4 sept 2010

¡ASÍ QUE SE VAYA ESA MIERDA!


Vaya a jactarse a otro lado (a la mierda no, porque ya no cabe más mara) aquél que, habiendo nacido en territorio mulamalteco, nunca haiga estado metido en una situación en la que por andar apurado, por querer salir del paso, porque le vale verga lo que está haciendo, porque está haciendo un favor de mala gana, porque no sabe lo que está haciendo o porque no le van a pagar ni un len (o muy poco, según él), recurre a la astucia (en términos estrictamente chapulinescos) del inevitable chapuz. Sí, ese chapuz que en un 90.331974356¾ % de los casos acaba en “una que no sirve”, en vergüenzas y, ya dependiendo de la mala suerte del genio en cuestión, en algún accidente. Para entrar en detalles, rescatemos del olvido a Mocoseco. 1999. 8 años llevaba tu amor detrás de la Zúrica, la gordita de la panadería, gozo de los cuatro panaderos que se la trabaj… o sea, que trabajaban en su casa, y, miren qué casualidá, virginal e inmaculada ante los ojos del atarantado de Mocoseco. ¡Según él iba a estrenar cancha! Ese año, harta de los regalitos del pisado, la gordis le dijo que estaba bueno, que iba a ir a su casa a llevarles migas de pan a sus palomas. Tenía como 20, de crianza. El experto criador, así quería que le dijéramos, lo tenía todo listo. No había nadie en su chante y aprovechó para declarársele a la pisada. A media declaración, cuando el mula ahí hincado, con los ojos cerrados, le recitaba un fragmento de una novelita de Corin Tellado, aquea lo interrumpió. Ya sé lo que querés, onbre, aprovechá porque me van a cerrar la despensa y no tengo azucar, ¡chanin pueeee! A Mocoseco por poco se le salen los ojos al ver a la Zúrica ahí en el sillón, ya desplumada y abierta de patas. Corrió a su cuarto, se enpelotó en dos vergazos, sacó el condón que llevaba en su billetera desde sepa putas cuándo, y se lo intentó poner. Esa mierda estaba toda tiesa. Tanto, que de estarlo jalando y acomodándoselo, se le rompió un cacho, casi en la punta. ¡Fuuuiiittt!, oyó a la Zurica en la sala. ¡Ah no pisao!, pensó. Y entonces agarró una ruedita de teip, le puso una tirita al condón y soltó la frase mágica pues: ¡Ahh, así que se vaya esa mierda! ¡Las palabras mágicas!

Con su gracia Mocoseco envalijó a la gordis, 10 años más ruca que él y ya con dos chirices, (que el talega creía que eran sus hermanitos), el tata de la pisada lo obligó a que se casaran, salió del bote un enamorado de ella (caco, drogo y zafado el muchacho), Mocoseco tuvo que irse a la verga, a los USA, lo deportaron, regresó, le empezó a dar duro al guaipe y acabó de charamila, echo verga, durmiendo debajo de un puente. Andá a ver qué te güeviás, vos Rex, me dice Mocoseco, no exagerés cerote, jejeje. ¡Siempre me agarra cagando este mierda! Va, sí, estaba exagerando. Lo único que pasó fue que el mula pegó centro y la gordis perdió al nene porque según ella tenía gases y ni se dio cuenta de lo que llevaba en la panza. Y aquí anda el hijueputa, risa y risa, soltero y sin compromiso, como si nada. ¿Verdá que sí vos atol?, lo chingo. Simón, jejeje, me dice. Aquél tuvo algo de suerte, la verdá. En fin, espero que con este ejemplo de la vida rial, vayan ubicándose. Las palabras mágicas no siempre son buenas, ojo. Así que se vaya esa mierda o Que se vaya así esa mierda (“el orden de los distractores no altera el usufructo”, diría Mocoseco, llevándosela de alcalde en pleno mítin, que no sabe ni lo que está diciendo, pero al ver que la mara dice sí con la ñola, sigue volando lengua), a parte de lo que todos ya sabemos, puede ser señal también de lo que muchos mulamaltecos somos: ¡unos grandes mediocres! Dejadez, güevonería, conformismo, falta de interés. ¿O NO? La mara se enoja cuando alguien critica que las mierdas no se hagan bien y salen con esa frasesita de: puta, mano, el intento es lo que cuenta. Y Rex piensa: no, papaíto, lo que cuenta es que te peló la verga lo que estabas haciendo. Pensemos en nuestros adorados políticos, en nuestros ilustres gobernantes (excluyendo a Rex, háganme la volada), en nuestra gloriosa sociedá. Si las babosadas se hacen con la actitú del así que se vaya esa mierda y nadie dice nada porque el intento es lo que cuenta, y seguimos así, día a día, los que hacen las babosadas las seguirán haciendo igual (o pior), porque ya nos acostumbramos, y mejor así, porque pior juera que no hicieran nada. Disculpen que me ponga algo serio, muchá, pero ¡ACTITÚ MÁS HIJAPUTA! (Y si a vos lector o lectora, ahorita que estás leyendo esto se te viene a la mula algo así como: puta, aquél por lo que se malea, jajaja deberías craniarla más, porque DE ESO es precisamente de lo que estoy hablando).

Pero bueno, volvamos a las mierdas pequeñas e insignificantes, que yo no soy quién para estar aleccionando a ningun pisado. Lo curioso del asunto es que qué casualidá que cuando estamos ocupados en algo (supuestamente importante) siempre hay otra cosa (definitivamente más importante) que hacer y entonces es cuando nos entra el gusanito pisado de la desesperación y 1) dejamos a medias lo que estábamos haciendo o 2) lo terminamos como Dios nos ayude, despidiéndonos, eso sí, con las palabras mágicas. Hablo de los trabajos de la U, de los informes en el chance (¿o eso sólo pasa en las licas?), de cuando estamos retocando fotías con el fotoshop(siempre y cuando NO salgamos nosotros), de cuando acabamos un cuento (¿dije cuento?, puta, ¡obra maestra esa mierda!) para mandarlo a un concurso, de cuando estamos envolviendo algún regalo, de cuando estamos ordenando el cuarto, de cuando le estamos pasando en limpio alguna onda a nuestro viejo, de cuando estamos arreglando (con puras pajas) el currículum, de cuando estamos actualizando nuestra mierda de blog (con muladas, para variar), cuando estamos escogiendo alguna fotía para el grupo del Muladar en FB, etc. y, al mismo tiempo, hay un partidazo de la Champions, la mara ya va por la segunda tanta onde Chema, la Yessenia o el Yendel no está esperando en lo oscurito, o bien hay alguna huecada: la final de la Academia, la reunión anual con los fracasados de la Promo o la despedida de soltera de la MariPili (¡vanaber pastelitos en forma de pijitas de chocolate, vainilla y tiramisú, dice!). Esas mierdas le pueden pasar a uno y las consecuencias no son tan pisadas, pero a mí se me hace que no somos los únicos. Lo hacen también los mecánicos, los electricistas, los plomeros, los contadores, los abogados, los albañiles, los doctores (cirujanos, especialmente), los columnistas, los carteros, los funcionarios públicos, los magistrados, los cocineros, los dentistas, los veterinarios, los zapateros, los jardineros y toda clase de técnicos y dizque especialistas. ¡E imagínense los resultados! ¡Y pior cuando uno se la lleva de cabrón y, creyéndose lo del “Hágalo usté mismo” se mete a arreglar las mierdas! Uno dice, mi güevo, uno piensa, puta, ¿por qué se me quemó la casa, por qué se me cayó la paré del patio, por qué me fui a hacer mierda en el carro, por qué se me inundó el baño, por qué se fue a caldo mi abuelita que estaba hospitalizada, por qué este pepián güele como a hule, por qué no me funcionaba la estufa y ahora se me chingó la refri, por qué se me murieron mis rosales, por qué se me están cayendo las muelas, etc.? ¿¡Por qué?! Pues porque la mara abusa de las palabras mágicas, muchá. Y siempre hay prisas, y siempre hay chapuces pa’ tapar la marimba, y siempre hay mierdas mejores que hacer. ¡Y así que se vaya esa mierda, hombre! ¡Quién se va andar ando cuenta! ¡Si se vuelve a chingar, lo componemos, más despacito, con tiempo! ¡Hay más tiempo que vida, padre! ¡Usté tan delicadito, príncipe, no sea lleno de babosadas! ¡Quedó bonito, rey! ¡Pruébelo! ¡Garantizado! Y eso cabal es lo que estoy pensando ahorita que estoy escribiendo esta mierda, sin revisarla ni ni verga, a lo puro bandido, viendo el reloj porque… ¡Ahorita empieza la maratón de MacGyver! Así que… ¡ASÍ QUE SE VAYA ESA MIERDA!

¡Órale!

Foto cortesía de Imágenes Gúguel. Debería citar fuente, pero así que se vaya esa mierda. ¡Ya es tarde!

13 jul 2010

LLEGAMOS A 100, MUCHÁ. YA ESTAMOS VIEJOS, PIOR QUE LOS CAMINOS


Sí, muchá. Coincidentemente llegamos a 100 entradas en el Muladar, así como que si nada, en menos de lo que canta un gallo. Agradezco de corazón a todas y todos los pisados que desde Mayo del 2006 hasta la fecha han estado al pendiente de todas estas muladas: leyéndolas, disfrutándolas, comentándolas, etc. Hoy, cuando todo debería ser algarabía y festejo en el Muladar, quiero compartir con ustedes un poema-narración en honor a uno de mis más queridos y recordados broders, recientemente fallecido: el Rudy, el Rudy Valle, el Rudy Coche, como le decían algunos de cariño. (Aquél se inventaba un vergo de nombres de personajes que han aparecido aquí a lo largo de las 100 entradas: Richi, Yensi, Tolo, Yerri, Güelinton, etc.; aparte de eso, me acuerdo que una vez, chingando, me dijo: ¿y por qué no te escribís una tu epopeya, pues?) Esto no es un epopeya, pero hagamos de cuenta que es un resumen de una epopeya (que no es la esposa de Popeye, no sian brutos). Un pequeño, entonces, homenaje no al Muladar, sino a él y a los que lo conocimos, por los grandes momentos vividos, por la amistá y el cariño. Dispénseme que la entrada 100 no sea la que muchos a lo mejor esperaban, pero no hace falta que le pongan coco si no quieren; es más, no hace falta ni que la lean. "Cuando pase el temblor", como diría la rola de Soda, Rex volverá al ataque, así que aguántenmela un cachito. Si quieren. Si no, ya saben dónde está el inodoro para irse a nadar un poco en estilo catarata y remolino.

