
Una de las piores mierdas que te pueden pasar, querido lector o lectora, es tener que lidiar con trabados hijos de puta y mara zafada en tu chance (o bien, en tu vida de aplanacalles). Yo creo que llevo un iman en el culo porque no hay chance (de los veintitantos que he tenido desde que empecé como aprendíz de marranero, ganando unos jugosos 3.75 semanales y gastando 12.50 en refa) en el que no me tope con algún “caso clínico” o alguna “causa perdida”. Desde el entusiasta imbécil que es amigo de las plantas, las mariposas, los resaltadores fosforescentes y de todo ser viviente e inanimado, pasando por el mamón que se le cae la baba por el jefe, que habla con z y que no se mueve de su lugar ni para ir al baño, hasta la fan de Jelou Quiti que escupe cuando habla y que a puro güevo tiene decir (y repetir) en voz alta todo lo que está haciendo. De los que más recuerdo, habría que aplaudirle a dos: Eulagio, canchito él, lampiño y pecoso, comía papel (bolitas de posit de colores, especialmente), hacía esculturas con grapas, no decía malas palabras y andaba metido en una secta en la que adoraban al sol y a la milpa (todos los putos días trataba de lavarme el coco mientras yo insistía en que sólo iba ir el día en que me dejara chimarme a su hermana) y Juan Pedro, de quien quiero hablar en esta ocasión y que espero no se ofenda ni se ponga gallito (acordate mierda que siempre has sido un insignificante y que si no fuera por mí nadie sabría que existís) porque tampoco es para tanto. Cosas piores he hecho, como cuando mié en la lata de chela de aquea caquerita que se juntó a chupar con nosotros y sólo mierdas la pisada, ja, ¡se la empinó todita, como que fuera té de manzanía!
Ya no chambiamos juntos, pero voa hablar en presente porque resulta que Pancho sigue ahí el cerote, con sus trabes, y que además tiene blog y hasta se la lleva de famoso, jajaja, ¡pa’ qué vergas! En fin, a parte de usar mocasinas, calcetines blancos y pantalones cutos todos los santos días de su vida, el engase de Pancho es la tecnología. Soy un tecnófilo, Rex, me decía mero jactancioso. Y yo por chingar le decía que si era porque le engasaba el techno y bla bla bla. Pancho se levantaba y me dejaba hablando solo. Una vez que el cerote se puso malo (mató accidentalmente a su jamster, como ven, muy sheca no era), me senté en su lugar y me puse a trastiar su compu. En “opciones de carpeta” habilité poder ver los “archivos ocultos” (un fric como ese, fijo que algo esconde, pensé) y buscando y buscando encontré una carpeta que ponía “Ella”. Como ven, para poner títulos que despisten a la mara, tampoco era un virtuoso. Le había puesto clave, el talega. Probé con “ella06”. Nada. Luego con “jpeg79” (sus iniciales y año de nac.) y fue como si le ‘biera dicho “Ábrete Plaza Sésamo” y ¡tacháaan! Un par de archivos… íntimos, supuse. ¡Cabal! Pancho tenía una su enamorada. Es más, era la hija de el jefe de informática de la empresa, una tal... Azucena. La intención del adefesio de Pancho era cantiniársela de manera “intelectual”, usando el género epistolar en pleno siglo 21. A simple vista, estaba escribiendo unas como cartas dedicadas a la susodicha, pero al leer bien, eran también como partes de un diario. Pancho Frank, pensé, mientras enviaba los dos archivos a una carpeta en red para luego “adjudicármelos”. Ya en mi casa, por poco vomito de tanta cursilería mierda y casi me ahogo del cague risa. Como tenía tiempo, se me ocurrió lo siguiente: alterar el contenido de los archivos, juntarlos y enviárselos a la chavita haciéndome pasar por Pancho. Dicho y hecho, jejeje.
«¡Hi5, Azucena!, sé que esto te va a sorprender, pero mi CPU me indica que eres tú el único LINK en mi MACvida. Desde que mi GPS te encontró, mis ojos multiplicaron el ZOOM para apreciar mejor tu BLIND y la verdad es que me quedé HYPERPIXELIADO. ¡Qué bonita FACEBOOK la que tienes! No me puedo borrar tu IP de la cabeza y sueño con poder saborear tus BYTES (si tus RSS FEED me lo permiten, claro) y declararte mi amor en SCRIPTS que despierten el mismo CHIP de necesidad mutua. Quiero ser el único dueño de tu PIN y estar siempre ahí para eliminar todo el SPAM de tu vida. Aunque sé que habrás escuchado que me apodan Inspector WIDGET, no, perdona, GADGET, no soy un TROJAN, tengo un enorme corazón en FLASH para ti, con mucha RAM y miles de TWITTER dentro, flotando, con tu nombre en 3D intermitente. Me gusta compartirlo todo, no creas que soy un TECHNORATI. Soy un MODEM USB STICK errante. De hecho, quiero compartir contigo este sueño: yo era el príncipe guerrero FIRE FOX, futuro rey de WIKIPEDIA y dueño de la HTTP más explosiva del planeta, que tenía que rescatarte a ti, PROXY, la princesa de los 10 TB, raptada por la malvada tribu UBUNTU, adoradora del cenozoico MOZILLA. Luego de muchos intentos FAQllidos, activé mis GOOGLE poderes y envié a mi perro LINUX mediante BLUETOOTH hacia la WI-FI zona donde te escondían. ¡Un simple FLICKR y listo! Saliste volando en la boca de mi perro y te trajo hacia mis brazos. ¿Crees en el destino? Yo sí, aunque creas que estoy hablando en HTLM y no sé lo que digo. Ayer, intenté reproducir el sonido de tus gemidos (¡WII!, hermosos); ahora los llevo conmigo en mi IPOD y me ponen la WEB de gallina. Estoy loco por ti, Azucena, necesito un poco de CTRL en mi vida antes de que Cupido me mate con sus BLU RAY y sus descargas de EMULE. ¿Me lo darías? Con muchos TAGS de cariño, JPEG. Pd. ¿Qué bus tomas? Yo el MP4, para que lo sepas» (...)
Si yo fuera culo y un pisado me manda esta mierda, les juro que voy y le doy una buena pescociada por ridículo y patético, pero resulta que a la zorra de la Azucena (desde los 16 ya prometía bonita nalga y mamables tetas, eso sí) le pareció KIUT, como dirían las fresis. Le pareció tierno, pues, como pipe de adolescente virgen, y acabó de traida con el culero de Pancho. ¿Y creen que el mierda me ha dado las gracias? Nah, me anda buscando todavía para darme verga. Si lo ven, díganle que no estoy manco… (y si no lo ven, no le digan nada).
¡Salú y vida para el zopenco de Pancho!
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