que hicieron con el Pato Pock, hay que conservarlo. Si quieren compartir un cacho más que una simple experiencia, bienvenido sea, seguro que mis apreciados lectores no rebuznarán y se pondrán a su disposición sin ningún inconveniente, los muy perros hijos de puta. Ahora lo que es y viene siendo Rex no, porque ya está amarrado, así que no se hagan ilusiones.

Me despido, pues. Y recuerden “no hay bien que por mal no venga”.

Rex Pipudo (no tenía internet y estaba ciego; el internet ha vuelto, Rex ve de nuevo la estrella al final del camino… ¿Texaco?)

4 ago 2008

EL MULADAR EN PELOTA, ENSEÑANDO SUS COSITAS

Tomando en cuenta que el Muladar no sería ni mierda (como el mismísimo Congreso, pongámole) sin los paisanos (y algunos foráneos) que voluntariamente pierden su “valioso” tiempo en leer la sarta de caballadas que Rex pone ahí, he decidido ir un cacho en contra de mis principios, hacer una excepción y complacer a uno de mis más fieles lectores anónimos: el Tacuazín. Aquél ha tenido la amabilidá de escribirme un correíto por cada una de las sesenta y ocho entradas de este nido de ratas, haciéndome sus comentarios, opinando y toda la onda. ¡Aunque usté no lo crea, de Ripley! No es el único, aclaro, pero es el más engasado, por así decirlo. Como yo también soy así, engasado, tanto que ya parezco momia, he decido responderle aquí en vez de por el jotmeil. Lo que el otro día me preguntaba el Tacua (muy seriamente) era que cómo putas le hacía para escribir esta mierda de blog estando fuera de Mulamala y si me costaba o no. Buena pregunta, fíjense muchá. A pesar de haber vivido veintilamadre de años en Mulamala antes de salir y agarrar camino para Mulaña, es un cacho difícil mantenerse “empapado” de nuestra esencia cuando no se está allá ni se convive con mulamaltecos-as. A mí me costaría vos, me comentaba el Tacua. Lo que pasa es que llevo lo mula y la chingadera tan dentro (si fuera güeco me echaría la metáfora de “como cuello de avestruz en hoyito oscuro”) que tampoco es cosa del otro mundo. Eso sí, reconozco que si estuviera en Mulamala podría hablar de muladas más recientes, de lo que está pasando ahora, etc.; no es lo mismo medio entararse por internet que vivirlo en carne propia. Sea como sea, mi esfuerzo hago.

Unos meses después de haber abierto el sacrosanto Muladar, tuve que salir del territorio nacional y, desde entonces, (un par de años ya), hay algunas babosadas que siempre me han hecho la pala para mantener viva la llama mulática en mi corazón y en el de todos las y los feligreses. Aquí te van las principales Tacua, ojo:

1. La compu. Sin una de estas mierdas (con lo básico, tampoco es que sea muy yik que digamos) como que la onda esta de escribir y bloguiar sería un cacho pisada. La conexión a internet es tácita o sobreentendida, como nos decían los profes practicantes en Primaria.




2. Los apuntes. Desde los 17 estos cuadernitos pisados me han acompañado como garrapatas o lombrices, prestos y dispuestos para cuando se me ocurra algo: ya sea un discurso presidencial, un epitafio, una novela histórica sobre Tecún Umán o una simple mulada.






3. La chela. Una buena dosis de bebida es infaltable en el proceso, sobre todo para entrar en calor y mantenerse calidá todo el día. No hay Gallo, pero la Mahou y la Amstel le hacen güevos. Y si no, pues siempre habrá a la mano vinito del bueno.






4. Las lecturas y el musicón. Nada mejor que delietarse con lecturas amenas y constructivas que enriquezcan el espíritu y permitan la fluidez de la escritura. El musicón, por otra parte, fijo las 24 h. del día; si no, ¡qué agüevante!






5. El entretimiento. Como no hay ni Memín ni Condorito ni Alfredito, la sátira y lo popular mezclado con el sano humor negro se tiene que buscar en otras partes. Los cómics del señor Mauro y el estilazo chanante de Muchachada Nui, en la tele, me ayudan en ese aspecto y me alegran el alma; aunque claro, no tienen ni verga que ver con Mulamala.






6. Lo ridículo. “Quien esté libre de piedras, que tire el primer pecado”, decía mi querido Julius cuando tertuliábamos. Cagarse de la risa de uno mismo y auto-ridiculizarse (hacer muladas, como Rex en la foto con su máscara sagrada de lucha libre… ¡bien luchador el cerote, jeje, pa’ qué mi chile!) es uno de los pilares fundamentales del Muladar y de su desarrollo como “lugar para fregar la pita y para sacaderas de madre así, a lo fino” para todos nosotros-as y como “objeto de crítica y de asco” para el puño de retrógrados (no son los que visten así bien “retro”, vaa, ni tampoco “los que repiten grados”, no se me confundan), ratas conservadoras y pelmazos defensores de una falsa identidá local contaminada con prejuicios y mamadas, que alguna vez caen como cerotes sólo para soltar un “¡Dios bendito, ¿y esto qué es?” [Aprovechando: ¿sabrá alguno de estos lelos lo que significa “chapín”? Cito: “(Voz onomatopéyica). Chanclo de corcho… etc.” ¿Orgullosos de ser el sonido que hacía una puta chancleta de hule en los tiempos de Píter de Alvarao? Yo no, por eso no soy CHAPÍN, soy MULAMALTECO].





7. El tiempo. ¡Que si me sobrara, otro gallo cantaría! ¡Quitungüevo si no!

Bueno Tacua, ojalá más o menos haiga aclarado tu duda. Como te vuelvo a repetir, no soy muy de contar los entresijos íntimos del Mula que es uno, pero bueno, tratándose de vos, pela. Y al resto de banda pues... ¿qué les puedo decir? No es el típico post de siempre, pero a veces algo “ilustrativo” también entretiene. ¡Es para que no se cansen de estar leyendo, honbre! A veces tanto palabrerío pisado, aburre.

Pd1. Nótese el tapetío típico que sirve de fondo para algunas de las fotías. Puro producto mulamalteco, único en su especie.

Pd2. Agradecimientos especiales a Don Pepe Barrascout Ortiz, quien tuvo a bien reseñar “magistralmente” el Mula que es uno e incluirlo en la ya tradicional Maratón del blog. ¡Detallazo, Pepe, buena mierda!

29 jul 2008

PANDÍA DE ZOPENCOS A LA ORDEN DEL DÍA


Una de las piores mierdas que te pueden pasar, querido lector o lectora, es tener que lidiar con trabados hijos de puta y mara zafada en tu chance (o bien, en tu vida de aplanacalles). Yo creo que llevo un iman en el culo porque no hay chance (de los veintitantos que he tenido desde que empecé como aprendíz de marranero, ganando unos jugosos 3.75 semanales y gastando 12.50 en refa) en el que no me tope con algún “caso clínico” o alguna “causa perdida”. Desde el entusiasta imbécil que es amigo de las plantas, las mariposas, los resaltadores fosforescentes y de todo ser viviente e inanimado, pasando por el mamón que se le cae la baba por el jefe, que habla con z y que no se mueve de su lugar ni para ir al baño, hasta la fan de Jelou Quiti que escupe cuando habla y que a puro güevo tiene decir (y repetir) en voz alta todo lo que está haciendo. De los que más recuerdo, habría que aplaudirle a dos: Eulagio, canchito él, lampiño y pecoso, comía papel (bolitas de posit de colores, especialmente), hacía esculturas con grapas, no decía malas palabras y andaba metido en una secta en la que adoraban al sol y a la milpa (todos los putos días trataba de lavarme el coco mientras yo insistía en que sólo iba ir el día en que me dejara chimarme a su hermana) y Juan Pedro, de quien quiero hablar en esta ocasión y que espero no se ofenda ni se ponga gallito (acordate mierda que siempre has sido un insignificante y que si no fuera por mí nadie sabría que existís) porque tampoco es para tanto. Cosas piores he hecho, como cuando mié en la lata de chela de aquea caquerita que se juntó a chupar con nosotros y sólo mierdas la pisada, ja, ¡se la empinó todita, como que fuera té de manzanía!

Ya no chambiamos juntos, pero voa hablar en presente porque resulta que Pancho sigue ahí el cerote, con sus trabes, y que además tiene blog y hasta se la lleva de famoso, jajaja, ¡pa’ qué vergas! En fin, a parte de usar mocasinas, calcetines blancos y pantalones cutos todos los santos días de su vida, el engase de Pancho es la tecnología. Soy un tecnófilo, Rex, me decía mero jactancioso. Y yo por chingar le decía que si era porque le engasaba el techno y bla bla bla. Pancho se levantaba y me dejaba hablando solo. Una vez que el cerote se puso malo (mató accidentalmente a su jamster, como ven, muy sheca no era), me senté en su lugar y me puse a trastiar su compu. En “opciones de carpeta” habilité poder ver los “archivos ocultos” (un fric como ese, fijo que algo esconde, pensé) y buscando y buscando encontré una carpeta que ponía “Ella”. Como ven, para poner títulos que despisten a la mara, tampoco era un virtuoso. Le había puesto clave, el talega. Probé con “ella06”. Nada. Luego con “jpeg79” (sus iniciales y año de nac.) y fue como si le ‘biera dicho “Ábrete Plaza Sésamo” y ¡tacháaan! Un par de archivos… íntimos, supuse. ¡Cabal! Pancho tenía una su enamorada. Es más, era la hija de el jefe de informática de la empresa, una tal... Azucena. La intención del adefesio de Pancho era cantiniársela de manera “intelectual”, usando el género epistolar en pleno siglo 21. A simple vista, estaba escribiendo unas como cartas dedicadas a la susodicha, pero al leer bien, eran también como partes de un diario. Pancho Frank, pensé, mientras enviaba los dos archivos a una carpeta en red para luego “adjudicármelos”. Ya en mi casa, por poco vomito de tanta cursilería mierda y casi me ahogo del cague risa. Como tenía tiempo, se me ocurrió lo siguiente: alterar el contenido de los archivos, juntarlos y enviárselos a la chavita haciéndome pasar por Pancho. Dicho y hecho, jejeje.