LA BALADA DE LOS PERROS CALLEJEROS EN LAS ENTRAÑAS DE UN LUGAR LLAMADO JOCOTESBURGO (Y ALEDAÑOS)
una tarde de 1984
mi mamá, doña Mariíta, abrió el portón de la casa
una señora bajita entró
con un patojito agarrado de la mano
yo estaba en el llano
con mi pelota de plástico y mi cachucha roja
—se llama como vos, me dijo mi mamá
—también va ir a la escuela, fijate
es nuestro ahijado

y entonces jugué con él en el llano
ese patojito cejudo y morenito
jugamos pelota en el llano, tiritos
mientras mi mamá y su mamá
se tomaban un vaso de fresco en el corredor y platicaban
se llamaba como yo, mi tocayo
y no sabíamos jugar fut, pero jugamos

de ahí nos vimos en la escuela
en la Rafael Rosales, muy cerca de la iglesia
pero sólo hasta segundo primaria
porque de ahí me inscribieron en la Antigua
en la Mariano Navarrete, donde no había niñas
sólo varoncitos, y estaba un poco más allá del Pensativo
y donde me volví a encontrar con Alejandro
otro patojito que vivía en Los Llanos
y que había conocido en parvulitos

y resultó que nos hicimos cuates, los tres
con otros patojitos también, de Los Llanos
y de Jocotenango, callejeros todos
con nuestras cicles, en la Plazuela
en el sitio de mi casa, en las vecindades
chingando la pita en la feria del 15 de Agosto
jugando guerritas con naranjas, en el sitio
o jugando Galaga en las maquinitas...
en ese tiempo había una mara, Los Pulpos
y les teníamos miedo, y teníamos miedo
de que nos hicieran algo, Tuco, Lipe, Rigo
de que nos tiraran a la pila

de primero a tercero básico
estuvimos los tres en el INVAL
que de ahí se llamó INEBE
a un par de calles de la iglesia del Calvario
Rudy y yo en la Sección B y Alejandro en la A
a veces nos íbamos en burra
a veces nos íbamos en cicle, por los callejones
temprano, tipo 6 y media de la mañana

como Rudy y yo estábamos en la misma sección
chingamos la pita juntos, con otros patojos
el Morán, por ejemplo, con el que una vez nos expulsaron
teníamos doce o trece años
y yo casi nunca llevaba refa
y a Rudy le ponían siempre como tres panes
con huevo, con salchicha, con frijoles, con aguacate
y nos íbamos detrás del edificio de Artes Industriales
y aquél me decía —aquí nadie nos chinga
ni nos pide— y veíamos los árboles detrás de la malla
y platicábamos, nuestras ondas, nuestras muladas
y el trato era que yo comprara los Chatos
y él me daba de sus panes, y así, durante tres años

por las tardes íbamos a la Mecanografía Lee
los tres, con Alejandro, y nos gustaba una que se llamaba Silvana
y al salir, nos quedábamos jugando cincos
en el callejoncito en donde estaba la casa de Rudy, detrás de la Muni
y empezamos a jugar básquet, y empezamos a oír música
Michael Jackson, Milli Vanilli, Ace of Base
y a echarnos nuestros primeros cigarritos, a escondidas
y Rudy ponía su aparato de sonido
y llegó el rock y oíamos Caifanes, Héroes de Silencio
Radio Viejo, Bohemia, Ricardo Andrade y también
Metallica, Guns n’ Roses, Iron Maiden, a todo volumen
y hacíamos coreografías, como que fuéramos roqueros
con las escobas de la mamá de Rudy: doña Fulvia
Orion, Afraid To Shoot Strangers, Master of Puppets, So Fine
y los domingos nos íbamos al Jazz Gruta
a echarnos las chelas con el Otto, sí, los domingos
o si no, nos íbamos a zampar al billar de Kramer
con más mara: Piocha, Quincho, Mico, el Negro, el Gordo
los Minches, Shara, Yorch, Chirís, Arias, el Pigüe, Braun
Tavo, Cutío, Huevo, Chispas y algún que otro arrejuntado
a Rudy le llegaban los animales, imitaba cómo hacían
yata nii, les decía a los gatos y a los chuchos, los agarraba del pellejo
y los zangoloteaba, le daban nervios, pero era cariño
y le enculaban las licas de Van Damme
las de Steven Seagal, las de Ninja Americano
y nosotros lo molestábamos y nos burlábamos
porque se la llevaba de karateca
y andaba tirando patadas todo el día
una noche, para su cumpleaños, lo fuimos a buscar
abrió la puerta y nos tiró una patada, chingando
y se cayó de culo y se rompió su pantalón nuevo
mientras un patojo que vivía a la vuelta
vecino suyo, le quemaba una su ametralladora

de ahí nos estuvimos juntando en Los Llanos
a la vuelta de la casa de Alejandro
junto con otro puño de patojos pisados
Los COPS, nos auto-definimos, y sin hacer nada del otro mundo
los caqueritos de la Antigua nos hicimos/hicieron gruesos...
llegábamos con Rudy casi siempre juntos
aquél con su eterna chumpa de cuero
sus pantalones de lona apretados y sus botas John Deere
y de ahí nos regresamos juntos, haciéndonos compañía
aquél cruzaba por la calle que da a donde Don Clemente
y a veces me acompañaba hasta la Plazuela

en diversificado cada quien jaló por su lado
yo seguí en el INVAL, Alejandro se fue a la capirucha
y Rudy a Chimal, pero seguimos juntándonos
como siempre, cuates, amigos, hermanos
y aparecieron las primeras borracheras
las eternas chingaderas y las platicaderas
todo lo que nos hacía sentirnos bien, juntos
y los sábados nos íbamos a jugar básquet
y por las noches nos juntábamos en la Plazuela
y de ahí trasnochábamos sentados en la banqueta
de la calle de mi casa, saludábamos a mi viejo
cuando llegaba del chance, en su moto
y hablábamos de ir a la U, de ver qué putas hacíamos
con nuestra vida, con nuestros sueños

a veces yo no tenía ni para una mi agua
y Rudy no sólo me invitaba al agua sino que a lo que quisiera
—pedí, cerote —me decía en la tienda
era así, un desprendido, un compadre servicial, considerado
aquél se hizo traido de una chava, Rocío
y yo de la prima de ella, Nancy, de la Antigua
una vez, para el casorio de un familiar de ellas
yo no tenía ropa decente y Rudy me regaló una camisa
una camisa negra, que había comprado en una paca
y me dijo que me quedaba chilera y que me la regalaba
y fui con la camisa a la fiesta, echando chile
y mi chava me dijo que qué guapo iba

a Rudy le gustaba hacer pesas
a veces salía a correr, le gustaba subir al cerro
andar chingando en su montañesa, amarilla y verde
desde chavo decía que quería comprarse un su carrito
poner un taller mecánico, trabajar
hacerle huevos a sus viejos, tener sus chivas propias
y lo hizo, entramos juntos a la U
nos íbamos juntos en la burra de las 5 y media
pero por el chance, ya no siguió, se le hacía difícil
quería ser Ingeniero Mecánico, pero se quedó chambeando
de instructor de mecánica en donde se había graduado
era un cabronazo, con los motores, el Rudy

y se compró su carrito
y lo tenía ahí para lo que hiciera falta
para llevarnos a ver a un par de chavitas a Ciudad Vieja
en fin, para carrocearnos
y le gustaban las ondas militares
los aviones, las pistolas
nunca se ahuevaba, para los vergazos
y me defendía, y nos defendía
siempre haciéndole huevos a la mara
teníamos 19 años ya
y éramos inseparables
tanto, que como no teníamos celulares
aquél compró un par de walkies talkies
y casaquiamos desde nuestras chantes
las veces que nos daba güeva
salir a la calle

Rudy grabó un lado de un cassette de 90
con una sola rola: Espuma de Venus
de los Héroes, y la ponía en el carro
y se ponía sus lentes y recostaba el codo
en la ventana del carro y aceleraba
y me decía que le gustaría ir así
manejando como en las licas
en alguna autopista, con bruma gris
y árboles frondosos a los lados
yo sacaba mis Rubios rojos y le daba uno
para completar la escena, su escena
—¿no tenés mentolados? —me decía

buscando mejores horizontes
y siempre con ese deseo de superarse
Rudy agarró camino para el Norte
a probar suerte, de mojado, dos veces
vivió donde Charito, su hermana
y trabajó con su cuñado, pintando casas
pero según me contó, se lo llevó la chingada
no sólo para llegar sino para estar allá
sin papeles, sin amigos, semi-escondido
para que no lo deportaran

Rudy era experto en churrascos
se desmandaba por comprar la carne
y todas la ondas… y servirnos
los viernes o los sabaditos salía cevichito
le gustaba chupar fino: cubitas bien preparadas
güsquito o algo así, chela no tanto
le gustaba contarle a la mara la respuesta
que le dio mi mamá una vez que fue a buscarme
y yo estaba bien pisado de la goma
—está durmiendo, fíjese Rudy —le dijo ella
—es que anoche vino algo indispuesto.
lo contaba y se cagaba de la risa
—¡ja, indispuesto! —decía

más adelante, nos alegramos por él
cuando Ángel Gabriel vino al mundo, su nene
entonces nos dimos cuenta de que ya estábamos viejos
y de que había que agarrar formalidad
y todas esas ondas a las que nos tienen acostumbrados
en nuestras familias guatemaltecas
aquél con sus chance de mecánico
Alejandro con sus chances de Ingeniero Civil
y yo, el menos trabajador, con mis libros
mi rebeldía, mi bohemia y mis palabras
ya no nos veíamos como antes
de vez en cuando lo encontrábamos echándose
una su tortilla con carne donde Pancho
pero seguíamos siendo amigos y hermanos

hace cuatro años, cuando regresé a Guate
para ver si al fin me graduaba de la U
me encontré a Rudy una noche, enfrente de la casa de Piochita
teníamos rato de no vernos, ratales
aquél ya no vivía en Jocotenango
se había ido con su chava a Izabal y no venía muy seguido
me bocinó, parqueó su picop negro
se bajó y nos abrazamos, fuerte, con ganas
yo andaba triste, sabía que mi destino estaba en España
y verlo me alegró muchísimo: el resto de la mara andaba ocupada
y nos pusimos al día, hartando tacos mexicanos
recordando buenos tiempos, pelando a la mara
y luego fuimos donde Blas, a echarnos un par de frías

dos años después regresamos a Guate con mi chava
y una tarde de principios de enero volvimos a juntarnos
Alejandro, él, un primo suyo y este servidor
nos echamos unos litros en un barcito de la Antigua
y pasamos la tarde así: casaqueando, recordando
acabamos en mi casa, cheleando, tranquilamente
y, como dicen por estos lares, contándonos la vida
Alejandro jaló y amanecimos con aquél
como cuando éramos chavos, como si la noche fuera eterna
cuando nos despedimos, nos deseamos lo mejor
como siempre, un buen abrazo, un “cuidate mucho, cerote”

quién nos iba a decir que ese sería nuestro último abrazo
quién nos iba a decir que hace unos días
sonara mi teléfono a las 5 de la mañana
para enterarme, de boca de Alejandro, hecho mierda
que te habían matado, viejo, ¡quién iba a decirlo!
quién nos iba a decir que eso te iba a pasar a vos
morir así, de esa forma, cuando vos no matabas ni a una mosca
cuando vos a veces te pasabas de bueno, de ingenuo

pero, ¿qué se le puede pedir a un país
en donde la vida de la gente no vale nada, papaíto,
donde te quiebran el culo por cien varas,
donde morir así o peor es el pan de cada día?
una nación, un territorio hostil
que parece que no pertenece a la Humanidad
y que existe solo para decirle al mundo:
aquí la vida no vale ni pura verga, ¿estamos?
así es el pedo, ¿no? ni modo, dicen poray
hágale-güevos-tata, hágale-güevos-que-ya’stá-viejo

el sábado, pensando en vos, agarré aquea camisa que me regalaste
y me la puse, fijate, me la puse y me acordé del momento
exacto, cuando te metiste a tu casa y saliste con ella y me la diste
y desde aquí, desde una ciudad que ni a leguas es Jocotenango
brindé a tu salud, hermano, y oí todo el musicón que oíamos
y me envergué sólo, loqueando, desesperado, sin poder hacer otra cosa más
que darte, aquí, aquí mismo, en este espacio tan vulgar
unas últimas palabras y, entre lágrimas, agradecerle a la vida
por haberte conocido y por el simple hecho de que hoy
mucho de lo que soy, se lo debo a lo que vivimos juntos, viejo

para no cansarte, ¡descansá en paz, rey… y ahí nos chocamos!

Foto © Archivo personal: Alejandro Gálvez, Rudy Valle y Rafael Romero.

