
El domingo pasado recibí un correo electrónico de un tal Fulgencio no se qué mierdas. Profesión: periodista miope. Con el típico lenguaje del gremio, tuvo a bien recriminarme el mal uso de la palabra que hace referencia al país que geográficamente está ubicado entre México, Belice, El Salvador y Honduras. Insistió en que usar “Mulamala” (mi vulgar invento, según enfatizó) suponía una grave falta de respeto, igual que si me estuviera metiendo con algún símbolo patrio. Una vez, para unas posaditas vi que a dos maistritos (que ya iban medio entonados) se les cayó una marimba que llevaban cargando y la hicieron tres vergas. ¿Y creen ustedes que alguien se indignó? ¡No, cerotes! La mara se cagó de la risa con casaca y los del Comité Pro-festejos llamaron a otros dones y trajeron otra marimbita. Por eso me extrañé de que don Fulgencio (me lo imagino oliendo a 4 Machos, esculpidito a la manera del talega de Ubico, con su bigotío a lo Jítler y sus pantalones cutos, etc.) me mandara esa su casaca de los símbolos patrios y la gran puta. Me dijo que nada de Mulamala, que nuestro país se llamaba Guatemala (me mandó un montón de mamadas etimológicas e históricas, que fue como si un tartajo me ‘biera hablado en pocomam con la trompa llena de polvorosa) y que cómo iba a ser eso de andar denigrando a la Patria y que si sabía yo lo que era un “atentado contra el civismo y la moral de un pueblo luchador” y que si sabía lo que significaba la palabra “indignante”, etcétera. Yo no voa decir que NO tiene razón, porque en parte creo que sí la tiene. Además, no me faltó el respeto en ningún momento. De todos modos, como yo no le atino, le voa medio contestar a mi manera, pues, para no perder las buenas costumbres:
“No chingués, Fulgencio. Mirá pues. Primero que todo: no me salgás con pajas, papaíto. Me llega que siás retórico y estudiado, pero la verdá es que a mí eso no me dice nada. Entiendo lo que me decís, pero como que no hay eso que vos le llamarías fidbac, pues. Yo nací en Guate, como vos, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que prefería estar en otro lado. Algún lugar pisao sin necesidá de irme a la verga, ¿me entendés? De ahí salió Mulamala. Un Reyno. No un país, sub-país ni mucho menos una república. Agarré todo lo que me enorgullece de este pedazo de tierra y de lo que nos identifica (que es mucho y muy mezcladito) y me puse a disfrutar de eso sin que la realidá, ese chal de mierda que nos asfixia día a día, me hiciera verga. Mulamala es como un circo, una puerta abierta para ver el lado chingón de las babosadas. Como soy mero fatalista, olvidate, sin Mulamala me la pasaría agüevado, paranoico y deprimido. Si te malea lo de Mulamala, estás en tu derecho. Lo único que te digo es que si perdés el tiempo preocupándote por mis muladas, de seguro mucho chance no tendrás, ¿o sí?
Te cuento. Mirá pues. La diferencia entre Guate, tu nación, y nuestra Mulamala es que aquí no hay Abadíos güeviándose los impuestos de la mara, no hay Serranos viviendo como reyes en algún país vecino a costa de “sus buenos negocios”, nos hay Cerezos comprando islas y embuchándose en ridiculeces llamadas Parlacén o similares, no hay Portillos fugitivos pagando fianzas pactadas para andar como Juan por su casa como si no ‘biera matado una mosca. Aquí no desaparecen 80 y la madre de millones así como si nada. Aquí no hay Sector 12 de Pavón con ricachones y políticos güelemierdas sobornando a quien se les dé la gana. Aquí nadie me espía a mí, que soy el Presidente del Reyno de Mulamala, con cámaras ocultas en mi pequeño palacio de libros y latas de chela. Aquí no hay vejetes genocidas en el Congreso, cuando deberían estar en el bote. Aquí no hay crimen organizado bailando vals con narcos y agarrando de majes a embrutecidos mareros para que se caguen en la vida de la puta gente. ¿Acaso esto no te preocupa, Fulgencio? ¿Sabés vos lo que realmente es INDIGNANTE? Rex dice que no, fijate. Rex dice que NO sabés ni verga. La mara lee la Prensa y se queda con la boca abierta por tanto titular pisado; la mara lee el Muladar y al menos pela la mazorca un ratito y se entretiene. Lo que pasa en tu querida Guatemala es indignante y a vos parece que te preocupa más lo que un pisado como yo, que ni fu ni fa, escriba o diga en un blog que ni siquiera ha sido mencionado en Cuestión de Minutos, con eso te lo digo todo.
Y aquí lo dejo muchá, por respeto a ustedes que no tienen por qué andarse enterando de estas ondas. De todos modos, y para que vean que no soy culero, no voa comparar ni a emparentar a Fulgencio con la desaparecida Estela de León (podría ser su mero mariachi o su casero) porque se nota que no es tan mula como ella ni como la Roquerita o el Alejandro, par de animales ambos. Aquél a lo mejor está en otro nivel. Pero es mero mulita (como buen mulamalteco) y no les está haciendo caso a los Aluxes: está cayendo en la trampa, como decía aquea rola. Ojalá que el mensaje de esta parábola lo cache más mara y no confunda las cosas. El Muladar no es lo que parece, aquí las mierdas no se hablan con la seriedá de un mítin del payaso de Bush ni con la profundidá del hoyo de París Jilton. Lo único que sí es que cuando hay que sacar las pezuñas, Rex las saca, poquito, pero las saca. A Rex le cuesta quedarse callado, pero al mismo tiempo no le gusta perder el tiempo en babosadas. Así que, como decía la mamita aquea de la Chimoltrufia: no nos hágamos tarugos, honbre. Sea Fulgencio o Perico de los Palotes, hay que saber dónde meter el hocico y no hacer un revoltijo ni alborotar las lombrices así, sin ton ni son, a lo puro bandido, creyendo que somos la mera tos con flema.
Hoy, hace ya 64 años, tres güevudos mandaron a la quinta mierda al mentado Ubico y a un tal Ponce, ambos chafas y dictadores mentecatos, para que el panorama de un país cambiara… y cambió, pero como todo lo bueno dura poco, empezaron los cagadales otra vez, llegó la Civil Guar y hay que ver dónde estamos. Lo único bueno de todo esto, es que todavía hay tiempo para creer en cambiar esta mierda de vida, para echarnos las chelas, para almorzar los domingos con toda la fanta, para cagarnos de la risa de aquél, de aquea o de nosotros mismos. Para mí, Mulamala está por encima de todo. Es una onda de espíritu. Para los que lo aprovechan, buenísima onda. Para los que no, allá ellos, mientras menos chuchos, más tortillas, ¿verdá Boti?
¡Un abrazo con aletazo a todos los Jacobos, Aranas y Toriellos!
Imagen encontrada en Guguel Imagenes, donde la mara encuentra todo de todo.