«¡Hi5, Azucena!, sé que esto te va a sorprender, pero mi CPU me indica que eres tú el único LINK en mi MACvida. Desde que mi GPS te encontró, mis ojos multiplicaron el ZOOM para apreciar mejor tu BLIND y la verdad es que me quedé HYPERPIXELIADO. ¡Qué bonita FACEBOOK la que tienes! No me puedo borrar tu IP de la cabeza y sueño con poder saborear tus BYTES (si tus RSS FEED me lo permiten, claro) y declararte mi amor en SCRIPTS que despierten el mismo CHIP de necesidad mutua. Quiero ser el único dueño de tu PIN y estar siempre ahí para eliminar todo el SPAM de tu vida. Aunque sé que habrás escuchado que me apodan Inspector WIDGET, no, perdona, GADGET, no soy un TROJAN, tengo un enorme corazón en FLASH para ti, con mucha RAM y miles de TWITTER dentro, flotando, con tu nombre en 3D intermitente. Me gusta compartirlo todo, no creas que soy un TECHNORATI. Soy un MODEM USB STICK errante. De hecho, quiero compartir contigo este sueño: yo era el príncipe guerrero FIRE FOX, futuro rey de WIKIPEDIA y dueño de la HTTP más explosiva del planeta, que tenía que rescatarte a ti, PROXY, la princesa de los 10 TB, raptada por la malvada tribu UBUNTU, adoradora del cenozoico MOZILLA. Luego de muchos intentos FAQllidos, activé mis GOOGLE poderes y envié a mi perro LINUX mediante BLUETOOTH hacia la WI-FI zona donde te escondían. ¡Un simple FLICKR y listo! Saliste volando en la boca de mi perro y te trajo hacia mis brazos. ¿Crees en el destino? Yo sí, aunque creas que estoy hablando en HTLM y no sé lo que digo. Ayer, intenté reproducir el sonido de tus gemidos (¡WII!, hermosos); ahora los llevo conmigo en mi IPOD y me ponen la WEB de gallina. Estoy loco por ti, Azucena, necesito un poco de CTRL en mi vida antes de que Cupido me mate con sus BLU RAY y sus descargas de EMULE. ¿Me lo darías? Con muchos TAGS de cariño, JPEG. Pd. ¿Qué bus tomas? Yo el MP4, para que lo sepas» (...)

Si yo fuera culo y un pisado me manda esta mierda, les juro que voy y le doy una buena pescociada por ridículo y patético, pero resulta que a la zorra de la Azucena (desde los 16 ya prometía bonita nalga y mamables tetas, eso sí) le pareció KIUT, como dirían las fresis. Le pareció tierno, pues, como pipe de adolescente virgen, y acabó de traida con el culero de Pancho. ¿Y creen que el mierda me ha dado las gracias? Nah, me anda buscando todavía para darme verga. Si lo ven, díganle que no estoy manco… (y si no lo ven, no le digan nada).

¡Salú y vida para el zopenco de Pancho!


Origen de imagen: http://www.therror.com/uImg/post882_14febtet.jpg

21 jul 2008

¡AH, MAÑAS MÁS PISADAS!


A lo largo de unos cuantos meses de reposo (me caí de un guayabal y me hice mierda la clavícula), aburrido de estar limpiando de gorgojos el frijol y de ver la misma mierda en el Canal 3, descubrí Radio Panal, en 104.3 AM y su programa estelar “Pregúntale a Mandy”. La típica vieja imbécil contestando preguntas ridículas y agarrando de majes a la mara. Lo cague de risa es que una mañana me di cuenta de que el oyente, a parte de preguntar, también podía responder, o más bien, complementar lo que la lengualarga de Mandy decía. ¡Eureka pueblo! Con el pisto del seguro por accidentes laborales (trabajo en un latifundio, aunque se rían) compré tres celulares y cinco tarjetas con números diferentes y me dediqué a… a hacerme pasar por expertos en la materia-intelectuales malparidos que opinan de todo-psicólogos neuróticos con ínfulas de sociólogos pelmazos-antropólogos que dizque saben de identidá-mequetrefes mierdas que… puta, ya me estoy descosiendo como que fuera pantalón de vestir en fundío de patojo obeso que se agacha a recoger un pedazo de pan con salchicha todo lleno de hormiguitas… La mierda es que me hice pasar por mara que obviamente no soy y cada vez que alguien hacía una pregunta, llamaba y daba mi opinión, algunas veces “respetando” y otras “polemizando”. Debo aclarar que la mayoría de las veces me cortaron, me ignoraron o simplemente no me sacaron al aire (¿sos pedo pues?). Libertá de expresión, que le dicen.

Aquí les dejo un pequeña muestra de heces feca… digo, o sea, de mis intervenciones en “Pregúntale a Mandy”. Eso sí, las he medio re-tocado (como putitas cuzcas) para que encajen con todo lo que viene siendo la onda esta del Muladar, pues, o sea.

Nito Carcúz: ¿Por qué cuando nos agarran los pijazos de agua en plena calle caminamos agachados y damos brinquitos, como tratando de no tocar el agua, cuando es ovbio que ya nos empapamos? REX MAMEY: a) El espíritu sagaz del mulamalteco le impide aceptar la realidá y, aunque le falten diez cuadras para llegar a su chante, no pierde la esperanza de conservar el calzoncillo seco (presumiblemente porque sólo tiene dos y el otro lo dejó en el lazo, bajo el aguacero, el muy mula) b) En algún rincón de su inconsciente se ve como una especie de personaje de Matrics, esquivando goterones y granizo.
Teresa Paz: ¿Por qué los hombres tienen esa puta y rara costumbre de dejarse crecer la uña de los dedos meñiques de las manos? RM: a) Los cerotes prefieren ajustar para un su cigarrito en vez de comprar hisopos; b) Siempre es bueno andar con desarmador a la mano; c) Aunque bigotudos y sombrerudos, lo hacen para ver qué se siente ser mujer (algunos, incluso, acostumbran a darse mascones con la puerta para que la uña se les ponga morada y que parezca que la llevan pintadita).
Carmelo Chonay: ¿Por qué siempre que vamos a algún pinchazo nos tenemos que topar con una raja peluda y medio culo al descubierto del mecánico que nos está cambiando el tubo de la llanta? RM: a) De acuerdo con el Art. 23 del Código de Mecánicos Satánicos, enseñar el culo (⅛ parte de él, al menos) es señal de cortesía (todo lo contrario de los “mamelucos” que fijo crean una barrera y marcan la diferencia entre mecánico y cliente); b) Algunos de ellos, los de más pelo en pecho (y en culo), confiesan que es “sexy” y que a veces “sacan raja” del asunto y acaban enpiernados con algún vejestorio fufurufo y desesperado (véase: “señora bien, pudiente, entrada en años, a punto de recuperar el himen de manera natural debido a la escasez de uso vaginal, etc.); c) La ventilación no debe ser sólo de dentro hacia fuera sino también lo contrario: el producto debe mantenerse fresquito.
Tono Ruíz: ¿Por qué cuando estamos en la cama y nos tiramos un pedal de esos calientitos y olorosos, primero nos tapamos hasta el cuello pero de ahí nos da curiosidá y levantamos las colchas? RM: a) Porque nunca perdemos la esperanza de que algún día güelan a lavanda, a arreglo floral de orquídeas o gramita recién mojada de las praderas neerlandesas; b) Mierda llama más mierda; c) El mulamalteco tiende a compararlo todo, en este caso: con el aliento de su suegra o la loción chafa de su jefe.
Pilar Flores: ¿Por qué pisados forramos los libros (novelas, etc.) con papel de regalo o con periódico? RM: Comprar novelas históricas (¿acaso no existen las enciclopedias?) libros de Coehlo, de cómo mejorar nuestra autoestima según Pipe Parado o de Jarri Poker provocan hasta en el lector más imbécil un leve sentimiento de culpa y de vergüenza que, de alguna forma, hay que esconder; b) El mulamalteco siempre llevará dentro una especie de patético “síndrome de los útiles escolares”; c) Gastarse 100 varas en la última joya (¡jajajajaja!) de Alfaguara merece invertir en algo de protección, para que nos dure hasta que seamos ruquitos.
Chilo Vásquez: ¿Por qué tenemos esa maña pisada de bajar la ventana en las burras cuando ni siquiera hay calor? RM: a) El paisaje mulamalteco es tan único y hermoso que se arruina al contemplarlo a través de un vidrio: barrancos, asentamientos bajo puentes, covachas de lámina y nailon, carotas de políticos dicendo “votá por mí (y yo güeviaré por vos)”, etc.; b) Siempre hay que tener a la mano la solución cuando uno no haya qué hacer con la bolsita de elotitos, la esprait en lata y ese vergo de papelitos mierdas que llevamos en bolsos y billeteras; c) la polvazón y el chifón cerotes nos ayudan a generar anticuerpos (como los curas y las monjas, que son anti-cuerpos, ¿verdá vos Jerber?)
Marvin Sicán: ¿Por qué cuando vamos a la playa (al Puerto pues, para que me entiendan) nos metemos al mar con ropa? RM: a) Tanto nuestra mugrienta conciencia como nuestro mugriento cuerpo nos impiden (a nivel profundo, casi como un pozo ciego) bañarnos en pelota: mal trip lo de ensuciar el agua; b) La ropa es milagrosa: hace desaparecer imperfecciones, mutaciones, granos, lonjas, lunares malignos, manchas mongólicas, estrías, moretones, celulitis, mezquinos y nos restriega en la cara que, aunque nos estemos revolcando en una charco de miados, la presentación es lo que cuenta; c) el 75% por ciento de los mulamaltecos YA son morenos; broncearse (tostarse) es agarrar camino para Nigeria, así, sin tanta paja.
Coralia Sitamul: ¿Por qué cuando uno de nuestros familiares sufre de retraso mental (Síndrome de Daun, Cantante de reguetón, Poeta de pos-guerra, etc.) decidimos vestirlo como si no fuera persona, con sudaderos pura mierda, pants cutos y tenis diadiez pesos? RM: a) La mayoría de los tatas (no sólo en Mulamala) no captan la idea de que las diferencias son más visibles cuanto menos se mimetizan; b) El dinero que se ahorra en ropa (los mongolitos no tienen desarrollado el sentido de la moda, se dice) se usa en pintar la casa 12 veces al año, en el vestido de los Quince de la Chata, en los aretes de doña Lola y en un barco en miniatura para la colección de don Paco.