1 jul 2010

WAKA WAKA GUÁCALA ESA MIERDA


No quiero ser aguafiestas, muchá, pero ya merito se acaba la mojazón de medio mundo de pisaos: el Mundial Sudáfrica (Sud, de sudor y África, de… Mandela) 2010. Sí, en una semanita el máximo evento deportivo será historia. Lo digo así de solemne porque conozco mara engasada que ya está empezando a imaginarse lo mierda que será la vuelta a la realidá y los estados depresivos por la falta no tanto del fut sino de las espléndidas y monumentales narraciones de Corado, Velásquez, Pedro Saúl, Zanazi y demás profesionales de la televisión deportiva mulamalteca. ¡Noooo! Es duro, muchá, lo sé. Hay que esperar 4 largos años para volver a ilusionarse con ver a las supuestas 32 mejores selecciones somatando ese güegüecho de su nana para darle sentido a nuestras miserables vidas de obreros y pobres asalariados. El cine es caro, y si no tenés culito, pa’ qué pisaos. Los libros no nos interesan, y son caros. El teatro, ¿el teatro?, ¿qué esa mierda?, ni digamos. La tele aburre. El FB, con tato hijueputa que aceptamos y no conocemos, igual. ¡Lo sé, muchá, es una mierda! Pero pensémolo bien, no en caliente. La mara va andar con el moco caído un par de días y de ahí se le pasará y ya, como si nada, la misma mierda de siempre. Razones para pelársela del chance, hay; para no pasarle balón (sirva la metáfora) a la respectiva dueña de nuestros suspiros, también, ¿dónde se firma?; para juntarse a chupar con aqueos, puta, domingo a las 9 de la mañana o cualquier lunes, me extraña; para llevárnolas de Directores Técnicos, sobran, ¿acaso no todos llevamos un futbolista frustrado dentro pues?, y lo digo sin albur, jeje; para madrugar… bueno, depende dijo Pepito. La vida sigue, muchá. No hay que ser tan fatalistas, hombre. Además, seamos sinceros, hablando lo que es: ¡Mundial más cerote! Aburrido, sin goles, sin espectáculo. ¡Por lo menos hasta el día de hoy, en la víspera de los cuartos de final! Primero los octavitos, ahora los cuartos… ¡bien a verga vamos a parar! ¿Sí o no? ¡Ja, puta!

Créanme o no, pero la final del Mundial pasado, con el sholazo de Zinedín Zinedán (que rima con Laverina Laverán y mis güevos se te van) al mierda ese de Materasi marcó un antes y después en la historia de los Mundiales (hablo así por pura influencia de los narradores arriba mencionados, no se agüeven). Sí, muchá. Zinedán actuó como embrujado. Yo lo conozco y aquél no es así. Es bien tranquilo. Cuando casaquiamos, el que mata las moscas soy yo, aquél ni eso. Por eso se los digo. Fue es onda así como del mal agüero (no el “Kun”), un mal presagio que se confirmaría 4 años después, o sea, ahora, con pocos y malos goles, empates, una pelota mera rara, cagadas de los porteros, arbitrajes garrafales, debacles de potencias futbolísticas (Francia, Italia, etc., que se fueron a la verga más con pena que con gloria), pobre espectáculo, chistes imbéciles sobre Kaká, Chile, Elano y el ruidajal ese de las vuvuzelas, que parece que lo que hace es sedar a los pisados y por eso hay partidos que a la verga, un velorio es más alegre. Y es que no sé si es porque este Mundial lo esté viendo fuera de lo que es y de lo que viene siendo el territorio mulamalteco (para el anterior anduve por allá de pura chiripa), porque hace un vergo que no tengo un álbum Panini en mis manos o porque el cargo de tatascán del Reyno de Mulamala me absorbe todas las energías, pero como les digo, este Mundial se me está haciendo un cacho raro. Ningún equipo, hasta hoy, ni siquiera la Canariña ni la Albiceleste han sido lo que se dice CONTUNDENTES. ¿Con tus dientes?, se burla Richi, ganándose el pase directo a que lo ignoremos. Y sí, hagámoslo: ignoremos a ese mierda, que no sólo no le gusta el fut sino que además si le das una bola, la usa pa’ sentarse. Les falta algo. No es aquea mierda que uno diga: ¡Diosa puta, qué lujo, cuidadito pues! Nel, han ganado y punto, como se pueda, sin hacer tanta bulla. El futbol ya no es entretener, es ganar como putas sea. ¡Se entretiene uno más viendo chamuscas!

El único espectáculo se llama ¡Diego Armando Metadona! Puta, nel, o sea, Maradona, perdón, cerotes. Maradona. ¿Manolo el del Bombo? ¡Pa’ qué vergas! El show se llama Diego, se llama Maradona. Madona no, Ma-ra-do-na. Ese tipunco cerote celebra los goles como si él fuera el que los metiera. Vive en un estado permanente de… euforia. ¡A saber por qué! Me gusta su barbita, su trajecito, su joyería, su greñita. Cualquiera diría que es un mafias napolitano, un jeque de cualquier clan gitano, un Pedro Navajas… pero nel, es Diego, es Dios, es el 10. Bueno, era. Y bueno, normal que se ponga así, por poco me lo linchan en las eliminatorias al pisao. Yo no veo los partidos de Argentina por el equipo, sino por él, por Maradona, él es el espectáculo. No es Rooney quejándose de la porra inglesa. No es Cristiano diciéndole al cámara que no lo grabe a él y escupiendo. No es Cannavaro consolando a sus compañeros. No son los casi vergazos entre ellos mismos de los franceses. No, el espectáculo se llama Diego.

Como notas curiosas y, me honra decirlo, justas y necesarias, voy a mencionar un par nada más, para no aburrirlos. Una, la de mi homólogo, el mandatario nigeriano, que suspendió dos años a su selección por bajo rendimiento en el Mundial. Dos, el arbitraje de Batres en el próximo partido entre España y Paraguay. Con lo de Nigeria, no es para compadecerse de los negritos cerotes: ¡todos juegan en el extranjero! En la Liga Española, en la Premier, en la Liga Francesa, etc. Entiendo perfectamente la vergüenza de su Presidente. Lo menciono, porque iba a decir que lo mismo deberíamos de hacer con los muchachos de la Azul y Blanco, pero pensándolo mejor, tampoco hay que copiar las mierdas, en lugar de dos años, deberíamos suspenderlos tres o cuatro, a ver si escarmientan los ridículos cerotes. Es la verdá, muchá, y como dicen los revolucionarios de corazón, sólo la verdá nos hará libres. ¡No, pirir! Lo de Batres es realmente un mérito. Lo he visto pitar pocas veces, pero si los de la FIFA lo designaron para un partido de cuartos de final, por algo será, ¿no? Claro, los versados en el deporte rey (más los españoles que los paraguayos) están pegando el grito en el cielo, porque cómo va a ser que un árbito de la CONCACAF (Con, de Concepción; Ca, de Caca y Caf, de cafetal, o sea, Concepción caga en los cafetales) y de la Liga Mulamalteca pite un partido TAN importante. Excusas. Ninguno de los dos confía en su futbol, al igual que el resto de selecciones, por eso este Mundial deja mucho qué desear. Porque aquél es mi compatriota, y nuestro compatriota, mulamaltecos y mulamaltecas, hay que apoyarlo y desearle mucha suerte y esperar que saque a relucir su talento y pite lo mejor que pueda. Chilaverch, o sea, Chilavert dice que Batres es una viva mierda. Y Rex dice que Chilavert no debería ni aparecer públicamente, porque está hecho un perfecto marrano. Y verlo, da basca. Saludos, porterito, o sea, puerquerito. Pero de ahí, que gane el mejor.

Y ya para acabar, situándonos en nuestras costumbres mulamaltecas, risa me da que la mara se tome esta mierda de los Mundiales tan en serio. Me llegó el norte de que unos cuates, ya con un par de pares entre pecho y espalda, acabaron en las manos, o sea, dándose verga al final del partido de Argentina y México. Unos le iban a Argentina y otros, sólo por chingar, empezaron a apoyar a México. El colmo es el siguiente: mara apoyando a dos de los países con más EGO del continente americano. ¡Cómo putas! ¿Acaso no sabemos que para un argentino o un mexicano Mulamala no existe? Me extraña, muchá, me extraña. Y siempre ha sido así: los mulamaltecos nos vemos en la necesidá de apoyar a cualquier otro equipo, tomando en cuenta que Mulamala como que nel. Si no es a esos equipos que acabo de mencionar, es a otros: Brasil, Italia, Inglaterra, España. Ahora bien, pregunto: ¿cuándo putas cualquiera de esos países va apoyar a Mulamala? ¡CUÁNDO! ¡Nunca, muchá! ¡NUNCA! Ah, no, pero si tenemos que darnos verga por Brasil, por Argentina o por Estados Unidos, incluso, nos damos verga. ¿Qué putas esa esa mierda? Y luego salen los eslóganes trillados de: Latinoamérica unida. Cien por ciento latino. Como diciendo: más vale apoyar a una selección latina que a una fuereña. ¡Hasta cuándo vamos a seguir estancados en frases mierdas, muchá! ¡No ven que esa unión latina de la que tanto hacen alarde no existe ni siquiera en el futbol! El mundo se mueve por intereses, intereses creados. Estamos en el siglo XXI, majes. Si hay un partido entre Mulamala y Costa Rica, por ejemplo, y le preguntamos a un uruguayo o a un chileno que por quién va, seguro que nos dice algo como: ¿quiénes juegan pues?; me da igual quién gane; ¿dónde queda Mulamala?; ¿hay Ligas ahí?; no estoy viendo el partido; si vos sos de Mulamala, pues por Mulamala; por ninguno de los dos, etc. Ah, no, pero nosotros nos damos verga por apoyar a cualquier equipo mierda de esos. Ah, no, pero nosotros seguimos con nuestros eslóganes de poder latino, latin power, latinos unidos jamás serán vencidos, y patatín, patatán. ¡Mámenme la verga!

Y eso es el Mundial, pisaos. ¡Saludos les manda Zakumi! ¡Un leoncito para todos mis cuatazines en el mes del orgullo gay-mamey-háganme caso!

¡Que gane Ghana, que ya lleva lo de ganar en el nombre!

5 jun 2010

HASTA EN LO DE PATRIOTISMO SOMOS BUENOS, TATA



Son las 11:23 de la noche, me sirvo un té para apaciguar mi conciencia y le platico de vos a mi chifonier… ¡Jaaaa! No, ya en serio. Fijensé muchá que anoche encendí la compu y me senté a revisar los veintitantos mil correos que recibo al día. Para variar, tenía uno del Cuache, ciberadicto declarado y cuate mío desde hace ya un par de años, aunque no nos conozcamos en persona. Rex, mirá este videíto que encontré por ahí, qué cague de risa, el mierda ese del Arjona, y me puso un link de Yutub. Me entró curiosidá y lo vi. Más que cague de risa, estaba ingenioso. Se lo echaron en algún programa chileno o de poray, y más que todo es una burla a Arjona y a sus rolas. En la mayoría de comentarios se notaba que el pobre maje no es precisamente una monedita de oro: casi todos lo mandaban a la quinta mierda. Como el pisado lo que hace en Chile y Argentina es mojarles el calzón a un vergo de pisadas, supongo que es comprensible que lo odien, sobre todo, los pisados, las lesbianas, las frígidas, las feas (las que leen Vanidades y Cosmopolitan para consolarse un poco) y las reprimidas. Y, ¡faltaba más!, los pseudointelectuales. Como a mí la mara de por esas tierras ni fu ni fa, no tengo nada qué decir al respecto. Allá ellos. Lo que me llamó la atención (lo sospechaba, pero andaba haciéndome la bestia) es que de los comentarios uno puede ir a parar a foros y de los foros a los blogs y de los blogs a los grupos de Feisbuc, al Tuiter y demás mierdas y, a esto me refiero, a darse cuenta de que hay un vergo de toda esa mara anti-Arjona que es… ¡mulamalteca! Si uno se interesa un poco en saber quién es cada uno de estos cuates, se dará cuenta de que bueno, qué se le va a hacer, por lo que se ve, la mayoría no son precisamente unas lumbreras; es más, por incluirlos en una categoría decente, podría decirse que son unos Don Nadie. Pero en fin, hay que aceptar eso de la libertá de expresión, que le dicen.

[PARÉNTESIS: Antes de continuar, aclaro: a mí la música de Arjona me es indiferente, ni me quita ni me pone. No la oigo. Si la ponen en la burra y hay que oírla, pues se oye, pero nada más. Es más, no soy devoto de los cantautores/compositores hispanoamericanos ni de los baladistas, trobadores urbanos, rurales o lo que putas sean. Hablando lo que es, como diría aquél que les conté, no me gustan, más de alguno me aburre y, musicalmente, no me aportan nada. Pero ahora bien, que no me gusten o me aburran no quiere decir que me caigan en la verga y que aproveche a la mínima para mandarlos a comer mierda y, si no es mucha molestia, desearles que pasen a mejor vida. ¿No sería más fácil simplemente NO oírlos? ¿Qué gano con tirarles mierda? Pues sí. Yo me voy a lo fácil, muchá: ni los oigo ni me interesa lo que hagan o dejen de hacer. Y punto. CIERRO PARÉNTESIS]

Continúo. Lo único que me une a mí con Arjona es el terruño: Jocotesburgo (Jocotenango, Sacatepéquez, para los que no le atinen al vocabulario del Muladar). Como muchos ya sabrán, aquél también nació ahí. Según me contaron mis señores padres, vivió sus dos o tres primeros años en la esquina de la calle donde vivimos nosotros. Por ahí hay unas fotos de sus tatas con los míos, cuando el cuate (yo menos) había nacido. Y precisamente por esta casualidá y por lo que significa ese nuestro pueblo para mí, es porque escribo esto. Nada más. No vengo a defender a nadie. Y menos, a alguien que no necesita que lo defienda nadie. Tampoco quiero hacerle propaganda, porque tampoco la necesita. En el mentado videíto mencionan a Jocotesburgo, por eso dije: puta, jajaja, pasen adelante, bienvenidos a Jocotesburgo, cague de risa. Fue como si me pellizcaran los güevos. En fin. Independientemente de la nacionalidá de los detractores de Arjona, parece que la mara no ve con buenos ojos las formulitas retóricas de las letras y de las rolas de este cuate. Sus metáforas cansan. Sus símiles (al diccionario, majes) no se sabe si son cursis, rebuscados o trillados. Ni los mismos que lo critican lo saben. Filosofía barata y facilona, dice que dicen. La cosa es que cae mal y punto. Arjona cae mal. Él y su música comercial. Y sus letras. ¡Qué belleza! Resulta que el vulgo se nos pone fino. Se nos pone exquisito y exigente en un abrir y cerrar de ojos. O sea, el vulgo hablando de for-mu-las y de poesía. ¡Como si en Mulamala abundaran los buenos poetas! ¿Qué tal? Delimitando y contextualizando, el vulgo mulamalteco (porque ya lo dije, el resto de Latinoamérica y del mundo no es de mi incumbencia) que consume Reguetón, Chente, Shakira; que lee Harry Potter y Crepúsculo; que mira series mierdas en la tele; que lee a Coehlo, a Dan Brown, a Dale Carnegie; que la única forma de expresarse que tienen es la cursilería y el patetismo (on-line); que ven películas tipo Transformers, Avatar y Iron Man; y un chingo de mierdas más creadas y requetecontra pensadas para ser vendidas gracias a precisamente eso: fórmulas mierdas, se pone sus moños con un pisado que, a nivel musical y nacional, ¡no tiene comparación con nadie! ¿Acaso hay otro… qué digo otro… acaso hay dos o tres pisados más nacidos en Mulamala con la misma trayectoria de este maje? ¿LOS HAY? Si los hay, sáquenme la madre y mándeme el dato porque NO ando al día. En serio, HÁGANLO. Háganme comer mierda. EN SERIO.

Como les vuelvo a repetir, a mí la música de Arjona, por muy paisano que sea, como que gracias pero no gracias. Y me asincero. Pero lo hago con respeto. Porque con la trayectoria que tiene sería ridículo que un pelagatos como yo tuviera el atrevimiento de criticar destructivamente a un mulamalteco que, OBVIAMENTE, no le llego ni a las patas. Para otras ondas me la puedo llevar de ishto relamido, pero para esto no, muchá. ¿Por qué nos cuesta tanto ubicarnos? ¿Por qué actuamos como si fuéramos importantes cuando somos uno más entre el puñajazal de mara? ¿Por qué esa manía pisada de mamarles la verga a los extranjeros y tirarle mierda a los nuestros? ¿Por qué esos grupos de ridículos hijos de puta clamando: Dios, déjanos a Cerati y llévate a Arjona? ¿Cuándo putas aceptó SODA STEREO venir a una país como el nuestro? ¡JAMÁS, pedazos de mierda! Simplemente porque NO era un destino favorable. ¡Y se los dice un maje al que le encula SODA! ¿Por qué esa maña mierda de hablar por hablar? Yo vivo en Mulaña y hay un pijazo de mara aquí que sabe que nuestro país existe gracias a un pisado que se llama Ricardo Arjona. No saben que Mulamala existe por vos, lector. Ni por mí. Ni por mis cuates. ¿Por qué nos cuesta tanto notar las diferencias? Y ese es el pedo, muchá. Lo mierda que somos y el supuesto patriotismo que nos adjudicamos sólo cuando nos conviene. ¡Ni siquiera he chupado lo suficiente como para guaquiar, pero ya guaqueo! ¡Asco culero!

¡Soy mulamalteco y qué pisaos! ¡Soy mulamalteco y qué jodidos! ¡Mulamalteco hasta la verga y qué putas! ¡Cien por ciento mulamalteco y qué chingados! ¡Soy mulamalteco a mucha honra! ¡Soy mulamalteco le duela a quien le duela!

Nuestro patriotismo es tan patético que se reduce a puras frases. Y encima, frases que lo único que dicen es que somos unos resentidos, que damos por hecho que nuestro país es una mierda y hay que reivindicarlo. Si no fuera así, ¿por qué chingados agregamos el “y qué pisaos”, “le duela a quien le duela”, “a mucha honra”? Esa actitud brincona lo dice todo. Si yo creo que algo es la mera verga, no necesito brincar para defenderlo. ¿Me explico? Me gusta Mulamala. Soy mulamalteco. Así de claro. Así, a secas. Esas frases no necesitan un complemento. ¡Es que hasta en eso la cagamos! A parte de eso, que a simple vista es algo sin importancia, está esa onda de querer machetearnos entre nosotros. No sé si sea parte del legado de la Guerra Civil, pero puta muchá, yo creo que ya estamos grandecitos para salir con esas muladas. Arjona puede ser lo que cada uno quiera. Puede ser una cagada, una mierda, un producto… pero aún así es nuestro compadre, es mulamalteco. Si no nos gusta, no hace falta que le tiremos mierda. Basta con que no lo hagamos caso y no compremos sus discos. ¡Y ya! ¿¡Tan difícil es esa mierda!? Es frustrante ver a gente hablando de patriotismo. Esa gente que se desvive para promocionar algo que pasa en Mulamala, solo para que la mara vea y se lo celebre. Esa gente que te tacha de malinchista si no te involucrás en ondas sociales que tengan que ver con Mulamala. Esa gente que va a gritar al Mateo cuando juega la Azul y Blanco. Esa gente que se rasga las vestiduras con el show de la Teletón. Esa gente que te habla del folclor y de las costumbres de Mulamala como si quisiera evangelizarte. Esa gente que cuando mira una foto del INGUAT se hinca y chilla. Esa gente absurda, estúpida e hija de cien mil quinientas putas que se llena la jeta con mamadas sobre ser mulamalteco.

Si le tirás mierda a tu mara, a tus propios paisanos, a mí no me vengás con mierdas, papaíto. Ni vos, mamaíta. Nel, no tengo oídos para esas tus mierdas. Madurá primero. De ahí andás hablando mierdas. Quejándote. De ahí andás chingando a la mara porque no es patriota, porque no apoya a Mulamala, porque sí que la gran puta. ¡Nel pastel! ¡Andá’ver que te güeviás! Mulamala es lo que es porque los mulamalecos queremos que sea así. ¡Ubicate! Son las 11:26 de la noche y me voy buscando otra galaxia. Tu mirada ya no es como la pintó el pintor. Si me dices que sí, no lo pienses cinco veces. Camuflagéame tu amor y dime que estoy vivo.

Cuando vos, sí, vos, reíte, sí, vos, llenés un estadio y la gente llore cuando escuche tu nombre y las pisadas te tiren sus brasieres y calzones, hablamos. No va'cer falta que me busqués, yo mismo vuir para que me des verga por hablar hoy tanta mulada. ¿Te parece el trato?

Foto: Ricardo Arjona, de güirito, en Jocotesburgo o poray.

19 may 2010

¿QUÉ TAL VOS PEDAZO DE MIERDA?


Más allá de la vulgaridá y la patanería que nos caracteriza a los mulamaltecos, está el cariño y el afecto que le tenemos a nuestro prójimo, especialmente si es de nuestra prole o de nuestro círculo de confianza, o sea, familia y amigos. Porque ese cariño es inmenso, se lo demostramos maltratándolos, dándoles un su vergazo o mandándolos a la verga. ¡Y no hay clavo pues! ¡Todo es de cariño! Como dirían los curas: ¡Ah, pero qué dicha! Bien, ahora que están de moda las redes sociales y tanta mamada de ésas, me llama mucho la atención la manera en la que nos expresamos y cómo, a lo largo de los últimos veinte años, hemos transformado el lenguaje. En el mentado Tuiter, por ejemplo, la mara escribe cada caballada para responder una simple pregunta: ¿Qué estás haciendo? (En mulamalteco sería: ¿Qué haciendo?, omitiendo el verbo-no-sustantivo, como diría Ricardito). Pero olvidémonos de lo virtual, en donde todo son puras poses y la mara se mata con sus propias “frasesitas” y vayamos a la realidá. Una simple pregunta, de las que vienen en todos los putos libros para aprender idiomas, y el vergo de respuestas que confeccionamos con nuestra divina sabiduría popular y mundana, conforman uno de nuestros más preciados tesoros como aborígenes mulamaltecos. La pregunta estándar (¿Qué tal?) y las respuestas estándar (Bien, Mal, Más o menos) han quedado prácticamente refundidas en las enaguas de la Historia para dar paso a una gama (como las galletas) de variantes que, vayamos a donde vayamos, nos identifican igual o más que la maña de hartar Pollo Campero con tortillas o de echarle limón y sal a las frutas, estén verdes o ya no tanto. Para ejemplicar lo que estoy diciendo, vamos a suponer el inicio de una conversación ficticia en la que Pajunche (Egmidio Gallina Molina) llama por teléfono a Yensi (Yensi Lionel Búcaro), cuates desde que se chupaban los dedos (no juntos, aclaro; nada que ver con "estimulación temprana").

Miremos:

El Pajunche podría empezar así: ¿Qué tal vos pedazo de mierda? ¿Qué putas vos cerote? ¿Ónde andás vos mierda? ¿Qué tal vos talega? ¿Qué pasiones rey? ¿Qué uts? ¿Qué haciendo vos caca? ¿Por qué no contestás esa tu mierda? ¿Qué pasó vos caraculo? ¿Qué putas vos condón usao? ¿Qué tal vos miel? ¿Va’ber algo vos Tono? (Yensi se llama Yensi, no Tono; Tono es el güeco que vende chicles en la esquina) ¿Qué tal amanecistes chula? ¿Qué putas maje? ¿Qué onda vos atol? ¿Qué dice el Yensi? ¿Qué te hicistes añoche vos pisao? ¿Qué putas máster? ¿Vas a venir vos hijuelaverga? ¿Ideay? ¿Qué onzas? ¿Qué se va a hacer? ¿Ónde repisaos andás metido vos? ¿Qué ondas loco?