Bueno, podría seguir, pero la idea era sólo darles una probadita. ¡Tampoco es feria esta mierda! Hice un resto de preguntas más que a lo mejor les role otro día. Puse estas, porque fueron con las que más a la mierda me mandaron. ¿Por qué? Urbano Madel dice que no sabe. Mientras, acudan a su tiendita más cercana, pidan un litrógeno bien friíto y enpínenselo a la salú de Rex Mamey, ¡háganme caso pisados! (Si quieren llegar a viejos, a güevos).

La fotía la encontré por aquí y ya saben, tuve que traérmela prestadita: http://www.solidaritat.ub.edu/observatori/pau/paula/catala/islam/caricatures/vinyetes/manias.jpg

28 jun 2008

YO EN EL PAÍS DE LAS MARAVÍAS (SEGUNDA PARTE)


Resulta que el otro día el cerote del Carlos Peña se puso mero terco con que fuéramos a refrescarnos el gaznate a su chante. Yo no quería, porque no sólo andaba algo "perjudicado" (me habían sacado un par de muelas), sino porque tenía quir a trer a mi vieja al mercado y de ahí podar la grama. Me prometió que me iba a presentar a unas sus cuatas sudaméricanas (iba a decir fans pero olió que le iba a sacar la madre) y que sí, que venite, honbre, que vas a ver, que la gran puta. Le dije que me agarrara de maje y acepté. La onda es que agarramos camino para una finquita que le regalaron a aquél en Sipacate, ahora sí, sus fans de él. Al llegar, me di cuenta de que había tres o cuatro carrazos parquiados en la entrada. Unos conocidos míos, presumió. ¿Pero seguro que hay culos?, insistí poniendo cara de más-te-vale-pedazo-de-mierda. Me extraña, Rex, me dijo. Al bajar del BMW, me di cuenta de que Peña iba cagado. Claro, con el aromatizador del carro no se sentía, pero al bajarnos... ¡fuaaaaa! ¿Y vos qué putas?, le dije tapándome la naríz con la playera. Mi mamá hizo coyoles por mi santo y ando con chorrío, cerote. Entró corriendo, supongo que a cambiarse. Yo entré después. Estaba oscuro y olía a mojarra. Me imaginé que íbamos a ver Nerón y las princesas sumisas a los Cápitol. Todo empezó a pasar rápido, como si estuviera programado. Una luz se encendió en el fondo. Velorio se levantó de su catre y me recibió con un apapacho full-aletazo. Tus chistes son una mierda, Rafa, le dije, ¿no te da clavo? Vi que tenía los ojos puspos y que se sonaba los mocos con un cótex. Me contó que andaba de bajón porque hacía media hora lo había mandado a la verga el amor de su vida. Me mandó un telegrama, mirá. Leí: mi hija no lo entiende. hasta aquí romance. rasuré bigote. olvidate de mí. att. alfonsín. Viéndolo ahí todo echo mierda al pobre, sólo me reí un minuto. Uno nunca sabe.

Según pude deducir, Portillo se había hartado de las chingaderas de Velorio y tenía otros planes como todo buen prófugo. ¡De lo que uno se entera, miren ve! Le dije que eso le pasaba por mula y le pregunté que dónde putas estábamos. Ésta es una iglesita que construyeron los Gutiérrez, vos. Diciendo eso cuando ¡click!, se encienderon unos reflectores. ¡Velorio y yo estábamos en el altar mayor! Maliado y sin entender ni papa, me di la vuelta y salí a buscar a Peña, para "acariciarlo" un poco al talega. Abriendo el portón estaba cuando entró Anabella de León (¿hermana de Estela?) como Dios la trajo al mundo. ¿Ónde vas, Rex?, me dijo, agarrándome del brazo. Yo... es que... a ver... Me estaba arrinconando y tratando de jetiarme a lo puro bandido. Unas amigas y yo hemos venido para conocerte, papi, me dijo, entremos, venite, no siás miedoso. Y ahí va el otro de mula, pues. Tocame, me pidió, empinando un poco el cutete. Mientras mi mano temblorosa le exprimía sendas nalgas, Rigo Tóvar empezó a sonar endiabladamente. Anabella se escabulló de mis manos y entonces me di cuenta de que no era una iglesia sino un rastro. Sí, donde matan reses, coches y chuchos. Empecé a andar entre vacas y coches destazados, menéandome eso sí, con el musicón, como que fuera un sirenito, hasta que vi que desde una especie de columpio oxidado brincaba Efraín vestido de cuque, con un delantal todo manchado de sangre y un gorrito como de cholojera. Ya me llevó puta, pensé.

Pasá adelante, vos pisado, me gritó, ¿tenés hambre? Y sed, mi generalísimo, pensé al mismo tiempo que me lo imaginaba bailando aquea de muévelo, muévelo, qué sabroso, muévelo, muévelo, cómo me gusta... ¿El General, no? Me acerqué, levantando el brazo al estilo Jítler. ¿Dónde están los culos, viejo? Degollando a un pobre marranito pinto, intentó no contestar sino más bien abrirme el apetito: Hay colibrí a la plancha, taquitos de puré de nabo, dulce de súchiles y mango con pepita y chile, ¿una chelita? Me zampé dos latas de un sólo, para ver si me ubicaba un cacho. Pero no pasó nada, así que decidí zafar bulto. Bueno, ya jalo Efra, me da naúseas este olor pisado a carne. Aquél no me amenazó con el hachita pisada que tenía ni sacó cuete ni nada, pero me rogó que me quedara. Detrás de una cortina de bambú y conchas se oyó una voz de mujer (como la de La Llorona), llamando al Yeneral Electric. Entrá vos, me dijo, aquea suelta, a lo macho, y le gusta que la chiquiteen. Te presto mi gorrito si querés, para que crea que soy yo. Me rasqué la cabeza. ¿Anabella?, pregunté. No, cerote, es Zury. Pegué un salto de la emoción y casi lo abrazo. ¡Pajas, honbre, ja ja ja, te estoy probando!, me dijo y me metió al cuarto de una patada, cariñosa, claro. Ahí ni señas de Anabella, sus cuatas, Zury, Peña, Velorio ni ni verga. No se oía nada. Luz opaca como de hospital de mala muerte. Olorcito a incienso. Una mesa en el centro. Una foto mía, ya algo viejo, donde me abrazaba una calaca. Un muñeco de pishtones, una bolsita de chirmolito y un cuto. No había silla. Me pusé a buscar. En un rincón, encontré unas cajas. Abrí una. ¡REX, caístes, estás en La mira con K-riño!