Y el Yensi podría contestar así: Dos qué tres, fijate. Regular tanteado. Pelándome la estaca. Echando la güeva. Con un sueño de la gran puta. Bien pisao de la goma. Haciendo como que chambeo. Palideando hambre. Sin billete. Cagón desde del domingo. Atalayando a aquea. Tranquilón. Con dolor de ñola. Hartando un cacho. ¡Cuajuando vos hijueputa!. Echándome una chela. Aquí, mirá, para vergazos. ¡Bien tronado, jajajajajaja! Viendo culos en el parque. Sin un len, vos mierda. Con clavos en la casa. Maleado con mis viejos. De puro peluche. No tengo batería. Jalé con aqueos y de ahí me vine a la casa. Aquí pasándola. Enputado con aqueche. Viendo qué putas harto. Sin ni verga que hacer. De relax. Dando vueltas en el carro. Hasta la verga, ya sabés. Arralado. En el chance, ¿dónde más? No puedo hablar, viejo, orita te llamo. Algo azulón. Hasta el queque. Con el culo en la mano, a aquea no le viene. Cagándome del frío. Dizque estudiando. Lustrando mis rieles. Viendo tele. Desvelao, maje. Bien cerote del catarro. Echado, rascándome los güevos. Buscando chance. Haciendo cola pa’ pagar la luz. Orita llego, sólo me echo un baño. Bajándome musicón. Con dolor de muelas. Ya algo entonado. Bañando a la chucha. Lavando el carro. Malo del estómago. Con un calorón de gran puta. De bajón. Paranoiando. Echando puta, cerote. Todo adolorido. Quitándome la goma. Papaloteando. Bien jodido, fijate. ¡Bien a verga viejooooo! Haciendo unos mis chapuces. Algo garañón. Libando con aqueos aquí abajo. Todavía ando ganosón. Friqueando. Alegrón. Viendo a quién sangro. Yo, nada, ¿enprestáme diez varitas? Aquí, mirá, bien portado. Yo hoy ni ver el guaro puedo.

En fin. El Pajunche podría preguntar cualquier mierda y el Yensi podría contestar cualquier otra mierda. Exactamente como lo haría cualquier pisado de nosotros, ¿o no? Los ejemplos que les comparto son pocos, son los que se me ocurren ahorita, pero hay un chingo. Cada pisado tiene sus frases preferidas y la verdá es que a la hora de la hora, cada quien se expresa como le sale del culo. Bueno, también depende del día, de la hora, del estado ánimo, de dónde andemos. Como les mencionaba antes, a Rex le da mucha curiosidá esa onda del Tuiter. Sí, porque te permite algo que en Mulamala casi no hay: libertá de expresión (siempre y cuando la sepás usar, eso sí), pero la mara (la mayoría pues) no lo usamos bien y no lo aprovechamos. En lugar de poner lo que rialmente estamos haciendo, nos dedicamos a poner estupideces creyendo que así somos más interesantes. Nos la llevamos de puetas (Cantinflas dixit), filósofos, sociólogos, psicólogos, políticos y un vergo de mierdas más, chafiando citas citables y cursileriando, pero raramene decimos exactamente lo que estamos haciendo (comiéndome las uñas, sonándome los mocos [y/o reciclándolos, que hay ser ecológicos], quemándole el pan a la mújer, entretenido viendo Porky, acabando de cagar y sin papel, carroceando a la puta de mi suegra, echándome el respectivo cigarrito [después de un palito], dando un mi colazo onde las leidis, viendo ónde consigo algo de monte, chatiando con diez reinitas que no conozco pero que parece que sueltan, escaniando todos los álbumes de fotos que hay en la casa para zamparlos al Feisbuc, volándome una paja con los catálogos de ropa interior de Avón, saliendo de Agencias Way de enganchar una mi estufita, rasurándome la verga para que se vea más grande, esperando a mi nana que no se apura con la cena, eccétera, eccétera, eccétera)

¿Qué nos cuesta ser sinceros, majes? ¿Nos preocupa el qué dirá la mara, el qué van a pensar de nosotros? ¿Sí, vaa? Eso es lo más cague de risa, porque en realidá diga lo que uno diga, escriba lo que uno escriba o ponga lo que uno ponga en cualquier red social, blog o lo que putas sea, siempre NOS estamos delatando. Según uno, la mara se lo cree todo. Según uno, la mara no lee entrelíneas, no intuye, no observa. Pues yo que yo, no me confiaría. Una frase pisada o cien, da igual, pueden decir un vergo de nosotros. Es así, muchá. Un arma de dos filos. Un machetío de dos filos, tipo cuma esa mierda, de las que usan los maistritos pa’ podar la grama. ¿Y todo este vergueo a qué viene, vos Rex?, me preguntan el Pajunche y el Yensi vía teleconferencia desde sus respectivos palacios. Pues en que a veces el mismo lenguaje, esa riqueza de jerga que manejamos, incluso, nos puede ayudar para simplemente no decir absolutamente NI VERGA. Hay tanta información rolando en el espacio virtual, pero poco contenido. La mara pone por poner, habla por hablar, actualiza por actualizar, saluda por saludar, copipeisteya, repite, pero en realidá no está diciendo ni verga, no está diciendo nada nuevo, no está comunicando. Un puro bla, bla, bla. Un “mírenme, aquí estoy yo también”. Hay quiénes simplemente NO tienen ni verga qué decir, pero dicen. ¿Y qué hacen al final? ¡Se dan color! Hacen pública su condición, porque en muchos casos es una onda que se percibe. ¡A eso me refiero, muchá! Saturan el espacio virtual. Caen en la terquedá, en el ridículo, en la lástima. ¡Y aburren los pisaos! Y sí, para que no se me vayan a poner para vergazos, YO también me incluyo.

Rex encabeza la lista.
Rex es el ejemplo perfecto.
Rex debería de ser el primero en hacer sho.
Lo que Rex diga a Rex le pela la verga.
¡Aleluya hermanos!

Pero volviendo al tema, ¿qué se cuentan, mis bellezas?, ¿todo bien?

¡Digan algo majes!


La fotía, como siempre, extraída de algún blog ajeno: http://transformaelmundo.files.wordpress.com/2010/02/conversacion.jpg

24 abr 2010

MÁS DE AQUÍ QUE DE ALLÁ, ¿ASÍ ERA VOS INDIA MARÍA?


Anónimo said… Tan ridículo: ahora dice que habla como español, ya se le olvidó donde nacio, crecio y aprendió a hablar! parece paulina rubio.... dijo alguien por ahí refiriéndose a mi persona después de haberme oído hablar vía Escaip. Y muy bien. Sea quien sea, al menos tuvo los güevos de decirlo. Si hubiera sido más cabrón para decirlo, le habría contestado ahí mismo, pero como lo único que veo (ustedes podrán pensar lo que quieran, ya saben) es que es un pobre imbécil, quise mantener la compostura y venirme aquí, a mi casa, a compartirlo con la mara. Voy a dejar pasar las tildes, por hoy. Lo del anónimato no es nada nuevo. Ya sabemos cómo somo muchos mulamaltecos de cobardes. Así que no le voy a dar más vueltas al asunto. Es más, antes de que siga, aclaro: a Rex esos comentarios le pelan la verga; lo estoy usando nada más, ya que es rial, para fundamentar una entrega más del Muladar. Sigamos. Dado que por razones personales no vivo en Mulamala desde hace ya unos cinco años, reconozco que mi manera de hablar se ha visto afectada por mi vida aquí, en Mulaña. Es algo que pasa simplemente porque ya no hablás ni te relacionás con mulamaltecos como lo has hecho toda tu vida. Es un fenómeno lingüístico —disculpen tanta seriedá, muchá, pero tengo que decirlo así—, que está relacionado con la integración y la sobrevivencia. (Conozco gringos, alemanes, ingleses, etc. que hablan puros mulamaltecos… ¿Malinchismo? Nel: Integración, chavos.). Para quienes NO lo saben: NO ando de turista. VIVO aquí y hago todo lo que hace cualquiera que VIVE en el lugar donde VIVE. Y los que YA NO viven en Mulamala, como yo, saben perfectamente a lo que me refiero, no me vayan a decir que no, cerotes. Porque encima de que uno está lejos y muchas veces solo, tiene que aguantar estas mierdas. ¡Ja, puta! Lo que el pobre imbécil cree saber y da por hecho, como si me conociera y supiera qué putas pienso o qué putas siento, es que porque mi acento haiga cambiado un poco, me la llevo de mulañol y ya me olvidé de donde vengo. ¡Ja, mírenselo al cerote! O sea, el nene (como muchos más, lo más seguro) se atreve a afirmar algo que no sólo no es cierto sino que contradice totalmente el estado en el que mucha mara que vive lejos de Mulamala (no todos) se encuentra: con unas ganas de la gran puta de regresar… ¿o me van a decir que no?

Por necesidá o por voluntá propia, vivir fuera no es fácil ni tampoco significa que uno se olvide de sus raíces (¡serás güisquilar, pues pisao!). Eso no se puede, muchá. ¡Ni los exiliados, que tienen sus motivos, pueden! Pero por lo que se ve, todavía hay mara que como que no lo digiere. Los que me conocen bien saben que muchas de las mierdas que hago, el Muladar es un claro ejemplo, son precisamente porque necesito mantener viva esa conexión con Mulamala, con el ambiente, con las chingaderas, con las muladas, con mi familia, con mis cuates. ¡Y lo he dicho un vergo de veces! Es más, en esa entrevista que me hicieron, también lo digo. Hablo de esa nostalgia pisada por tu tierra. Pero parece que hay pisados que no saben ni qué putas significa esa palabra y menos lo que se siente. Se fijan en detalles mierdas (como el acento o tu forma de hablar) y ya con eso se creen con derecho a decir mierdas sobre vos y a señalarte. Si nos ponemos con ésas: ¿por qué no le tiramos mierda al pijazo de mulamaltecos que viven en los Yunaited y que hablan inglish, espanglish, chapín o una mezcla de todo junto, conviviendo incluso con más mulamaltecos? ¿Qué? ¿No decimos nada de su americanización ni de su chicanización, que es más pisado todavía? ¿AH? ¿No, verdá? ¿Por qué? Porque entendemos que YA no viven en Mulamala y que le están haciendo güevos ahí y, aunque no lo haigan querido, se les pegó esa mierda de acento y ya estuvo. Al menos yo lo entiendo. Porque también soy inmigrante, sé cómo es esa mierda. Como también entiendo que le pase lo mismo a los que viven en Argentina, en México, aquí, en Francia o en Cuba. ¡El acento local aplasta al acento que llevás de tu terruño, maje! Es así, muchá. Está comprobado. Y ya dependerá de uno si es cabrón o no para saber hablar de una forma o de otra dependiendo en donde se encuentre. En el caso de Rex, a los dos días de poner pie en Jocotesburgo, ya no le vas oír ni un puto «vale» ni una conjugación en «vosotros». Y así, un cambio de chip y tapada la marimba.

Ahora bien, lo preocupante y ridículo (y ojalá el mentado Anónimo se diera cuenta de esto y lo recriminara) es que VIVÁS en Mulamala y pretendás hablar como extranjero. Eso sí, y coman mierda los que me lleven la contraria, eso sí que es realmente PATÉTICO. Y no me refiero al inglés, muchá. Ésa es otra historia, que a ver si la platicamos otro día más despacito. Porque, no me vayan a dejar mentir, hasta donde yo sé, en Mulamala nunca hemos dicho: pinche, pibe, mola, curro, pendejo, boludo, ché, hostia, concha, pana, chido, guay, cul, luser… ¿o sí? Porque por mucho que chambiés, chatiés o te relacionés con mara de otros lados, ésas NO son nuestras palabras ni nuestras expresiones. ¿En qué quedamos? Y muchá, si no saben a lo que me refiero, es porque no están en Feisbuc o no tienen Tuiter. Los que sí, fíjense bien en las caballadas que muchos mulamaltecos VIVIENDO en Mulamala ponen a diario. Ahí es donde uno dice: ¿Qué putas? Moda o no, ganas de llamar la atención o no, ¿hay que aceptarlo, así, calladita la boca? O sea, no hay que decir nada cuando un pisado, porque le da la gana o porque pretende ser alguien que NO es, se expresa como NO mulamalteco pero hay que pegar el grito en el cielo cuando alguien que VIVE fuera lo hace por necesidá o para facilitar el hecho de ser entendido en el ámbito en donde se desenvuelve día a día. ¿Así es la mierda? ¡Pues excelente entonces! ¡Me cago de la risa! Estén de acuerdo conmigo o no, tengo que decir que independientemente de tanta explicación pisada (esto va para vos Anónimo y para todos los mierdas como vos que piensan o han pensado así de mí o de cualquier otro cerote): yo me expreso según mi entorno, siempre tratando de ser coherente con lo que soy, con lo que pienso y con lo que considero. Y si no te gusta, pajiate o algo. ¿Qué soy yo? ¿Tu dador de placer? ¿Te tengo que gustar? ¿De veras pensás que me parezco a Paulina? Mi vida en Mulaña es un hecho circunstancial, nada más. Aunque pase cien años aquí, en Croacia, en Guinea Ecuatorial o en el mismísimo fundío de tu madre, sé quién soy y sé perfectamente de dónde vengo y, aunque en Mulamala siga habiendo babosos como vos, Anónimo, y por mucho que me caiga en la verga que la onda sea así, estoy orgulloso de compartir mi identidá y mi idiosincrasia con vos y con todo aquél que se parezca a vos, o que piense como vos. ¿Qué te parece? Y ya para despedirme, sólo una cosita: si tu comentario tiene algo que ver con patriotismo, me vas a disculpar bastante, pero estás muy… pero muy aventado a la mierda. Estamos en el Siglo XXI, tatita.