Y se encendieron todas las luces. Y empezó a salir mara de todas partes, el equipo técnico, aplaudiendo, cagándose de la risa, y llegó Peña y el resto de los actores (eran dobles, aguántense esa casaca), y mis cuates y la marufia de El mero chonguengue. Y me pidieron que saludara a la cámara y toda la onda. Entonces respiré profundo, me quité la playera y me le dejé ir a Peña... ¡Fue idea del Beto, fue idea del Beto!, gritaba la mara intentanto evitar la desgracia de ver a uno de sus ídolos muerto. Y de ahí, lo único que miacuerdo es que era mi cumple y que por salir corriendo a recibir a mi abuelita, me metí un talegazo en la mula con una maceta colgante. Cumplía 18. Y ahora, la verdá, es que ya no sé ni cuántos tengo ni cuándo fue que pasó lo que acabo de contarles. Pero de que pasó, pasó. Un mi primo no estuvo ahí, pero se acuerda. Pregúntenle.


Besitos guapachosos, jejeje.


Por si quieren leer (o volver a leer) la primera parte, aquí la tienen, en vivo y a todo color.

Pd. La imagen la encontré en Ojo espiral... ¡como anío al dedo!

4 jun 2008

¡YO LE VOY A LA AZUL Y BLANCO!


Sí, la verdá es que fue un partido complicado. Se trabajó duro con el Profe entre semana pero al final no se nos dio el resultado y ahora pues a seguir trabajando… Ni el 6-0 que les acaban de zampar impide que al capitán le dé clavo de ser entrevistado por los del 7 y salir en la tele como si nada. Y lo más pior: ¡hablar como argentino! Un pobre entelerido mierda, empapado como un zanate (¿de la cruda?), dando declaraciones con acento maradoniano. Mientras, la afición (iba a decir “turba enardecida”, pero no soy uno de esos periodistas puramierda que abundan en el ámbito local) afuera apedriando el bus del equipo visitante. Eso, para empezar. Después, esa… Vos, Rex, disculpá que te interrumpa, me dice Braulio, si vas a hablar de fut, acordate de que un tu tío entrenó a la Azul y Blanco y a un par de equipos de la Liga Nacional. A veces me dan ganas de verguiar a Braulio; siempre tiene que abrir la boca el cerote. ¡Ya lo sé, honbre!, le contesto maliado. ¡Tu madre, pues!, me dice. No sólo me interrumpe, sino que además se enoja el muy mierda. ¿Por qué siempre tengo que estar acompañado de estos vagos cada vez que hablo con ustedes? Bueno, volvamos al tema.

Lo que en esta oportunidá quiero expresar (con el perdón de los lectores y lectoras amantes del futbol nacional, ya sea disfrazados de Cremas, de Rojos o de cualquier otro equipo mierda) es que en Mulamala el futbol es un CAGUE DE RISA. No digo esto comparando nuestra Liga con otras Ligas, no. Lo que pase fuera de Mulamala, me pela la verga. (A veces simplemente es mejor NO comparar para no salir más pisados). Por razones geográficas, en mis joviales años anduve entusiasmado con el equipo panzaverde, con los muchachos del Antigua G.F.C. (uno de los equipos que dirigió mi tío Neto, QEPD). Digo esto para que no crean que yo nada que ver con el fut, pues. A parte de esa vena futbolera familiar, lo de maltratar en los estadios se me daba bien, sobre todo cuando ya llevaba “alguito” entre pecho y espalda. Además, de güiro tuve la suerte de militar en las filas del “Huracanes”, dirigido por Don Rabí (así se llamaba el ruco), modelo de rectitud y honestidá (mantenía a su familia empeñando los trofeos que ganábamos) acumulando en mi haber la cantidad de 1 gol (anulado ipso facto por patiarle las manos al portero enemigo) en cuatro temporadas de contrato. Frustrado, como todo futbolista famoso en decadencia, conocí los vicios y me dediqué a la vagancia y a la vida libertina. Tenía 11 años, pero en fin, ésa es otra historia, ¿verdá vos Chano?

Muchos de los futbolistas “consagrados” de nuestra Liga, han salido de la calle y están acostumbrados a las chamuscas con finales cerveceros en las tiendas de las esquinas. ¿A qué se debe ese montón de cicles jateadas en las entradas de las tiendas los fines de semana por la tarde? ¿Qué pisados hace Juan disfrazado de futbolista un domingo a las 10 de la noche, bicicleta en mano, trastumbando y cayéndose de la moronga que lleva? Cuando alguno de esos se convierte en “profesional” y le abren una su cuenta bancaria diadeveras, cambia TODO menos el chupe. Carro del año, culos, ropita de marca, casa nueva y guaro del caro: etiquetas negras, azules, verdes, fucsias. ¿No encontramos una vez al Pescado Ruíz en un after, botella en mano, cabal para los partidos de clasificación al Mundial? ¿Qué putas estaba haciendo el Pando en Riki’s Bar con dos mulatas de bonita nalga luego de una “concentración” con la Selec? Pin Pun Plata le metió un gol a Brasil, Rex, acordate, me vuelve a interrumpir Braulio. ¿¿Y?? ¿Acaso no están para eso, pues? ¿Para jugar bien y meter goles? ¿Por qué tanta bulla por un puto gol? Machón jugó en la MLS, Pezzarosi calentó la banca del Bolton y Swisher se echó su vuelta por Polonia. ¿¿Y?? ¿Algún “buen” resultado? ¿Algo trascendente? ¿NO, VERDÁ? Eso, aparte del vocabulario de nuestros locutores deportivos (cancerbero, testarazo, esférico, zaga, césped, lain-man, etc.) es lo más cague de risa.

Para mí, lo chilero de todo no es el fut sino la chingadera, el ambiente, el antes y el después del partido. El futbol ―porque no me vayan a decir que en Mulamala hay nivel― es una falsa ilusión. Es así, muchá. Podemos ser buenos para chupar, para chafiar mierdas, para hablar pajas, para echar mano, pero NO para jugar fut. Podemos ser Cremas o Rojos y idolatrar a una partida de cerotes que hasta podríamos ser nosotros mismos, (porque les encanta el guareque y algunos no le pegan ni a la barriga de la vieja), pero no hay un más allá, muchá, todo es puro cuento, puras llamaradas de tuza. Dejémonos ya de mierdas y seamos realistas. ¿Qué nos cuesta? Como vuelvo a repetir, para mí lo chingón es el chupe (¡Esas mesas repletas de litros, Rigo!), los chicharroncitos y los Tortrix, la dulce decepción de que perdió el Deportivo Mictlán, los respectivos vergazos, las sacaderas de madre a los árbitros, las ametralladoras porque subió Juventú Retalteca, los bochinches en nuestros estadios de mala muerte, las caballadas que dicen los “comentaristas deportivos”, las bolsas de miados y los fichazos cayendo al campo, los autogoles y los putazos que agarran los defensas (¡Viva Patulul!), el fervor de los chatíos ahí con sus camisolas chafas y sus pitas en la ñola, en fin, tantas mierdas que hacen que el futbol (nunca en el “terreno de juego”) valga la pena en Mulamala. Para mí, el fut es ESO (pero no la galosina, Braulio, no sias mula). He dicho.

Se despide, apoyando siempre al deporte nacional y a la desaparición de esa mierda de Premio Nacional de Literatura Guatemalteca (porque se lo dan entre los mismos cuates, después de ver un partido de fut y de chimar en plan... orgía estética, jajaja):

REX

(¡Lujo, vaaaaaa!)

Pd. La imagen me la encontré aquí y me la traje, así de suela.

11 may 2008

¡ESTÁS PENDIENTE, MAJE!


Hubo una época (digo yo, tampoco me hagan mucho caso) en Mulamala, una onda así tipo “Los años maraviosos”, en la que uno (o dos o tres o...) podía tronarse el hocico con el traido de su hermana (por ejemplo) o con cualquier otro mierda que nos estuviera haciendo ojitos y casi estar seguro de que, después de los pijazos, ahí moría la mierda y cada uno se iba por su lado, verguiador y verguiado. Con los años, se instuaró en la conciencia popular aquea mierda de “te voaechar a mi hermano, vas a ver”, y de ahí “te voaechar a mi viejo”, y de ahí “te voaechar a mis primos, cuates y vecinos de la cuadra, vas a ver; linchado vas a parar, hijueputa”. Aquea salvajez se remitía a darnos verga y ver quién putas era el más pilas. Si querías quitarte las ganas con algún compadre, “era más o menos posible” sin que la onda fuera más allá de un hospitalazo. Hablo, a lo mejor, de la época de mis tatarabuelos, o no sé, a lo mejor me estoy imaginando que las mierdas eran otras cuando ni mis tatas habían nacido. En fin, la onda es que en plenos siglos XX y XXI como que el panorama se vuelto un poquito "cuaternario". Ya no se trata de darle verga a Lipe sino de quebrarle el culo a Lipe (o al pobre mulita que se parezca a él, ponétele). La mierda de “estás pendiente, maje” o de "te vas ir a caldo" ya no es sólo pegarte un agüevón como antes; ahora es ir a buscarte y plomiarte en donde putas sea, con quien estés y a la hora que les ronque el culo. ¿Acaso miento, mi querido Lipe? Lipe, que se anda escondiendo desde hace días por un problemita que tuvo con un maestro que resultó ser carnal de El tres equis, (uno de esos narcos malavibra de la Z. 28), sabe que no, que no exagero y que la onda está gruesa. ¡Por Mula!