Adiós pues muchá, siempre por la sombra.

Fotía del mero archivo perso… anal.

6 mar 2010

SI MIRAN A LA CHAYO, DÍGANLE QUE SIGO VIVO


Ya sé que me van a decir que qué pisaos les importa, pero fíjense que hace unos diítas salió viajecito: me tocó ir a uno de esos congresos tipo G20 que tan moda están ahora, sólo que éste era para mandatarios honorarios, vitalicios y ficticios, o sea, ¡de más nivel pues, ja, puta! Nos citaron en La Haya. (Miren cómo muevo de bien las cejas). Haya o no haya frío, yo voy, dije en mis adentros. Como no le atinaba muy bien dónde quedaba, abrí el tercer tomo de la Océano y me puse al día. Hablando para que me entiendan, en La Haya se juntan los meros sholones y de vez en cuando le arruinan la fiestecita a los genocidas, o sea, los mandan a llamar los del Juzgado, les dicen que se aplasten en una tabla de caoba, rústica, (“banquillo”, dice que le dicen) y de ahí los entamban. El motivo del Congreso tenía que ver con esa onda. Según caché: nos necesitaban para empezar a armar la lista de candidatos y a ver a qué hijuesesantamil putas le metíamos la verga (“hasta que miraran las luces Campero o alguna figurita de la era cenozoica en versión 3D”, agregaría yo si me tocara echarme un mi espich) en esta nueva década. Cada uno teníamos que mandar un fólder tamaño carta (forrado, emplasticado y con gancho) con datos confidenciales de nuestros candidatos, o sea, fotías polaroy (íntimas: dediando gatos, embadurnándose su propia caca o siendo latiguaziado por sus choferes, en bolas, cuerito y brillantina), tarjetas del día del cariño (dedicadas a sus amantes, la mayoría sirvientas casadas, y a ellos mismos, usando nombres falsos), facturas de compra de fusiles (trescientos quetzalitos na’más, tampoco es que desperdiciaran), boletos de ornato, entradas al cine, invitaciones de primera comunión de sus nietos, recortes de La Extra (en muchas de las últimas páginas salieron sus hijas y ahijadas enseñando “pastelito”), servilletas con mensajitos jocosos (“cada vez que oigo ese taconeo tuyo, se me… ilumina el día”; “a ella no la quiero, te quiero a ti, mujer, entiéndelo”), clínecs usados, etc.

¿A que no adivinan quién era mi candidato? Va, les voa deletriar un cachito para que se vayan imaginando: E, de ECZEMA; F, de FLATULENCIA; R, de RAQUÍTICO; A, de ASCO… ¡Ahhh! ¡Adivinen el resto pisaos!

La mierda fue que la circular que nos mandaron venía en inglés y Yon Antoni Estúar Jonson, mi traductor jurado (salía en los anuncios del CIAV hace un vergo de años, valiendo por dos son cuatro y cuatro: ocho y ocho: dieciséis…), andaba desaparecido, por no querer decir: enfuriado, y como yo lo que domino es el latín (lovel), pues no le atiné y sólo mandé el nombre del hijuevergas (mi candidato), así directamente pues. Y como oí en Emisoras Unidas que La Haya era chiquitía, me confié y no puse la dirección completa. Solo puse: Edificio Central Presidencial y Juridicsional de La Haya donde no La Haya, Hola, Anda, y mandé esa mierda; urgente, eso sí, creyendo que los de Correos ya sabían onde era que tenían quir a dejar el paquetío (aproveché a mandar unos mantelitos típicos y unos higos en miel, para fortalecer el patriotismo). Supuestamente, después de recibir nuestro envío, nos iban a llamar para darnos las instrucciones de cómo y cuándo caer poray, y si podíamos llevar parentela: cuates y mascotas, más que todo. Yo pensaba decirle al Zelaya, porque pobre, pero lo perdí de vista. La mentada circular llegó a mis aposentos en Noviembre del año pasado, en plenas atascaderas de fiambre, me acuerdo bien, y ahorita a finales de Febrero dije yo: mi güevo, ¡tarde pues pisaos! Ahí fue cuando caí en lo de la dirección y me acordé de lo que había garabateado en el remitente: Bule Bar Libe Ración Mula Mala. ¡O son mulas y no le atinan o ya estamos con la puta discriminación!, pensé. ¡Son babosadas! Agarré esa mierda de celular y llamé al Hilario Riel, ahora Viceministro de Transporte aunque yo lo conocí de cargabultos en la Terminal de Chimal, para que me asesorara y medio me dijera cómo hacer para ir a los…

—¿Onde decís vos Rex?
—A los Países Bajos —le dije así para que viera mi nivel de conocimientos geográficos.
—Hmmm… ¿Bajos en qué?
—¡Holanda, onbre! —le grité con ganas de tenerlo enfrente para pescocearlo.
—¡Ahhh, pero eso saber onde queda vos Rex!
—¡No vos sos camionero pues!
—Sí, pero…
—Se me pudre el chile con vos fijate Hilario… ¡Holanda queda en EUROPA!
—¡Ja, yo sólo hasta Tapachula llego vos!

Le mandé saludos calurosos a su puta madre y no tuve que otra que usar el plan B: llamar a los de TACA.

—Ha contactado con Toneles Acuáticos y Cayucos Aéreos, para consultas sobre «Peregrinaciones», vuélvase espiritista e implórele al Padre Chemita; para «Traslados», marque tres veces el 6 y diga: ACEPTO; para «Fletes», marque el número Π (Pi) completo y espere en línea; para «Cruzar la frontera», no pierda el tiempo llamando aquí: venda a su abuelo y, si “hace como hacen los chiquirines”, entrará al sorteo de“¡Un coyote cojo para toda la vida!”; para «Hablar con Chayo», marque 69 y con acento de Oriente diga: Chayo, amor, ¿cómo te va vida?, y, como diría el dermatólogo: vaya al grano.

Cuando oí esa voz (mezcla de muca y fresita guanabí), supe que era ella. ¡No yo moví pitas para que le dieran ese chance pues! ¡Ya ni me acordaba! Nos veíamos de vez en cuando, sobre todo cuando ella necesitaba billete y yo… Bueno, la cosa es que aquea me hizo todos los trámites y agarré camino para La Haya, más a jalón que otra cosa, pero qué pisados. La mierda fue cuando llegué a Ámsterdam, ya no aguanté la casaca. Iba hecho mierda del cansancio y me peló la verga esa mierda de Congreso. Para ir a perder el tiempo y reclamar, mejor me hubiera quedado en Mulamala, pensé. La Chayo me había recomendado Ámsterdam. Me contó que en el 2000 se había venido a chambear por aquí un par de años. En el Barrio Rojo, Rexi Sexy, me acuerdo que me dijo con esa su risita de coyota en celo. O aquea es comunista o debe ser que aquí hay mara como mi cuate el Güili, que da la vida por el Municipal, pensé mientras andaba colaceando en birula por Ámsterdam, porque ni a putas vi paredes rojas, ni casas rojas ni calles rojas. ¡Y menos un barrio entero! La Chayo piensa que uno es mula. ¡Si esa pisada ni siquiera conoce Xela! Seguí dando vueltas, sin creerme las pajas de la cerota. Pasé por unas callecitas muy curiosas repletas de tienditas de ropa interior de chavas. Lo chilero era que los maniquíes, una de dos, o eran chavas de veras o robots, muchá. A lo macho. ¡Esto sí que es modernidá y tecnología!, dije entre mí, mientras, como diría la mara cul de Mulamala, “vitrineaba”. En fin, muy bonito y ordenado todo. No sé dónde leí lo de los Cofi Shops, pero ni me preocupé porque viviendo en Mulamala, ¿pa’ qué pisaos quería comprar café aquí? Me hubiera gustado quedarme más tiempo, fíjense, porque la mara como que me conocía y me saludaba, pero estaba haciendo un frío de la chingada y a uno que es de bocacosta se lo lleva la gran puta, sobre todo por los labios, que se te rajan y los dedos de los pies se te ponen como que son jocotes congelados.

Así que al siguiente día, jalé de retache. Como se enteraron de que era el Rex, el Gobierno de los Países Bajos (todos miden más de 1.80, bonita la gracia) hizo coperacha y me pagaron mi boleto… ¡en avión pisados! Yo que había llegado al Puerto de Palos (Portugal) de balsero y de ahí había atravesado España, Francia y la gran puta a puro jalón, ahora regresaba a Mulamala en avioncito. Venía pensando en la Chayo, en irla a buscar y darle un su escarmiento, como en los buenos tiempos, por mentirosota, pero el mentado avión no encontraba lugar para parquearse, así que nos dejaron en una islita de por ahí cerca, vecina, y resulta que ya ahí, nos vieron meros exóticos y nos contrataron para una serie de la tele que se llama Perdí dos..., y aquí ando, a saber ni dónde putas.

¡Pero al menos hay Güifi, cerotes!


Pd. La Chayo me mandó un ese eme ese diciéndome que va a llegar Metallica a Mulamala, pero no sé si creerle. Se enojó porque los tulipanes que le llevaba se me marchitaron en el camino.


Fotía: archivo personal (o sea, cuidadito si se la güevean, para quienes les gusto el rabo, digo)

24 ene 2010

AQUÍ NO NOS ANDAMOS CON CUENTOS


Casi a diario, mientras termino de desperezarme y vengo a echarme a este sillón a rascarme los güevos, me da por agarrar esa mierda de Trenza Libre para ver qué putas está pasando en Mulamala y afuera de ella. La verdá, por lo único que ojeo el periódico es por las “Breves” que aparecen por ahí, en pequeñito (Menor autista arremete contra abuela por extrema cocción de galletas; El ochenta por ciento de los paquistaníes sufren de colon irritable; Mujer payaso en huelga de hambre por negación de esperma de Ronal Macdonal; Palomas mensajeras parecen cortejar a pordioseros en el Zócalo del D.F.) porque son un cague de risa, así que no voy a hablarles pajas. Lo que sí no pude pasar por alto ayer fue la noticia de la pág. 4, muchá. Puta madre, esto sí es serio, me dije, y a llamar a un cuate que es güizache, pues. Rivelino, que apenas si me lambisconea, dejó a su mujer dando a luz en el hospital y vino a ver qué quería yo. Empezamos a echar verga en la analizada de la Ley Paralela del Municipio de San Miguel Acatán, Huehuetenango. Y no se rían, cerotes, porque como chingamos con este mi cuate: en Acatán o Acatás o te Atacan. Por eso mismo y porque creemos firmemente que esta ley debería aplicarse a nivel mulacional, nos vemos en la necesidá de sacar a la luz aquí, en el Divino Muladar, una versión más detallada DE LAS PROHIBICIONES MÁS CONTROVERSIALES con el afán de la que mara no se pierda, pues; o sea, que no haigan mal interpretaciones que luego acarreen castigos a personas inocentes, que le tijereteen la greña a tu traida o que te que hinquen en piedrín y te vuelen verga con una varita de membrío, por ejemplo.