En Mulamala no hay vacunas ni cuadernos, pero hay mini uzis. ¡Chila mierda, vaa! ¿Acaso somos pobres, pues? Chente lleva dos años llenando un tecolote pisado para comprarse una su 9 mm. Al pobre esqueletudo mierda le quedan bailando los pantalones de lona pero ahí se ve con su cuete en la cintura y sus Raibán chafas echándose un su chester en la esquina de su cuadra, tuluquiando a la mara, creyéndose mitá Choc Norris mitá Llanero Solitario. Y así como Chente hay miles de pisados que creen firmemente que para ser HOMBRE hay que tener CUETE. Engasados mierdas salidos del Adolfo Jol, de la Politécnica, del Ejército, de las PAC, de la Tira, de las empolvadas calles de Oriente, de la Guerrilla y hasta de la Facultá de Agronomía de la USAC. ¿Y ónde me dejás a los mareros, narcos y guaruras de los políticos?, se atreve a preguntar Lipe. El modo operandis de aqueos lo exije, le digo yo como queriendo justificar la onda. Pero no, no es que la justifique, es que es así. Esa pandilla de escorias NO es ni mierda SIN una pistola. (Los fileros parece que ya pasaron de moda. Dicen que ya no los hacen como antes y con dos usaditas, luego luego se oxidan). Y eso es lo cague de risa, pues. O sea, Lipe bien podría andar de lo más tranquilo luego de haberle botado un par de dientes y dejarle el ojo como que es pitahaya podrida al carnal de El tres equis, ¿no? No habría necesidá de que el pobre anduviera haciendo el ajustón para irse de mojado a los Yunaited (huyendo) o para hacerse cirugía de ficha (para que no lo reconozcan). Pero como no, aquí anda aquél con el cubilete en la mano, escondiéndose en mi chante como si fuera un exfugado de Pavón o un expresidente de Mulamala, que son la misma mierda.

El chino pisado que inventó la pólvora debe estar risa y risa en el otro mundo, vaa. Cuando Lipe anda agüevado le da por pensar muladas y cagarse de la risa solo. Son los puros nervios, me comenta. Para variar, la imbecilidad es como un brochazo perenne en el ambiente mulamalteco y somos los típicos mierdas que “lo que vemos, queremos”. Pensamos que andar con cuete, boro o escuadra significa SER GRUESO, como en las licas. (No sé por qué la idea esa de “grueso” la asocio más a “alguien con sobrepeso”, por no decir “gordo” o, como dice Lipe, “apaste”). Muchas chavas, incluso, se mojan si un pisado que se las esté cantineando lleva cuete y anda ahí todo chichudo el hijueputa, con cara de maliado, como si fuera el dueño de algo que sólo en su puta cabeza existe. Un atarantado de ésos se cree con la potestá de decir “este barrio es mío”, “esta calle es mía”, “estos culos me pertenecen”, “tu tienda está en mi territorio, pagame” y pretender que el resto digamos sí con la cabeza y con la jeta calladita porque si no, huy, cuidadito pues o te vas shuco. En fin, como nadie dice ni verga y a otros más nos da igual, la mierda es así y así seguirá siendo. Viéndolo desde ese punto de vista me atrevo a decir que Mulamala es un estercolero, un volcanote (diez veces más grande que el de Agua) de estiércol mezclado con la caca de miles de pelmazos y unas quinientas toneladas de basura con riachuelos de desagües incluídos. Quien no lo quiera ver es porque ya no muy micas o porque NO le interesa verlo, por comodidá o por indiferencia. Digo esto porque al pobre Lipe le quedan los días contados y porque vale verga, muchá, VALE VERGA que tengamos que vivir así y que como no nos queda diotra, nos tengamos que acostumbrar a la idea y a seguir la chingadera como si nada.

Pero volviendo al tema Lipe… ¿quieren saber por qué tuvo la gracia de tronarle el hocico al carnal de El tres equis? Simple y sencillamente por motivo de “gustos tabacaleros”. Tu madre, Rex. Sí, a lo macho. El carnal del El tres equis le roló un cigarrito a Lipe una tarde que se toparon en un putero, Lipe lo encendió cuando iba saliendo a la calle, le dio un par de jalones y, tosiendo con cara de guácala quésesamierda, medio gritó: ¡Casino azuuuuuuuuuul!, tiró a la mierda el cigarro y entró a hacerle camote al otro cerote con todo y puta recién agasajada con un del Frutal de mango. ¡Así como lo oyen!

Estamos pisados, ¿no?

Foto encontrada por casualidá en la página del señor Lord-Kilokan

21 abr 2008

¡QUE EN PAZ DESCANSE SERÁ MI GÜEVO!



Que en paz descanse Doña Tomasita Mazariegos y que el Señor… dice el Padre Guayo y, ni siquiera dejando que acabe con la frase, una gritadera, chilladera y abrazadera de la gran diabla explota en el cuartito onde moribundiaba la ruquita y se extiende por el corredor, el patio, el sitio de toda la casa y hasta en las vecindades. Hasta ahí, todo normal, digamos. O sea, así es la vida, pues, no hay diotra. Un ser querido se va a caldo y los demás nos convertimos en Magdalenas (no por gorditos ni esponjosos, no) y nos da por soltar el llanto como si nos estuvieran matando. Eso pasa aquí y en Filipinas. Pero de ahí, a que la pobre doñita… ¡¿descanse en paz?! Eso como que a Rex no muy le queda claro. Primero: por el escándalo antes mencionado; eso, quiera que no, cualquier difunto lo agradece el primer día en la noche, pero el segundo y ya el mero día del entierro, la cosa cambia: a la susodicha difunta le dan ganas de salir corriendo por no haber podido dormir ni una gota desde que el Padre Guayo le roció el agua bendita, guardó en las Sagradas Escrituras un su sobrecito con algo de billete y zafó bulto. ¿Qué paz va a ser ésa? ¡Es como si a un recién nacido le ‘bieran dado cuerda para que chillara dos o tres noches seguidas sin derecho a teta ni a pañales limpios! ¿Quién pisados puede pegar ojo así? ¿Quién ah? Tu madre Rex, los muertos ya no sienten ni verga cuando se mueren, me dice la Lucky. En primer lugar, los que se mueren son los vivos, vos cachetona pisada, le digo. Y en segundo lugar, ¿cuántas veces te has muerto vos, pues? ¿Ya sabés lo que se siente? La gorda de la Lucky se queda callada, como si los ratones le ‘bieran mordisquiado esa lenguota de vaca que se anda echando la muy atarantada. Vos chimar querés, le digo. Ajá, me dice al mismo tiempo que se saca un señor moco de la nariz y, anclado en la uña, lo analiza como si se tratara de una problema de álgebra.

En fin…

Sigamos, segundo: porque para bien o para mal los mulamaltecos todo lo tenemos que hacer fiesta. ¡Todo es fiesta, pues! Lo que se supone que debería ser un acto de aflicción y de recapacitación sobre nuestras terrenales vidas, se convierte en un merequetengue. Los treinticinco familiares se reúnen, más lo primos de los primos y toda la retahíla de los cuates de los cuates y los allegados de los allegados y ¡ni pa’ la vida de la más joven! Las sillas de Alquifiestas de un lado para otro, las carpas en la calle, las bandejas con cafecito y con traguito, y la entradera y salidera de mara que nada qué ver. El olfato por el guaro, los panes con frijolitos voltiados, las cartas y el chisme se despierta en las calles aledañas y la casa de la pobre finada se atasca de todo aquel hijueputal, pues. Aparece el tío lejano (el que jamás se acomidió a visitar a su tía-abuela, porque apenas si sabía que existía) y finge un ataque de tristeza en pleno patio para que la mara se asombre de cuánto quería a la doñita, cuando en realidá el cerote sólo viene a ver si pepena algo de herencia. El primo viendo si le sale algo con la prima allá en el rinconcito, detrás de la pila. Don Cheyo y seis pisados dándole duro a las cartas y carcajiándose por cualquier mulada. Los patojos jugando pelota o agarradera en la calle. Turo y diez pisados libando que es gusto y viendo si sale el ajustón para otro pulmoncito, cigarritos y, de paso, —para los que le entren— algo de “blanco” onde La Patrona. El tío Tavo con otros cuatro o cinco tíos viendo cómo putas salen tablas con lo que dice el testamento de nía Tomasita. Los cuates que no muy muy, entrando tímidamente y no sabiendo ni cómo putas dar el pésame, friquiados por no acordarse de que se dice “mi más sentido pésame” y no “la paz esté contigo”. La Carmen y el esposo de la Chabe, volando güevo en un gallinero. Diez viejas dándole duro a la letanía por aquí y las otras ocho bajándole el cuero a todo y cada uno de los asistentes al magno evento…