Las causas para que te carrocee la gran diosa puta, copiadas textualmente (por Diosito que sí, Rigo) de la Trenza y en negrita (cucurumbé), son las siguientes:

→ Violación de menores. Sólo se admitirá la violación o el ultraje a mayores de edá y a vejestorios. Los animales domésticos se salvan los culeros ya que entran en la categoría de “amor libre y natural” (Wudstoc 12, 2-3).
→ Violación por la noche. Las violaciones (y/o chimadas a la juerza) sólo podrán llevarse a cabo a plena luz del día y, especialmente, en horarios de oficina cantonal, calzado de milpa y arreo de pijijes. Se prefiere el uso de estravíos, atajos y callejones sin salida para tales menesteres.
→ Castigo a maestros que no trabajen cinco días a la semana. ¿Deberían trabajar 7?
→ Problema de movimiento de mojones. Cada dueño de un su terrenito deberá adquirir uno o dos teodolitos ETH 50 Zeiss Elta para que la colocación de las estacas sea la exacta y evitar tushtes y manoemonos.
Generar basura. Queda, por lo tanto, prohibido comprar cualquier producto envasado, enplasticado, encajonado o con envoltorio de cualquier tipo. Asimismo, se prohíbe pelar frutas, verduras y gaínas, así como aporriar los naranjales.
→ Personas abusivas. No obstante, se aceptarán desde jalones de pelo hasta linchamientos siempre y cuando la ocasión lo amerite, la Luna este aliniada con el desaparecido Plutón y/o esté sazona, como a menudo repetía mi buen amigo Rudy Coche.
→ Jugar baloncesto en la noche. Después de las siete, las canchas serán utilizadas por tahúres, guijeros y traidos. Los reclamos por decomiso de pelotas supondrán multas severas y, luego de cinco incidencias, la amputación del meñique del pie derecho o la depilación (con agua hirviendo) del güevo izquierdo.
→ Embriagarse en días hábiles. Sabaditos, días del Señor y feriados servirán para acumular el ansia del gaznate y ponerse hasta el queso de cuxa, cuto o puritano. Lo mismo ocurrirá con los bautizos, primeras comuniones, confirmaciones, bodorrios y pedidas de mano, en donde orgías y talegazos por culpa del alcol serán aceptados.
→ Incumplimiento a altas horas de la noche. No sólo se refiere a no salir a la calle después de las doce, sino que también a que todos los muchachones (casados o no) deben cumplirle a sus mujeres y hacer chillar el petate que es gusto (o tronar el catre, como dice el Andy). Ellas entregarán un informe semanal “a lo pelao” de agasajos y fracasos.
→ Pintar casas o paredes. Sólo el puro bloc, el adobe o el ladrillo, así, a lo puro bandido. Prohibido terminantemente mencionar los nombres de “El Volcán” o “Sherguin Guilians”. Multa: despintar con las uñas la Iglesia del pueblo y la sacristía.
→ Robar muertos. Excepto en casos de vida o muerte. Suponer que el permitido “robo de niños en los nacimientos” contradice esta ley, acarreará la expropiación de los nichos familiares por parte del párroco en funciones, para que éste pueda dar cristiana sepultura a sus mascotas.
→ Pintar cementerios. Que se gasta mucha cal para ni mierda.
→ Incumplimiento de edad anciana. No se trata de faltarle el respeto a los ruquitos, sino de que los ruquitos se comporten puros patojitos. Si algún ruquito se pone a gatear, hay que comprobar que haya tomado; si no ha tomado, multa.
→ Criticar a cualquier persona. Excepto cuando la persona no sea un o una cualquiera. La expresión “bajar el cuero” será usada sólo cuando la ocasión lo amerite: pajearse, miar, chimar o ver que el capote no tenga su collarito de sebo.
Problemas con nacimientos de agua. Miembros del comité “Ese desagüe no es de todos” continúan con las protestas por no haber sido tomado en cuenta en esta ley. Al fin y al cabo, dijeron, el agua sigue siendo agua, venga de donde venga.
Quebrar mesas de vendedores. Porque eso sólo lo hizo Jesús, viene en las Sagradas Escrituras y ahí no hay pierde.
→ Invadir propiedad con animales. El Programa de Domesticación de Invasores Caseros (ratas, lagartijas, cutetes, ciempiés, arañas, cucarachas y gaínas cluecas, que les pela el riel si hay paredes, cercos o divisiones), ya está en la imprenta.
→ Venta de licor por las noches. Se multará a los dueños de los depósitos y estipendios de clandestino a que le suban el precio a sus productos que sólo podrán adquirirse a plena luz del día. ¡Nada de querer hacer su Agosto ni en Agosto!
→ Falsificar billetes. Que quede claro, declaró el edil, que la añelina para aserrín funcionó una vez, pero que desde el primer día hábil del mes entrante, billete recibido en una tienda, billete metido en un guacal con agua, ¡a ver qué pasa!
→ Quebrar envases en la calle y en estado de ebriedad. Artículo preventivo nada más, por temor a que en unos cinco años empiecen a darse casos de estos.

Y además… Aborto. Divorcio. Calumnias. Secuestrar. Traficar drogas. Drogadictos. Delincuentes. Escándalo en la vía pública. Falsificación de documentos. Portar armas. Escándalo en la noche. Usar aretes, pelo largo y tatuajes (para hombres). Robo de niños. Robo en general. Soborno. Orinar en la calle, parque y mercado. Brujería. Padres que no educan a sus hijos. Autoridades que no cumplen con su deber. Deudas. Venganza. Accidentes por ebriedad. Tarjetas falsas de celulares. Conducta de pandilleros. Líos de transportistas. Pleitos de vendedores. Desintegración familiar. Robar caballos, pollos, carros, siembras y otros bienes.

¿Qué tal?

Ojalá aprendieran los Gobiernos. Así que cuidadito pues pisaos. Pero bueno, ahí ustedes. No vayan a pensar que Rex es de esos que usan las frasesita aquea de “portáte bien que nada te cuesta”. En fin, yo sigo con mi rascadera de güevos, y no por ladillas, sino porque me dan alergia los calzoncillos que no son de marca.

¿Qué tal?


La fotía me la encontré en este blog.

29 nov 2009

PARA MULAS NO SE ESTUDIA, SE NACE


Mama, papa, ermana, ermano, lla no puedo más. Dejo heste mundo cimplemente porque estoy arto de ser un mula. Espero me conprendan. Por fabor, cuídenme al Bobi, que no se salga a la caye. Dobló la hoja de cuaderno y tiró el lapicero a la mierda. Estaba decidido. Agarró bien la cuchilla con la zurda y, jalando mocos y dejando que las lágrimas le cayeran en todo lo que son los cachetes, cerró los ojos y se empezó a fileriar la muñeca del brazo derecho. Sintió los cortes, a güevos. Sintió que le salía sangre, a güevos. Pero a parte de eso, no sintió que se le nublaba la vista, no sintió que se desmayaba, no sintió que se iba a caldo ni que se apagaban las luces ni nada parecido. Sin dejar de chiar, abrió los ojos y entonces vio su gracia: se estaba pasando la cuchilla en la parte de arriba de la muñeca, casi en el puro hueso, y no abajo, por donde pasa el tendón y las venas. Estaba sangrando y le ardía, pero nada más. Sangre del pellejo y del músculo. Del susto, de verse todo el brazo rojo y porque eran las doce y no tenía ni mierda en el estómago, le dio un vahído y cayó de espalda metiéndose un gran vergazo en el inodoro. Y ahí lo encontró el Bobi, su chucho cóquer, inconsciente, pero no muerto. Lo empezó a lamer (sí, como en las licas) y paró en el hospital y toda la onda. Una semana después, la anécdota se había vuelto chiste y él mismo la contaba y la contaba y la contaba en el desayuno, en el almuerzo y en la cena, cagándose de la risa como si sus tatas nunca ‘bieran estado a punto de que les diera un derrame por su culpa. Ah, no, el nene risa y risa, con la jeta toda embadurnada de frijoles volteados, chipustes de queso duro y migas de pan francés. Y los pobres tatas, riéndose por puro compromiso, sólo para que el pisado no se sintiera rechazado y volviera a hacer otra de sus muladas.

(La última había sido: indigestión por consumo desmedido de pastillas —Bebetinas, para no andarnos con pajas—, que fue lo primero que encontró en el botiquín y que, para que no se le quedaran pegadas en el cielo de la trompa, se zampó con un botecito de leche condensada que le güevió a la hermana, amenizando el momento con músicón así bien depre: Vuelve, de Alux, que tuvo a bien grabar seguida en todo un lado de un caset de 90, para no tener que estar regresándola. El lavado de estómago que le hicieron al mula en el hospital todavía le sigue provocando náuseas).

El caso de Juan Ramón Andrés Ricardo (así se llama aquél) no es paja, Rex no se lo está inventando. Hace un par de días me enteré de su última gracia, la de la notita que escribió cuando supuestamente se iba a cortar las venas. Al pisado lo conocí en un grupo de mara católica al que fui cuando tenía como 15 años y en donde casi me gano una mi beca para estudiar en el Cielo y graduarme de Querubín en Rezos y Villancicos. Y ahí fue donde nos enteramos de su clavo. Cuando le tocó pararse enfrente y compartir su testimonio (si no pasabas te mandaban a la mierda), tartamudeó un cacho pero de ahí empezó: eh… jóvenes… bueno, pues yo… este… (se presentó como el resto)… desde que tenía como nueve años… yo… (contó alguna mamada de la infancia)… pero bueno, para resumir… ¿cómo les pudiera decir?... mi clavo es que soy… o sea… el clavo que tengo pues es que… soy… ¿qué les diré?... la cosa es que sufro porque soy… este… (empezó a hablar como si ya chiara)… porque pues… no sé… yo creo y siempre he creído que soy… o sea… a mí me han dicho… (aquí pone cara de no saber cuánto es 342 × 17.5 ÷ 9)… yo… este… ¿qué era lo que les iba a decir?... este… ¡ah, sí!... que mi clavo es que soy mero mula… y lo dijo así, como lo oyen. Y puta, los que pensábamos que iba a decir: hueco, bolo, drogo, caco, marero, matón, tahúr, vago, etc., tuvimos que aguantar la risa y ver para otro lado. La mara se le quedó viendo como diciendo: ¿Y vos quéeeeeee putas mano? Juan Ramón Andrés Ricardo no aguantó la presión y soltó un aullido y empezó a chiar como si le ‘bieran amputado una pierna sin una gota de anestesia. Sí, se puso a chiar enfrente de todos. Y el coordinador, Don Pelos, aguantándose la risa, tuvo que acercársele y abrazarlo, para que se calmara. De ahí en adelante, todos sus testimonios tenían un hilo conductor: soy un mula, es que por mula, mero mula, yo tan mula vos, no se me quita lo mula, para mula no se estudia, yo de mula, mula que es uno…

La verdad es que si Juan Ramón Andrés Ricardo fuera un ermitaño a lo mejor no se sentiría tan presionado por su clavo, pero la onda es que la vez que tiró el cigarro y se quedó con el cuete, haciéndose mierda tres dedos de la mano derecha, no estaba solo: estaban sus veintipico de primos. Tampoco estaba solo cuando por llevársela de graciocito corrió detrás de una burra para irse colgando de la escalera, olvidando limpiarse las manos después de haber hartado pollo frito; la grasa, ni modo: los raspones en la ficha tardaron un vergo en volverse costra y tuvieron que ponerle un par de dientes nuevos. Nunca estaba solo; siempre había más de algún testigo. Como la vez que en la fila de un conciertón pérez estuvo a punto de ganarse la discografía completa de Pablito Ruiz, pero se la arrebató el locutor móvil porque en lugar de decir: “… y un saludo para toda la mara —estaba al aire— que está escuchando la Marca”, dijo: “…la Atmósfera”. Ya se imaginan lo que media Mulamala dijo, gritó o se le pasó por la ñola. Tampoco estaba solo la vez que se le olvidaron las llaves de su casa y se le ocurrió saltarse la paré a las tres de la madrugada, parándose en unas láminas que sólo tenían un par de vigas apolilladas debajo y viniéndose con todo y ramas de un cipresal donde intentó agarrarse, sobre el gallinero de doña Teco, la vecina. Como iba algo a beibi y del putazo no podía decir quién era y por poco me lo linchan. Tampoco estaba solo la vez que dijo: “yo no beso a las putas, muchá, qué asco; yo sólo me las trinco”. Ni cuando sacó su celular de 600 pesos (en aquel tiempo) en una 40R para contestar una llamada de un número desconocido (que a güevos se había equivocado) y bajara sólo con un puño de fichas que llevaba en la bolsita pequeña del pantalón y sin celular, mochila, billetera y lentes. De todos modos, el tono de llamada (Mujer Amante, de Rata Blanca) a volumen desconsiderado lo hubiera delatado en cualquiera otra burra, o donde putas fuera que hubiera cacos. No estaba solo cuando se quedó cuajado en el baño de un chupadero con la puerta abierta, con el pantalón a media asta. Ni cuando para no ensuciarle el piso a la nana, hizo guacalito con las manos para echar el buitre y lo salió a tirar al corredor: se le olvidó pensar que cuando uno vomita no echa sólo una bocarada. Ni cuando se tropezó con una cubeta y se fue de bruces encima de una alfombra para Semana Santa, media hora antes de que pasara la Prose. Ni cuando salió despetacado un sábado a las 5 de la mañana a esperar la burra para ir a la U y se montó en una en donde sólo iba mara a vender verdura al mercado: no cambió la hora en su reloj con el cambio que hacen dos veces al año (eran las 4) y además creyó que era lunes.

En fin, la lista es extensa muchá. Baste decir que con Juan Ramón Andrés Ricardo quedó instaurada definitivamente (esto tiene mucho mérito, no me vayan a decir que no) la expresión: ¡Muuuulaaaa!, que acostumbramos a emplear cariñosamente cuando alguien se cae en público (JRAR: 37 veces), bota la chela en la mesa y empapa a la traida llena-de-mierdas de algún cuate (JRAR: 13 veces) o se mete talegazos en la burra cuando se levanta o sale por la puerta de atrás (JRAR: 22 veces). Juan Ramón Andrés Ricardo es el prototipo del “buen mulamalteco”, de lo que realmente somos. Porque, aunque no lo queramos aceptar, así somos: mulas. Y hay mulas en la calle y en el Congreso. Hay mulas por todas partes. Juan Ramón Andrés Ricardo cree que tiene un problema grueso y aunque le cueste aceptarlo, no le queda otra y le hace güevos. Rex cree que Juan Ramón Andrés Ricardo somos todos y por eso nacimos donde nacimos. La diferencia entre él y el resto es que, al menos, él ya ha aceptado su condición y el resto NO. El resto cree que es la mera mierda, con sus títulos, con sus familias bonitas, con sus carros, con sus trabajos, con sus vacaciones, con sus amigos cul, con sus partis, con su nivel intelectual, con su personalidad, con su: “a mí no me comparen”. Ese resto es una especie de plaga. Y están diseminados. Y son los que figuran. Y son los que mandan, los que controlan, los que dicen qué se hace y qué no. Por eso Mulamala es lo que es. Es el destino, muchá. Hagámosle güevos.


Pd. El de la foto no es JRAR. Es otro cuate al que le valen verga los significados y los simbolismos, y que lo único que le interesa es la moda. Verse bien, básicamente. Porque ÉL sabe.

23 sept 2009

SANA, SANA, CULITO DE RANA




Hoy quiero hablar de algo que de alguna o otra manera nos gusta a todos. Bueno, eso digo yo, tampoco me pasen mucho balón porque a veces sí como que nel. Es una de las palabras estándares, pilares, símbolo, insignia e infaltable baluarte de nuestra controvertida y sacro-jocosa cultura mulamalteca. Etimológicamente NO es familia de las milusos: mierda, puta, pisado, cerote, pipe y pusa, pero como que lo fuera. Rica en sí misma (lo digo sin albur, que conste) es también un cúmulo (¿contracción del culo de mulo?) de derivaciones con un montón de usos y significados presentes en nuestro diario vivir y en nuestros momentos especiales (¿Ya vieron cómo me expreso? ¡Ja, chila mierda!). Del latin culus, estamos hablando aquí de la carne blanda que conforma el fin del espinazo y el nacimiento de lo que son los muslos. Viéndolo como lo vería un güiro (y muchos de nosotros), nos referimos a dos porciones uniformes (aunque no siempre) de carnasa redonda divididas por una raya y remachadas ―como en los respaldos de algunos sillones de cuero, con sus botones hundidos― por un hoyito arrugado en el mero centro (véase: hoyo, ojal, anófeles, fundío, centroide, Óscar, anillo), por donde hacemos popó y por donde a las chavas y a los huecos “les remueven los cereales” o ya sea “los chiquitean”. Así es el culo, ¿no? O al menos, yo así me lo imagino. Tapado o no, es una parte de nuestro cuerpo capaz de provocar un bonito abanico de sensaciones, desde hambre hasta asco. Aunque lo veamos por ahí pintado o dibujado en alguna paré de algún baño o en las burras, como si fuera un garabato hecho por cavernícolas (dos “u” juntas o una “m” invertida casi siempre acompañada de alguna patanada o del dibujo de una verga en pleno estado de erección y lista, a veces hasta chagüiteando, para introducirse; al menos ésa es la idea), su imagen nos viene a la mente cuando oímos palabras como: cubilete, culantro, cubierto, cuchillo, culpable, cubil, traste; y ya desde chavitos aprendimos a asociarla, sin caer en esa vulgaridá pecaminosa, con cutete, trasero, cucu, culiche, pompis y fundis, dependiendo de dónde nacimos o cómo nos criaron.

Según estudios recientes realizados por un equipo de psicólogos y sociólogos de la Universidad Rex Chichicaste, el culo ha sido parte de muchos momento imborrables en nuestra vida: la primera vez que se nos escaldó, la primer cagada en nica de peltre (fría), la primera vez que nos jalamos algo que nos colgaba, un como hule, se lo enseñamos a nuestro hermanito y lo tiramos en la nica (véase: lombriz doméstica), la primera nalgada de parte de nuestra santa madre, la primera cinchaceada de parte de nuestro señor padre, el primer reglazo de parte de los hijos de puta del profe o la seño, el primer supositorio, la primera inyección de penicilina, el primer sentón (véase: caer de culumbrón), el primer bajón de pants en el centro del patio en el mero recreo, el primer sacacacas, el primer pedo premiado (en pleno acto de graduación de sexto primaria, recibiendo el respectivo diploma), la primera vez que nos arralamos y se nos fue el culo, la primera pateada y/o patineada, el primer grano (véase: nacido) debido al exceso de comidas grasientas, la primera vez que echamos mano (o nos echaron), la primera vez que la traida nos vio en pelota y nosotros a ella, la primera paja (viendo y relamiéndonos por el culo de la Lina Santos), la primera vez que nos lo mordió un chucho, la primera vez que nos sentamos en una banqueta y se nos pegó un chicle, la primera vez que íbamos en un elevador sólo con otra persona y creímos que el pedo sordo que nos echamos no iba a oler... en fin muchá, tantos y tantos momentos en donde quiera que no el culo siempre jugó un papel determinante, ¿o no?

Por si fuera poco, de la palabra culo se han derivado algunos vocablos de uso diario que el que nos lo use o haga como que no los usa, ya podía haber nacido fuera de Mulamala, como por ejemplo: culitos o culits, para referirnos a las muchachas en general y no sólo al tamaño de sus partes (aunque no les guste y mal nos paguen; Chente me dijo que dijera esto último), y que algún pisado quiso camuflar con aquella frase idiota de «litos-cu para mar-chi», aunque para disimular un cacho ya haigan salido otras variantes menos descaradas como cubiertos, reinitas o quesos, a ver si con ésas no se malean; culazo, para referirnos a toda aquella Hija de Eva, de la Madre Tierra o de la Luna que se salga del común denominador y destaque por su belleza y por sus dimensiones sin importar que haiga nacido en un barranco o que tenga una maestría en Anatomía de Greis, en Jarvar; culona, para referirnos, especialmente, a aquellas chuladas que por razones genéticas y/o alimenticias, (¡esos malditos descuidos!), haigan pasado de la etapa celulítica al desbordamiento, en lo que se llama “la maldición del apaste” o “la mutación del ballenato”; culero/a o culey, para referirnos a todo aquel individuo que se caracteriza por su habilidá para traicionar, trocear, chingar, echar de boca, humillar, abusar y jugársela a la mara; encular, para referirnos a ese sentimiento maravilloso que sentimos cuando, por ejemplo, miramos o tenemos algo que nos gusta un vergo, que nos llega: culitos, carros, chupes, chivas, rieles, series, licas, grupos musicales, trama, etcétera. Y no sólo vocablos sino que también categorías anatómicas, según la forma de tan preciada parte, como por ejemplo: culoepato, culo pache, culo caído, culo gordo, culo parado, culo arisco, culoezompopo, culoevieja (ideal para los calzones de ese tipo), culo amorfo, culoecostal, entre otros. Lo que quiere decir que en Mulamala vale verga la cara, vale verga la sheca, vale verga el alma. Lo que mide, en especial a las chavas, es eso: el culo.

Pero como no sólo estamos hablando del bando femenino, aunque sean las poseedoras de dicho tesoro, Rex les incluye la siguiente tabla indicando varios de los sentimientos relacionados con el culo, usados tanto por mulamaltecos como por mulamaltecas: MOLESTIA, DECEPCION: ¡Mejor güélanme el culo cerotes! HAMBRE: ¡Uhhh, mira ese culo, viejo! ¡Rica esa mierda! (Efecto: babeo; Intención: Beso negro). CALENTURA, DESEO: ¡Yayay, qué culo más rico mamaíta! (Efecto: erección; véase: Síndrome de la Talanquera). ENVIDIA, CELOS: ¡'Chás culo vaaaa! (Ellos) (Puede confundirse con ADMIRACIÓN, CHAQUETERÍA). ENVIDIA, CELOS: ¡Ja, de seguro se puso diez calzones o un montón de esponja! (Ellas). ASCO: ¡Junnnn, te yede el culo va chatío! LÁSTIMA, PENA: ¡Ahhh, culo más cerote vos! SARCASMO: Ese culo está bueno fijate... (¡pero pa' patearlo!). ENOJO, IRA: ¡Desgraciao, vaya a tocarle el culo a su nana! (Ellas). AMENAZA: ¡Te voa quebrar el culo maje! Como ven, del culo pueden salir muchas mierdas, ¡valga la redundancia! Aunque ahora que lo pienso ya ni me acuerdo por qué empecé a hablar del culo ni para qué. ¡Ah sí, ya di! La cosa es que estoy entrenando porque me ofrecieron un puesto honorífico en la Academia Mulamalteca de la Lengua (y de las Malas Lenguas) y para el acto conmemorativo y toda la babosada, uno tiene que echarse una su disertación pérez sobre las palabras que más efectos causan en nuestra sociedá, pero como la disertación de MULA ya la tengo echa (me la mandaron del Congreso, un resumen de anécdotas sacado de las sesiones más representativas de los últimos años) me decidí por CULO y por eso estoy practicando. ¿Y cómo fue que le ofrecieron al mierda del Rex ese puesto honorífico?, se preguntarán ustedes. Uno, pues porque soy Rex, Su Excelencia. ¡Me extraña pisaos! Y dos, porque me dieron ganas. Ya saben: CULO VEO, CULO QUIERO.



Fotía cortesía de: http://edusanchez.blogspot.com/2008/09/me-pesa-el-culo.html