Porque… ¿habrá que traer un par de piñatías, unas putas, una marimbita (la Román Hnos. por ejemplo) y decirle a los Gigantes y a los Cabezones que bailen unas sus tres piezas aquí dentro la próxima vez que alguien de la family cuelgue los tenis? ¿Se animarán las Chicas Gallo a amenizar un velorio con algo de quema de pólvora y repique de campanas? ¿Y si en lugar de estarnos aquí encerrados en la casa con el muerto nos lo llevamos al circo? ¿Y si nos ponemos a saltar como en el estadio, al ritmo de “¡El que no salte es muerto! ¡El que no salte es muerto!”? Si yo fuera muerto, me levantaría a darle verga a todos los pisados, a lo macho. ¡Que tu descanse en paz ni qué ocho cuartos! Después del ji-ji-ji y el ja-ja-ja, llega un momento en todo velorio que ya ni nos acordamos quién es el difunto ni qué pisados estamos haciendo metidos en esa casa, que le brincamos a algún familiar porque ya-no-quiere-servirnos-otro-traguito, que pelamos cables y armamos vergueo, que patiamos un par de floreros (por poco nos llevamos la caja de corbata), que nos sacan a pura puntaeverga, que borramos caset y de ahí, hasta el día siguiente, que no nos acordamos de ni verga. Cuando medio nos despertamos, salímos a quitarnos la cruda, nos cuentan la chulada que hicimos anoche y, empinándonos hasta el último culito de chela, salimos con una excusa más o menos como la que me dijo una vez este Toyo:

—Yo sólo salgo a hacer lo que a MÍ me gustaría que pasara en mi velorio, vos. La mara agradecida debería de estar, de que yo deje encargado el chupe y toda la onda…
—Yo sería el primer agradecido, vos
—le contestó pasándole el brazo por la nuca.
—¡Cuándo no el coche! ¿A lo macho Rex? —me dice con una de esas miradas estilo Santo Tomás, medio incrédulo el mierda.
—Sí, vos. Siempre se agradece cuando se va a calderas un HIJUEPUTA.

Aún así, Toyo insiste en que sea YO el que lo despida en el cementerio y que consuele a la Lucky, que se queda sola la pobre gorda. ¿Y ustedes qué? ¿Sian muerto alguna vez?


Fotografía extraída de "miar chivo perso anal".

6 abr 2008

¡EL MERO CHONGUENGUE!


Hace ya unos veintitantos días más o menos recibí un correíto electrónico del cual quiero platicarles un cachito en este domingo día del señor. Como la dirección de quien me lo enviaba no estaba entre mis contactos, se fue a la bandeja del espan (como Píter) pero, como el asunto decía “para Rex, el Mula Mayor”, mi güevo, dije, lo pasé a la bandeja principal y lo abrí. Ya empezamos con la chingadera, pensé pero tampoco quise adelantarme. Lo leí tranquilamente y, cuando llegué abajo, vi que lo firmaba un nombre que me sonaba mucho y otro que no tanto. Bueno, para no cansarlos, el mentado ímeil me lo mandaba una cuata que conocí cuando chambiaba en la capirucha (no voa decir el nombre de la empresa porque no quiero hacerles propagandas a los mierdas) y que, a pesar de cada uno jaló para otro lado, fue de las primeras fieles lectoras de este cuchitril llamado Mula que es uno. Aunque habrá comentado dos o tres veces, por así decirlo, con nombres inventados (a tu amor le daba clavo, jeje), siempre me mantuvo al tanto de lo que pensaba de cada post. (Esto lo hacía con su dirección personal, no con la dirección que me escribió ahora, por eso no sabía quién putas era). Pues bueno, la Rocío y el Pancho (el traido que se conoció allí mismo, en la empresa, y que no llegué a conocer bien, pero sé que es buena onda, el cerote) me escribieron para contarme que tenían intención de hacer una especie de blog sobre mi persona y el Muladar. Para no hablarles pajas, tengo que decir que mi primera reacción fue la de cagarme un cacho de la risa, no en tono de burla sino más bien de incredulidá. Les respondí que cómo así y que por vida suya me explicaran más la onda. Quedamos en casaquiar por el Escaip y así fue, me comentaron la idea, nos cagamos de la risa juntos (los tres) y no me quedó otra más que agradecerles y ponerme a su disposición en todo lo que necesitaran, a la vez que les rolé un par de direcciones (la de mi broder, por ejemplo) por si querían ponerse en contacto con alguno y bueno, les hice saber mis inquietudes y les di un par de sugerencias.

El resultado de toda la onda ya salió a la luz con el título de El mero chonguengue y bueno, quiero aprovechar la oportunidá para agradecerle el detallazo a Rocío, Pancho, Dani, Oliver y Ángeles y demás cuatazines y fieles lectores y lectoras por este bonito detalle y porque se vé que le han echado ganas para que salga chulo y muy bien logrado. ¡A mí, en lo particular, me gusta! Invito a toda la mara en general (lectores y shutes) a que después de aquí se pasen por allá, por el blog de aqueos, y vean qué putas les parece… sé que tiempo tienen, muchá, así que no me vayan a salir con mierdas. ¡Buena onda pues!


PD. Además, y ya para acabar, la imagen que aparece en este post está dedicada a ustedes Rocío, al club Estela (de León) y los cuates del Mula Mayor, jejeje, ante la insistencia de que les mandara fotos mías. ¡Habráse visto!, diría Chano. La hizo Maggie Ponce, una compañera de chance en un momento de relax (y en una hoja de papel) y resume, al final de cuentas, lo que he sido y lo que estoy orgullo de seguir siendo.

19 mar 2008

¡QUÉ CHIQUITÍO ES EL MUNDO, MUCHÁ!

Para los que crean que en el Muladar los ejemplos de situaciones y de mara —o sea, el factor anéglota (anécdota, pues)—, son puras invenciones y ocurrencias de este su servidor (pero no cholero suyo ni de nadie, ojo), regálenme unos minutitos de su valioso tiempo para demostrarles lo contrario. En el post anterior recurrí a la figura de Esvin Fulgencio Lobos Ajuchán para comentar un poco de todo ese halo mítico que envuelve a la Cuaresma y Semana Santa en Mulamala; o sea, como quien dice, lo agarré de cliente. No es el primero ni será el último, ¿va vos Chino? El Chino no me quiere hablar el cerote porque dice que a él nunca lo pongo de ejemplo y que qué cuate más pura mierda el que soy. Al Esvin lo conocí de güiro, como ya conté y lo último que supe fue que se había vuelto “protestante” (así decimos, aunque según nía Rome, tenemos que decir “hermano separado”, no porque se haiga casado con su propio hermano y de ahí se haiga separado, sino porque… ¡Ah, ustedes digan que sí, cerotes!). Al final del post, en el ya acostumbrado “pie de página” en el que aclaro de dónde pisados saqué la foto que pongo arriba, tuve a bien incluir lo siguiente, cito:

«Me ‘biera gustado una de Rudy Girón, pero a lo mejor aquél se enoja»

¿Una qué, vos Rex?, me pregunta el Chino con cara de goloso. Una foto, vos hijueputa, le contesto, para eso si abrís la jeta, vaa. Puse eso en el pié de página porque en la güeb de Rudy hay un cachimbazal de fotos de La Antigua y puta, para qué pasarme horas buscando en Guguel si aquél se dedica eso: a retratar todo lo que es y lo que acontece en la Ciudá de las Perpétuas Rosas y territorios aledaños. Pero como aquél no lo conozco personalmente (nos habremos cruzado en Café Condesa o habremos compartido banca en el Parque Central, quién quita), mejor me abstuve. Los fotógrafos son meros celosones con sus chivas y se entiende, pues; sobre todo, cuando son cabrones, como el Rudy. Pero resulta que aquél ni se enoja ni es celoso de su chance ni nada; es más, cualquier pisado puede usar sus fotos siempre y cuando incluya los créditos correspondientes y no modifique nada. “Todo bajo un marco legal que nos permita a todos los…” y blá, blá, blá, como dirían los mierdas del Congreso.

Lo más curioso de toda la onda fue lo que pasó hace un par de días. Luego de haber leído el post en el Muladar y de ver lo que decía en el pié de página, según fuentes extraoficiales, Rudy Girón se dio a la ardua tarea de revisar sus archivos fotógraficos (tiene estanterías repletas con cajas llenas de rollos y negativos que datan desde la decada de los 70) sólo para cerciorarse de “algo”. Echado yo en plena playa gaditana (de Cádiz, pues), chelita en mano y pescaíto al lado, oí el sonidito pisado de “entrada de sms” de mi celular (es el de una rolona de Pastor López) y vi la pantallita pisada: salu2 RR, soi Rudy G, buen post mano, check hotmail, tngo a Svin. Mi güevo, dije yo. Luego de bajar libros un rato, caí en la cuenta. Me fui a un saiber-café y corroboré que efectivamente me habría escrito Rudy Girón quien, cuál sería mi susto, me mandaba una foto adjunta del ¡MISMÍSIMO ESVIN! ¡Diosa puta! Aquí pongo esa mierda, jajaja:

Sí, es él muchá, el de negro. ¡Qué recuerdos! Sería 1995 o 96. Ahí acababa de cumplir los 18, lo sé porque seguía pelando la mazorca, señal de que le habían dado su cédula y ya podía ir tranquilamente donde las nenas. Noten dos ondas: 1) la carita de malcabresto del hijueputa. 2) Que cargaba hasta en las procesiones menos populares, para que vean su engase (creo que es la de Domingo de Resurección, cuando el resto de mara ya está muerta de tanto desvergue). Gracias pues, Rudy, estoy en deuda con vos.

¡Bueno pues, reyes y reinitas! Interrumpí mi sacras vacaciones sólo por esto, así que espero que, entre procesión y procesión, se echen un vueltín por este magno establo y, en lugar de corozo (ya sabemos que hay mara alérgica), se llenen los dos hoyos pisados de la naríz con una buena carretada de cacaemula, que es buenísimo para descongestionar las vías respiratorias, jeje.

¡Saludos a Poncio Pilatos, el que sale en La Mercé y a "Miren", el vendedor de chupetes!

Fotografía comisionada por Rex de Mulamala a Rudy Girón.

13 mar 2008

¡VAMO-SEÑORES! ¡ANDANDO-SEÑORES!



Para estas fechas, entre un gran nubazal de incienso, soportando aquel chilacazo del gentío pisado, el olorón a corozo y las inconfundibles notas de las marchas procesionales, se me aparece la imagen de Esvin, un cuate que conocí en los básicos y que acabó de pastor de la Iglesia Arca de la Alianza Judeocristiana del Último día en que Job sacó a pastar a sus Ciervos, Ovejas y Terneras Prietas. De güiro, fue un ejemplar-cucurucho-aspirante (era un tipunquito pisado que ni a patadas pasaba del 1.15, para qué hablar pajas), pero cuando pegó el estirón se convirtió en solemne-hermano-cargador y ahí se sintió en su mera salsa. Su engase era la Semana Santa o, mejor dicho, la Cuaresma, porque desde el Miércoles de Ceniza no paraba de invitar a la mara para que cargaran con él en tal procesión o lo acompañaran a medirse o a comprar costales y añilina para la alfombra que iba a hacer con los del taller (chambiaba en “enderezao y pintura”), etc. La única vez que fue a misa fue para su Primera Comunión, pero, según el mismo decía, no había nadie más devoto por el Señor de la Caída y por el Santo Cristo Yaciente que él en todo Jocotesburgo. Infaltable en quermeses organizadas por Hermandades, velaciones, hechura de alfombras y procesiones, se ponía para vergazos cuando lo chingábamos: ¡Parecés sayón vos hijueputa!, le decía un mi cuñado porque la dos túnicas que tenía no sólo le quedaban cutas sino que además jamás las planchaba y las tenía más desteñidas que el calzón de la vieja. Esvin, si querés rifamos a tu hermana y que te quede la mitá para comprarte tres cuartos de satín aunque sea. ¿Se pelaba la mara, vaa?

Como en Mulamala nos la llevamos de muy religiosos, cualquiera podría pensar que Esvin era un ejemplo de fe, devoción y temor de Dios, ¿no? Si cabal ahorita estan diciendo sí con la cabeza, están aventaos a la verga porque el mula ése era un ejemplo, sí, pero de TODO lo contrario. Que hay no hay que hartar carne todos los viernes, y ahí iba el cerote organizando churrascos y encargando chicharrones desde un día antes. Que no hay que hacer chanchuy para cargar y ahí iba el mierda a pistear a los de la Hermandá o a pedirle a Oso (un cuate que le sacaba una cuarta de hombro) que se midiera por él para sacar la 3 en la de SanFe. Que hay que ir bien arreglado para cargar y el talega aparecía siempre con unos sus Tritón blancos y enpantalonetado. Que hay que procurar hacer el recorrido completo de la Proce y el mierda no sólo llegaba crudo sino que sólo se metía un rato (las dos veces que le tocaba cargar) y de ahí se salía a echar chelas de caseta en caseta. Que había que mantener el orden y el respeto en las filas de cucuruchos y el cerote te iba metiendo talegazos en la espalda y quitándote el capirote (o si no, majiando al pobre maistrito de adelante: le tocaba la espalda para que parara cuando atrás venía el de la Hermandá diciendo: vamo-señores, andando-señores). Que había que tener cuidado con las alfombras el Viernes Santo en la madrugada y ahí iba el pisado haciéndose el a verga y pasando encima sólo por chingar o armar vergueo (una vez sacó a su chucho después de no soltartlo del naranjal durante un año y ya se imaginarán el resto de la historia). Que es tiempo de abstinencia, de oración y de reflexión y el nene lo único que hacía era envergarse, tronarse su quincena onde las putas, salir a buscar culos el Jueves Santo, echar mano en las aglomeraciones y salir incensariando en las procesiones de la Vírgen, ¿para qué?, pues para ver culos.

Una vez, le quiso dar verga a unos pobres pisados que iban de romanos la madrugada de Viernes Santo, para lo de la Sentencia. Según él, uno de ellos había matado a Jesús, pero como todos eran iguales, ya no hallaba a quién dejársele ir. ¡’Jos de puta, mataron a Yisus! ¡’Quitungüevo si no!, gritaba el cerote, bien a verga, casi chillando. La última vez que lo vi, iba cargando. Se había aumentado 8 cms. Al llegar a las bocacalles, en la Antigua, se hace un como hundimiento. Conforme avanzaba, Esvin iba subiendo el hombro y tapando el espacio con la otra mano, para no dar color de que no llegaba. En el mero centro, Esvin ya no llegaba ni con la shola. Le iba a hacer una foto, pero el hijueputa se metio debajo del andas y se puso a recoger frutas de la alfombra, haciéndose pasar uno de esos patojos. ¿Cabrón, no? Ése era Esvin. ¿Por qué les cuento esto? Pues porque si esto es religión, yo soy Dadi Yanqui. ¿Cómo podemos ser tan suelas y no reconocer que, en el 90% de los casos, esta época es más folclor y tradición (por no querer decir: buen ambiente y chingadera), que otra cosa? Es así, muchá. El mulamalteco todo lo vuelve fiesta, todo es chupe, todo es chingadera. Verano 2008 con desvergues en el puerto y pisadas en tanga al ritmo de Tego Calderón o del ya mítico grupo Rana. Patrocinadores: Gallo Nuestra Cerveza y Ron Botrán. Venado Sello de Oro Especial a la retaguardia, con gente cul bailando en piscinas y ese logo cerote de cabeza de venado en las espaldas desnudas. Concursos de alfombras con jugosos premios. Turnos pagados para cargar enfrente de tu casa. ¿Negocio? Pisados guaquiados, amaneciendo en los parques, todavía con la túnica puesta. Raves full-droga en Pana, rock n’ roll y gringas dispuestas a abrirles las patas a exóticos morenitos con dotes de venderores ambulantes o predicadores, digo, por la casaca que se echan. AHHHHHHHH… la lista es larga, muchá. Rex sabe muy bien de lo que habla y ustedes también. Aquí, las pajas shucas al baño. Si quieren convencerme de que MIENTO o de que estoy EQUIVOCADO, invéntense una buena casaca (como la de Rocky 6) y sorpréndanme.


¡Cómo extraño la Antigua, muchá, por la vida de las putas!


La imagen la tomé prestadita de www.es.wikipedia.org. Me ‘biera gustado una de Rudy Girón, pero a lo mejor aquél se enoja.

27 feb 2008

¡ESTA MIERDA NO ES FERIA, CEROTES!


Igual que hay colectivos de maistrosdiobra, brochas, cacos, comadronas, cargabultos, santeras, peinadoras, padrotes y lustradores… así también existe uno de los más cultos colectivos de la fauna mulamalteca: el de los bloggers (jajajaja, pa’ qué mi chile, dice Güicho). Es algo reciente, sí, pero en dos vergazos se ha ido extendiendo pior que chinches o plaga de gorgojo de milpa. De la Atmósfera y la Galaxia, la mara se pasó a la Blogósfera y a la Blogalaxia, todo con tal de estar in y no quedarse atrasados. La primera gran cagada fue regar la bola de que tener un blog salía gratis y era fácil de usar. Ni bien se fueron enterando unos pocos cuando de repente se dejó venir el resto del ganado pues, como si fueran machos. Y en un pispás resultó que cualquier talega tenía un blog y así, sucesivamente, hasta que ahora todo el mundo tiene una mierda de éstas, o dos, o tres, etc., como el morral del Mula Mayor, para nuir tan lejos. Si no pagás ni un len y encima te das el lujo de contarle a la mara que cada vez que hartás frilojes parados te ponés gaseoso-explosivo, o que ese poema que empieza con “en el cielo vi un rosa y en tus ojos un clavel” se lo dedicás a la Tencha, ¿por qué no, va vos Rex? El Güicho cree que uno es mula, pero le digo que sí, a güevos, sólo porque su mamá chambea en Telgua y el internet nos sale casi de grolis, a parte de que está bien rica la vieja zorra, para qué les voy a andar con pajas.

Como en Mulamala eso de la libertá de expresión cuesta un cacho, está bueno que la mara use los blogs para expresarse pues, porque vale verga que nos la pase de lo Cuba. Por eso, hay blogs hasta para tirar; no por lo que pasa en Isla de Fidel (¿Funes?), ¡¡sino porque esta mierda ya se volvió feria!! Vale verga la edá y la ocupación: todos tienen o quieren tener uno. Según yo, hay tres grandes grupos: los pioneros (friquis paioners), los que se inventaron alguna buena casaca y empezaron a echar punta así, mezclando un poco de todo, pero manejando con propiedá el nuevo juguetito y hasta sacándole pisto, imagínense; los yiks (nerdus morbus), con su bombardeo de mierdas que sólo ellos entienden, compitiendo cada hora por ir a la vanguardia de lo que YA dijeron otros y contándonos sus experiencias religiosas con las aplicaciones informáticas (ayer por la noche me instalé el Pipuzz 69 y la verdá es que no se compara al Za-k KK, me dieron ganas de llorar porque pensé que la onda era más tuanis); y los art atac (raiters guanabis), que se la llevan de escritores, poetas y artistas y que pretenden compartir con los vagos cibernautas sus mamadas, fumadas, chafiadas y pretensiones dizque literarias y artísticas, como si todo lo que brillara fuera oro. Hasta ahí, la onda pasa. Quien quita y entre tanta mierda, haiga algo bueno.

El cague de risa está en estas muestras (¿de heces?): Blog pedodiangelni guelen ni yeden, contenido y diseño intrascendentes, te entrenés más contemplando un mausoleo o una paré convertida en miadero-cagadero. En el 90% de los casos ni el mismo dueño sabe pa’ qué pisados abrió esa su mierda. Hay unos que no se le atina de qué va la onda y otros, jalando por lo más fácil, son una especie de diarios personales, del tipo: “Hoy les voy a contar lo que le pasó a mi prima cuando fue a pagar la luz al Centro”. Blog guacaebolo → un solo revoltijo de mierdas, desde vídeos de yutub, copi-peist de idioteces que sólo le interesan al dueño, opiniones sin fundamento, malas recomendaciones musicales, chistecitos tontos, pésimas críticas de cine, dibujitos cursis, listas huecas de cualquier mierda, cuestionarios, citas, poemas inspirados en Corin Tellado y un chingo de mierditas en la barra derecha que parece que el blog es un nuevo producto de Esquipulas. Y para acabar de cagarla a lo lindo: el blogger-doy-lástima-y-qué, roedor cerote que anda de blog en blog dejando cerotíos del tipo: “Qué onda, te felicito por tu blog, pasate por el mío, te va a gustar”, que sin que se lo hayás pedido te linkea en su cuchitril y de ahí, al ver que vos no muy muy con sus mierdas, te deslinkea el cerote, todo sentido. ¿Qué culpa tengo yo de que su blog sea tan malo que hasta los de blogger.com se hayan tenido que reunir para ver si lo quitaban o no?, le digo al Güicho. ¿A lo macho?, me dice aquél. Le digo que sí con la ñola y me manda a comer tres quintales de mierda. Al Güicho le interesan otras ondas, como coleccionar tazos y juzgar a su hermana cuando se cambia. ¡Todo un caso el cerote!

Yo también debería dedicarme a otras babosadas. Estaba pensando en… ¿dedicarme a la pesca de mojarras?, ¿abrir otro blog?

¡Saludos desde mi corazón a todos los bloggers de corazón! ¡Éxitos y a seguir creciendo! ¡Juntos todo es posible! (Jejeje, ejem… ejem)


Foto escogida entre el montón que aparecen en Guguel Imágenes.

14 feb 2008

¡'CHÁS CULO, VAA!


Para afrontar el día a día en Mulamala, esa realidá culera que tenemos que hartarnos envuelta en güevo y bueno, para callarle el hocico a los habladores (hombres) y a la sociedá de turno, los mulamaltecos (hombres) procuramos mantener una imagen intacta de nuestra masculinidá (por no decir “machismo declarado”, Dios se los pague papas) cosechando el mayor número posible de conquistas sexuales (agarres, manoseaditas, chimes, traidas, novias, esposas, amantes, amigas con derecho, pupis caras, pupis gratis…). Ante todo, hay que ser hombres; si no, pa’ que vergas. Según un cuate que se la lleva de Froid, se trata de “una forma inconsciente de imitar a los hindúes y a algunas culturas centro-orientales”; o sea, los hijos de puta chiman con 30 reinitas así de pelaos, sin tanto pedo; y aquí, bueno, pretendemos hacer lo mismo, sólo que a escondidas y metiéndonos en camisa de once varas.

Cuando ando aplanando calles, me imagino la siguiente escena: todos los pisados que van como ganado de un lado a otro, pasando a la par mía o enfrente, llevan nubecitas de colores en la ñola, como en los chistes, con los siguientes pensamientos: chimar con aquea; echar un polvo con ésa, encaramarse al ayotal, echarle mano a la secre; agarrarse a la Telma, cogerse a la hermana del Chino; trincarse a la Doris, arriconar a la que atiende en el Burger; echar un palito; uy, una mamadita, mi reina; volar güevo; darle duro a la de la librería; removerle los ceriales a la Silvia; remojar la hilacha; darle pa’ sus dulces a la Lupe; tronarle los huesitos a la Canche; dediar a la Ana; bajarse al pozo; chiquitiar a la Juana… y ahí es cuando caigo en la cuenta de que valen verga las chelas y el fut. Las compus no, porque los yiks son muy estrictos los pisados. ¡¿Somos unos grandes marranos, va vos Rex?!, me dice Fito. ¡TALVEZ NOOOO! ¡JA-JA-JA!, le grito sólo para seguirle la corriente. Y es que los dos estamos como apastes, pero claro, no estamos hablando de eso, ni de la caspa, las canas, los piojos, las liendres, las cicatrices, las rastas y los chinchones, sino de lo que rialmente llevamos en la mula. Para las puritanas, la onda es perversa; para las feministas, denigrante; para las putas, ¡lotería! Si hubiera una dirección onde quejarse, yo mismo la rolaría, pero como no hay, no queda más que hacerle ganas. Esto lo digo para ser solidario con mis pocas lectoras, aunque tampoco deberían poner cara como de osh-los-hombres-sólo-piensan-en-eso porque cuando están en plena faena, ahí sí no, ahí sí todo es un paraíso, como si estuvieran metidas en una rola de Rudy la Scala y una catarata de Shangri-Lá con pétalos de rosa se les viniera encima.

Pero el vergueo no es que el mulamalteco se la lleve o sea un puto, un mujeriego o un chimonazo. No, el vergueo está en que es ¡exigente el muy talega! O sea, da igual si es un chibolón mierda (como Richi), un panzón deforme (como Fito y yo) o un espinudo aplastado con tres pelos en la jeta (como Fredy), porque el nene no se conforma con cualquier culo (uso “culo” para referirme a las mamis como ellas algunas vez habrán usado “garrote” para referirse a nosotros, ojo Lu!), no, él quiere un buen culo, si no, ¿qué va a decir la mara, pues? (De preferencia: alta y canchita). Andar de la mano de un culazo en Mulamala significa “yo soy la mera verga, el doble de Cluni, de Pit o de Carlos Peña”, mensaje subliminal que al resto de cerotes nos provoca odio, envidia, babas, erecciones, desconcentración, desaires con nuestra chava (como si ella tuviera la culpa) y, en casos extremos (como el de mi gran cuaz, el Serbelio), una quiotra manuelita en los baños de un Mac o donde se le meta el mero devil. ¡Aquél si no le atina muchá!

Una vez, un cuate que le decíamos Vanila Ais y que se le llevaba del típico mierda que a todo lo tiene que sacar chiste y que lo único que lograba era que la mayoría de pisados le sacáramos la madre y olímpicamente le echáramos vics, por poco va a parar al hospital por la verguiada que le iba a pagar el Turo. Turo acababa de venir de los Yunaited y una tarde nos fue a buscar a donde la Toya. Llegó en una Suburban alquilada (sólo iba a estar 15 días), se parquió, se bajó y le fue a abrir la puerta a una madre que venía con él. Los que lo conocíamos ya sabíamos que era su hermana, que se fue de Mulamala pura chimoltrufia y regresó qué Dios me guarde. Para meterle la verga al Vanila, que era nuevo en el grupo, todos empezamos a gemir por la pisada y a sobarnos los güevos como si estuviéramos calientes. Al mierda se le empezaron a salir los ojos. ¿Quiénes son esos cerotes, vos?, me preguntó. El Turo y una su casera, le dije, es un maldito pa’ los culos, seguro que ya algo entonados, nos da un colazo, ¡como le sobran! Ni bien había entrado el Turo, cuando ya tenía enfrente al chucho mierda del Vanila. ¡Bienvenido vos!, le dijo. Oh, si, gracias, dijo el Turo, algo extrañado, con su acento chicano. Detrás de él entró la Alma, contoniándose y buscando no sé qué putas en su bolso. En eso, el Vanila le pasa encima el brazo al Turo, para abrazarlo, y le gritó: ¡’CHÁS CULO VA, PAPÁ! Acabando de decirlo y Turo ya lo tenía arriconado en un sillón al mierda… ¡ALMA ES MI HERMANA, 'JOPUTA! Entre tres tuvieron que calmar a Turo. Mientras, yo le endulzaba el oído a la Alma en la cocina, jurándole que ya había madurado y que qué rica estás y qué por Dios que si Rigo y que ay, ay, ay, ¿todo eso es tuyo, Alma?, y que mirá, pues, no siás así, tan cuzca, y que… uhh... y, ¿qué llevás debajo de… si yo siempre te he querido, Almita, a lo macho, honbre… nel, el Turo agarra onda… uy, uy, uy… date la vuelta, a ver...

Ejem, ejem... ¿de qué pisados estaba hablando, muchá? ¿De que se fue a caldo Paco Stanley?


Foto hallada en Guguel Imágenes al poner en el buscador: modelo hot.